Cuentos y leyendas de Canterbury y otros sitios [Parte 2]


EGG es muy probablemente el gran grupo ignorado de la primera generación del Canterbury, aunque Mont Campbell hilarantemente señala que él descubrió que era un “representante” del estilo Canterbury cuando leyó sobre eso en la prensa musical a pocos días de disolverse el grupo: “estábamos situados junto a SOFT MACHINE, CARAVAN y SPIROGYRA pero no teníamos nada en común con ellos”. Definitivamente, los sonidos de los teclados de Dave Stewart (especialmente el vibrato lírico del órgano) y su manera tan dinámica y extravagante de combinar los mundos del jazz y del rock en un sonido orgánico hacen de EGG un ítem infaltable dentro de este paquete, a pesar de las respetables objeciones que plantea el buen Campbell. Nacido en el norte de Egipto en una familia encabezada por un agregado militar que siempre tenía que viajar al extranjero por causa de su oficio, Campbell nos cuenta que siempre estuvo expuesto a la música folklórica de países exóticos a los oídos de la mentalidad británica, así que cuando decidió dedicarse al negocio del rock, él arrastraba ya esas experiencias melómanas tempranas junto al entorno ecléctico de rock psicodélico y jazz vanguardista que se imponía en el underground británico de entonces. URIEL fue su primera aventura seria como músico – hoy en día está principalmente concentrado en las artes plásticas – e incluía a Dave Stewart, Steve Hillage y Clive Brooks. El grupo tuvo bastante actividad en su corta existencia que no llevó a la grabación oficial de ningún material, y de hecho, la banda empezó a funcionar como trío tras la pronta deserción de Hillage (quien empezó a interesarse en los estudios académicos de filosofía), pero por avatares y enredos generados por “las musas de los contratos comerciales” un pequeño sello llamado Zackariya Enterprises les brindó la oportunidad de grabar un disco mientras el sello Decca al cual ya estaban vinculados los tres les obligó a cambiarse el nombre a EGG. ARZACHEL fue el nombre escogido para grabar ese disco para ese pequeño sello, y como tal era el producto de la reunión momentánea de los cuatro de URIEL, pero usando extravagantes seudónimos a fin de evitar potenciales trifulcas con los gerentes de Decca. Este disco homónimo de ARZACHEL es todo un clásico de la psicodelia progresiva de fines de los 60’s. Eso sí, la secuencia de los tres álbumes de EGG – “Egg”, “The Polite Force” y “The Civil Surface” – exhibe una familiaridad estilística con la grácil elegancia de CARAVAN y el apego eficiente a métricas y atmósferas complejas de SOFT MACHINE, mientras que ostentaba también un gusto por la tradición académica, algo que ponía a EGG también en onda con la vertiente sinfónica del movimiento progresivo. Y qué decir de los juegos de palabras y trucos surrealistas que mostraban un entrañable sentido del humor, no ajeno a lo cáustico. Recordemos que Mont Campbell enfatiza el carácter reprimido de la idiosincrasia de la sociedad urbana inglesa así como el carácter autodespectivo de su humor. Campbell y Stewart, como coautores del material de grupo, estaban haciéndose notar como figuras creativas del underground progresivo británico.   

  

