Discipline - 'To Shatter All Accord' (2011)

Discipline - To Shatter All Accord Crítica álbum estudio
31-oct-2011
Autor: César Mendoza
Calificación: Calificación: 9,5

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El acuerdo predispuesto para un retorno a lo grande

Discipline - 'To Shatter All Accord' (31 octubre 2011)
Sello: Strung Out Records; País: EEUU; Calificación:
Calificación: 9,5

Discipline - To Shatter All Accord

1. Circuitry (6:16)
2. When the Walls are Down (7:29)
3. Dead City (5:15)
4. When She Dreams She Dreams in Color (13:40)
5. Rogue (24:04)

Duración total:  56'44''

Músicos:
- Matthew Parmenter: vocals, keys, descants
- Jon Preston Bouda: guitars
- Mathew Kennedy: bass
- Paul Dzendzel: skins, percussion


Género: Rock sinfónico, Rock progresivo.
Grabado en 2011.
Producido por Matthew Parmenter.

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DisciplineEs un enorme gusto para mí traer a colación a la banda estadounidense DISCIPLINE, combo progresivo liderado por el “Mimo Ácido” Matthew Parmenter, y no precisamente para hacer una retrospectiva de su corta pero relevante discografía 90era… ¡sino para comentar su nuevo álbum “To Shatter All Accord”! Pero primero echemos una concisa mirada hacia la esfera estadounidense del revival prog del os 90s: mientras que en el país de Jimi Hendrix y Edward Hopper las propuestas neo-prog y vanguardistas al estilo RIO eran las que predominaban, DISCIPLINE exponía una línea de trabajo muy peculiar, forjada a través de una ecléctica mezcla de retro, psicodelia y neo, siendo así que el grupo no se formó en la segunda mitad de los 80s como un grupo progresivo per se, sino que “se progresivizó” en el camino. Aunque su legado monográfico no fue precisamente abundante, la huella que sus dos discos de estudio “Push & Profit” y “Unfolded Like Staircase”, así como sus actuaciones en vivo dejaron en la memoria colectiva progresiva de la década final del pasado milenio. Emergiendo de sus cenizas con este disco “To Shatter All Accord”, 15 años después de “Unfolded Like Staircase”, el grupo retoma su trayectoria trunca con la misma formación de cuarteto que había grabado el susodicho segundo álbum: Matthew Parmenter (voz, teclados, saxo y violín), Jon Preston Bouda (guitarras), Matthew Kennedy (bajo) y Paul Dzendzel (batería y percusión). “To Shatter All Accord” incluye dentro de su nuevo repertorio tres canciones que el grupo tocaba en sus primeros años, incluso cuando aún era un quinteto. Ahora, canciones como ‘Circuitry’ y ‘When The Walls Are Down’, verdaderas marañas de música angustiada y espectáculo teatral desgarrador tal como parecen en el DVD “Live”, cuentan con sus debidas versiones definitivas de estudio. Vayamos ahora detallando las virtudes del repertorio con mayor detenimiento.

‘Circuitry’ abre el disco con fuerza de carácter, abriendo vías de robustez y pesadez en base al estupendo armado sónico de parte de los riffs guitarreros y el swing engañosamente lánguido de la dupla rítmica. Cuando el piano ocupa el eje central sobre un motivo en 3/4, la solemnidad cede paso a una reflexividad sombría afín a la que encontramos en áreas tan diversas como las de AREKNAMÉS, VERSUS X y WHITE WILLOW, por ejemplo, indirectamente referentes al estándar de VAN DER GRAAF GENERATOR. La idea musical cierra su propio círculo con un retorno al primer motivo, preparando así el terreno para la emergencia del siguiente tema, ‘When The Walls