Dentro de todas estas afluencias y conflictos internos que tenían lugar en la escena del Canterbury (como es normal en cualquier escena), no debía pasar mucho tiempo antes de que surgieran los primeros supergrupos, y éstos fueron MATCHING MOLE (fundado en octubre de 1971) y HATFIELD AND THE NORTH (fundado a mediados de 1972). El primero de éstos fue el que registró grabaciones en primer lugar, pues emergió de forma muy veloz bajo la iniciativa de Robert Wyatt tras su agrio apartamiento de SOFT MACHINE. Convocando a su amigo exintegrante de CARAVAN Dave Sinclair y uniendo fuerzas con el talentoso guitarrista Phil Miller (procedente de DELIVERY) y el no menos talentoso bajista Bill MacCormick (procedente de QUIET SUN), la gente de MATCHING MOLE concretó su legado de dos álbumes a inicios y fines de 1972, respectivamente. Si bien CARAVAN había logrado instaurar un lenguaje propio en sus dos primeros álbumes (especialmente el segundo, titulado “If I Could Do It All Over Again, I'd Do It All Over You”), fue con el tercer álbum “In The Land Of Grey And Pink” que la banda conquistó un esquema sonoro más robusto, y resulta que casi todo el material del mismo había sido compuesto por los primos Sinclair. En el caso de la gran suite del lado B de “In The Land Of Grey And Pink”, ‘Nine Feet Underground’, su motif central surgió en la cabeza de Dave Sinclair a partir del hecho literal de que él vivía literalmente a 9 pies bajo tierra – o sea, el sótano de un amigo que él pagaba con una renta periódica. Este despliegue de creatividad le llevó a buscar horizontes en otros lugares, y ciertamente el nacimiento de MATCHING MOLE sonaba como un terreno idóneo donde sembrar este renacimiento creativo que él sentía dentro de sí. El nombre de esta criatura de Wyatt provenía de una aproximación onomatopeyística inglesa a la traducción francesa de SOFT MACHINE (machine molle), lo cual reflejaba el deseo de Wyatt de ir más allá de las restricciones de SOFT MACHINE para el impulso de sus nuevas ideas musicales. Este deseo ya estaba anunciado en la contraportada de su primer álbum solista “The End Of An Ear”, que estaba firmado así: “ano ut-of-work pop singer, currently on drums with Soft Machine”. Y sin embargo, lo que quería Wyatt en el fondo era balancear un poco más el elemento de la vitalidad del rock y la extravagancia de la psicodelia sin perder la ambiciosa exquisitez de las improvisaciones sólidamente aventureras del lenguaje jazzero. Es aquí que entra en escena el teclista neozelandés afincado en Inglaterra Dave MacRae, cuya personalidad y enfoque artísticos estaban más a tono con los grooves y atmósferas en torno a los cuales Wyatt, MacCormick y Miller congeniaban tremendamente. Tras una amable solicitud de parte de Wyatt para que se deje reemplazar por MacRae, Dave deambuló por allí un rato antes de aterrizar en la segunda fase inicial de HATFIELD AND THE NORTH, congregación iniciada por su primo Richard tras su propia partida de CARAVAN, además de Phil Miller y su hermano Steve, junto con el exbaterista de GONG Pip Pyle. Dave Sinclair entró al cuarteto reemplazando a Steve Miller: Dave, quien gustaba siempre de los desarrollos temáticos extenso con una moderada dosis de improvisación, se topó con la misma incompatibilidad musical que le había llevado a ser apartado de MATCHING MOLE. En todo caso, esta vez pudo sugerir a un reemplazante, el sobreviviente de EGG Dave Stewart.


Con la alineación de Miller, Pyle, Sinclair y Stewart, los HATFIELD AND THE NORTH lograron hacerse de un gran renombre en el circuito underground y en los clubes recurrentemente adeptos a CARAVAN, GONG y MATCHING MOLE como una banda sólida, amena y creativa. Con solo dos discos en su haber, el grupo cayó como una de tantas víctimas fatales de la falta de apoyo logístico de parte de su sello en el mar de la desintegración. Por su parte, los MATCHING MOLE caían víctimas del desasosiego personal que por entonces padecía Wyatt, quien no tenía real vocación de líder y se sentía estresado por la idea de telonear a SOFT MACHINE, la banda de la cual había sido cofundador. De todas maneras, tres cuartos de MATCHING MOLE (sin Bill MacCormick) estaban planificando su reunión aprovechando que HATFIELD AND THE NORTH había ya finiquitado su efímera existencia, cuando Wyatt tuvo ese terrible accidente en el que cayó del balcón de un cuarto piso totalmente ebrio. Justamente la languidez de su cuerpo que fue motivada por su embriaguez etílica fue lo que le salvó de morir… pero no de perder para siempre su capacidad de andar. Con todo, su primer disco postaccidente “Rock Bottom” supuso una obra maestra que, por una breve temporada, junto al siguiente álbum y un single Top 10, mantuvo a Wyatt en la élite del rock británico. La lista de músicos invitados en este disco donde Wyatt se focalizaba en el canto y los teclados es todo un “ejército” de maestros como Hugh Hopper, Richard Sinclair y Fred Frith, además de añadirse la presencia del entonces célebre “niño prodigio” Mike Oldfield. El aquelarre de genios HATFIELD AND THE NORTH tampoco tuvo una existencia muy extensa, y cómo no, sufrieron la falta de apoyo incondicional del sello que les acogió, pero de forma unánime recibía elogios de parte de la prensa musical y del público. Aunque su nombre portaba la indicación de un cartel en una carretera, el sistema fonográfico solo proveyó de una cantidad limitada de combustible a esta híper-talentosa maquinaria. Su forma tan encantadora y humorística de manejar (y titular) sus viajes musicales con gran riqueza melódica y enorme complejidad en sus estructuras rítmicas encajaba increíblemente con el lírico canto de Richard Sinclair y/o las coristas femeninas de turno cuando éste entraba a tallar. “Hatfield And The North” y “The Rotters’ Club” son clásicos innegables del Canterbury y, en general, obras maestras del género progresivo de todas las épocas y vertientes. En cuanto a Bill MacCormick, afortunadamente pudo hacer cosas concretas con su grupo anterior a MATCHING MOLE; en efecto, aprovechando el hiato de los exitosos ROXY MUSIC y el espacio que se dio para su propio primer álbum solista, Phil Manzanera convocó al susodicho MacCormick junto al baterista-percusionista Charles Hayward y el teclista Dave Jarrett para reunir a QUIET SUN por un par de semanas, el tiempo que demoró en registrarse su estupendo testamento fonográfico “Mainstream”. Un disco tan valioso y significativo para comprender y valorar todos los recovecos musicales posibles que se abren a lo largo de esta carretera progresiva del Canterbury.

El último supergrupo del Canterbury es innegablemente NATIONAL HEALTH, el cual se formó a partir de la asociación musical y entrañable amistad de dos maestros teclistas: Dave Stewart y Alan Gowen, este último líder de GILGAMESH. Este cuarteto tenía una existencia discreta – aunque no por ello menos creativa – como una banda que pasaba más tiempo tocando en salas de ensayo que en salas de concierto, pero logró crear un discurso propio y grabar un disco homónimo (con la alineación de Gowen, el guitarristas Phil Lee, el baterista Mike Travis y el bajista Jeff Clyne) antes de disolverse. Para el último recital de GILGAMESH, Stewart (ya con HATFIELD AND THE NORTH disueltos) tocó como segundo teclista al órgano, y a partir de esta experiencia los dos amigos empezaron a coquetear con la idea de una “orquesta de rock” que incluyera a dos guitarristas, dos teclistas, un bajista, un baterista, un vientista y unas cuantas coristas. Por supuesto, los dos guitarristas en mente para este voluminoso “dream team” eran los dos Phils, Miller y Lee… y como una especie de guinda en el pastel, Bill Bruford estaba a cargo de la batería, aunque su permanencia fue inestable y efímera debido a su interés en su propio grupo de así como el prospecto de armar U.K. junto a Eddie Jobson, Allan Holdsworth y su viejo colega de KING CRIMSON John Wetton. La poca viabilidad de este formato no eliminó al proyecto y el grupo quedó como quinteto con dos teclistas – Stewart y Gowen – y el apoyo vocal de Amanda Parsons. Por una temporada, Mont Campbell se reencontró con su viejo colega de EGG al entrar como bajista e incluso aportar un par de composiciones que eran particularmente complejas, muy vanguardistas; tras su partida, el grupo dejó de tocarlas aunque incluyó algunos pequeños fragmentos de las mismas en el material del homónimo disco de debut. A propósito, este disco tardó mucho tiempo en hacerse realidad. Fue la larga y exasperante espera por obtener un contrato fonográfico – algo acuciante tras el rechazo de parte del personal de Virgin Records, el mismo que pocos años antes había abierto sus puertas a HATFIELD AND THE NORTH – lo que hizo que Gowen abandonara el grupo, dispuesto a revitalizar a GILGAMESH con la complicidad de Hugh Hopper. Bueno, eso, y también el hecho de que Stewart, como buen músico rockero de afanes jazzeros, se sintiera no del todo cómodo con el enfoque más ampliamente jazzero y estructuralmente relajado de su amigo Gowen. Con Stewart como compositor principal, todavía hubo espacio para una composición de Gowen en el homónimo disco de debut. Con el ingreso del exbajista de HENRY COW John Greaves en reemplazo de Neil Murray se hizo el segundo y último disco de la banda “Of Queues And Cures”, el cual continuaba con la línea del primero pero metía recursos vanguardistas que, al fin y al cabo, terminaron por abrumar a Stewart. Por unos meses entró Alan Gowen como reemplazo de su amigo mientras éste se integraba a la alineación del grupo de BILL BRUFORD: esta última etapa de NATIONAL HEALTH está documentada en el bootleg oficial “Playtime”.

  

Por su parte, el SOFT MACHINE posterior al alejamiento definitivo de Wyatt ya estaba metiéndose cada vez más reforzadamente en las áreas del jazz-fusión y centrándose en viajes instrumentales. El ingreso de Elton Dean, procedente del KEITH TIPPETT SEXTET, y posteriormente el de Karl Jenkins, desde las filas de NUCLEUS, el ensamble estaba dedicado a desarrollar las influencias recibidas del MILES DAVIS de “Bitches Brew” con una mayor holgura que antes. Así las cosas, para cuando SOFT MACHINE registró su séptimo disco “Seven”, Mike Ratledge era el último integrante restante de la alineación original y con un Jenkins que se estaba imponiendo como el compositor principal del grupo, y a pesar de ser tan virtuoso en los vientos como en el teclado, él iba centrándose gradualmente en este último ítem, lo cual significaba meter al grupo más a fondo en la provincia de la fusión con amplios coqueteos con el free-jazz. Este proceso de nuevo asentamiento estilístico tenía sentido para la permanencia de Roy Babbington y John Marshall como la dupla rítmica definitiva de SOFT MACHINE. Con los sucesivos ingresos de los maestros Allan Holdsworth y John Etheridge, SOFT MACHINE llegó al punto de tener a la guitarra como centro principal de los solos de su repertorio. John Etheridge destaca el rol de SOFT MACHINE como una banda de gran valor histórico para la vanguardia británica, una banda que pudo haber sido tan grande como sus contemporáneos de PINK FLOYD pero en cuyo seno solo existían conflictos e inconstancias: en todo caso, Etheridge fue un privilegiado testigo interino de las últimas etapas del grupo, así como un actor principal de la actual remodelación a la cual nos referiremos más adelante. Mientras tanto, GONG se convertía en PIERRE MOERLEN’S GONG con un énfasis explícito en la línea del jazz-fusión progresivo. El buen Moerlen no se apropió del nombre de la banda por egoísmo ni mucho menos: simplemente siguió el consejo práctico de Malherbe para que aprovechara que el nombre de GONG ya empezaba a significar algo en la industria musical. El propio Daevid Allen, tras recalcar que el GONG fusionesco se había desprendido del ideario sobre el que sostenía la etapa originaria y fundamental del grupo, elogia la obra de Moerlen y sus comañeros/7as de turno. Phil Miller también se mantenía concentrado en el área jazz-fusionesca con su proyecto IN CAHOOTS, el cual congregaba a sus viejos colegas de eternas aventuras de pujanza dentro del negocio musical.


Un poco después de todos estos eventos seminales y de desarrollo para la primera generación del rock progresivo Canterbury, en la escena vanguardista estadounidense se estaba cocinando algo interesante de parte de bandas receptivas a esta influencia particular: HAPPY THE MAN, HOWEVER, VOLARÉ, GLASS, MASTER CYLINDER, y cómo no, THE MUFFINS. Un evento fundamental para dar nuevos aires de revitalización para el sueño de la música del Canterbury fue el ZU MANIFESTIVAL: en ese 8 de octubre de 1978, Nueva York fue la ciudad anfitriona de Daevid Allen, Chris Cutler, músicos de diversas áreas del prog vanguardista y el jazz experimental. Concebido como un melting pot de músicos europeos y norteamericanos, THE MUFFINS fue uno de los grupos estadounidenses que tuvieron el enorme agrado de ser convocados. Como no puede con su genio inquieto ni con su carisma, Daevid Allen se convirtió sin querer en el catalizador de todo el intercambio de ideas que tuvo lugar allí: de hecho, Allen se sintió suficientemente entusiasmado para crear el proyecto NEW YORK GONG con varios músicos que formaron parte del Festival, lo cual un par de años después inspiró su concepto de “Divided Alien Playbax”. En cuanto a THE MUFFINS, según palabras del teclista-vientista Dave Newhouse, el impacto de ese evento se hizo notar fuertemente en el primer álbum del grupo “Manna / Mirage”. Tiene sentido que este excelente e incombustible cuarteto estadounidense vuelva a aparecer en un documental de Zegarra y Schmidt tras haberlo hecho en “Romantic Warriors II – About Rock In Opposition”, pues el grupo en cuestión pasó sus primeros años de trayectoria transitando cómoda y libremente por parámetros del jazz-progresivo Canterburyano y el R.I.O.; más bien, sus últimos trabajos muestran una inclinación más definida hacia el primer rubro (lo cual está muy bien, que quede claro).Es una pena que todo este flujo tan abundante de creatividad en la vanguardia progresiva estadounidense tuviese que quedar confinado a una élite por no contar con un razonable apoyo de parte del sistema regulativo del mainstream. De todas maneras, el ingreso de lo digital en la industria permitió que se diera mayores facilidades a la reunión de grupos como SUPERSISTER y CARAVAN, o que gente como THE MUFFINS, GONG o SOFT MACHINE LEGACY pudiesen mantener una trayectoria fonográfica a pesar de todo. Es emocionante ver a Robert Jan Stips mover los brazos mientras cuenta cómo varias personas del público se le acercaban tras los conciertos llorando de emoción y diciéndole “¡Jamás pensé que os vería tocando en directo!” y “¡Creíamos que estabais muertos!”


Mientras Dave Sinclair toca y canta la penúltima sección de la magistral suite ‘Nine Feet Underground’, vuelve a imponerse un aire de nostalgia mientras las luces nocturnas de Canterbury iluminan un paisaje que parece reflejar el deseo de que un legado perdure y una visión musical iniciada a fines de los 60’s siga inspirando a nuevas fuerzas del rock vanguardista . Sin duda, mirar a este paisaje nos muestra un horizonte real y viviente, y un par de muestras de esta instanciación se encarna en los casos concretos de FORGAS BAND PHENOMENA y THE WRONG OBJECT, un colectivo francés y otro belga, respectivamente. FORGAS BAND PHENOMENA surgió por iniciativa de Patrick Forgas. Él no es precisamente un recién salido del colegio: este talentoso baterista y compositor formó parte de un trío donde también estaban el saxofonista-teclista Dominique Godin y Didier Thiebault pero este último decidió reformar MOVING GELATINE PLATES y se llevó a Godin consigo. En 1977 hizo su disco debut solista dentro de la línea jazz-progresiva, pero recién se hizo consistente su carrera desde fines de los 80’s, para finalmente decidir formar el mencionado ensamble: los aires de familia con la facción jazzera del Canterbury (NUCLEUS, el SOFT MACHINE post-Wyatt) son evidentes, pero también es apropiado recalcar la manera tan ágil con la que el ensamble maneja los desarrollos melódicos, habida cuenta la importante presencia de vientos y violín en su esquema performativo. Por su parte, THE WRONG OBJECT es un colectivo dinámico e impetuoso que opera bajo la guía del genial guitarrista y compositor Michel Deville (también integrante de otros proyectos musicales vanguardistas que no mencionaremos aquí). Deville tuvo el privilegio – privilegio propio de genios – de contar con un colaborador de lujo en la primera grabación de estudio del grupo, “The Unbelievable Truth”: se trataba de Elton Dean, nada más ni nada menos. Este espaldarazo permitió a la banda empezar a crear un público de culto mientras ofrecía su propuesta como un recurso de vitalidad nueva para el viejo sueño del Canterbury: Deville cuenta lo maravillado que se sentía con la musicalidad y la ingeniosa complejidad que ofrecía esta vertiente progresiva, hasta el punto de obsesionarse con viajara continuamente a Inglaterra para coleccionar discos del género que no eran asequibles en las tiendas de su Bélgica natal. Otra fuerza vigente procede de una simiente más íntimamente asentada en el paraíso original del Canterbury: nos referimos a SOFT MACHINE LEGACY, el ensamble de guitarra-bajo-saxo-batería por donde pasaron los venerables maestros Dean y Hopper prácticamente hasta sus días de muerte, y completado por John Etheridge y John Marshall. Hoy por hoy, Theo Travis y Roy Babbington completan el cuarteto, el cual se mantiene activo en los escenarios y grabando discos fenomenales que se sienten genuinamente enraizados en el legado que da nombre al grupo mismo. CARAVAN es también otra entidad que aún se mantiene activa: la pérdida terrenal de Richard Coughlan fue muy triste, pero con Hastings y Richardson aún sosteniendo el núcleo integral del ensamble, el grupo está dispuesto a tirar para adelante hasta el fin.


Otros grupos con integrantes más jóvenes también son (o eran) PLANETA IMAGINARIO, AMOEBA SPLIT, D.F.A., FULANO, SYD ARTHUR, y un largo etcétera. Los primeros de esta lista se muestran felices de cumplir con la misión musical que adoptaron para forjar su propia carrera progresiva: los integrantes admiten influencias del Canterbury y expresan su admiración personal por la atención que les mostraron personajes como Elton Dean, Keith Tippett y Hugh Hopper. También explican la herencia que reciben de la generación de rock laietà (jazz-rock progresivo con raíces folclóricas mediterráneas), como ICEBERG y ORQUESTA MIRASOL, por ejemplo. El acceso a discos de rock y jazz era prácticamente de contrabando, pues la difusión comercial del mainstream todavía estaba abrumada por movidas de la censura institucional del momento. Todo un hito resultó para los músicos vanguardistas catalanes de entonces y de ahora la estancia de Daevid Allen en Mallorca durante unos cuantos años, siendo así que él grabó un par de discos con músicos de las zonas mallorquina y catalana, además de colaborar en un disco del cantautor vanguardista Pau Riba. Pasando ahora al joven cuarteto británico SYD ARTHUR, resulta que es originario de la propia ciudad de Canterbury, pero no fue de inmediato que se familiarizó con la tradición rockera bautizada como su ciudad de origen. Siendo un cuarteto interesado en experimentar con la vertiente psicodélica del discurso rockero, fue con su aproximación al sello Harvest Records que el grupo empezó a compenetrarse con el legado del Canterbury y enriquecer su propuesta sonora. Así pues… el horizonte se abre sin limitaciones prefijadas hacia una continua revitalización de este ideal que surgió en algún momento para no morir jamás. Gracias por miles o hasta millones a José Zegarra y a Adele Schmidt por mostrar a toda la comunidad melómana mundial este pasado y este horizonte del género progresivo Canterbury en este documental tan hermoso y tan bien articulado.


Muestras de “Romantic Warriors III: Canterbury Tales”.-
Entrevista a Patrick Forgas (FORGAS BAND PHENOMENA):  https://www.youtube.com/watch?v=988MxlejRAM
Actuación de THE WRONG OBJECT: https://www.youtube.com/watch?v=6OGjSG2O47M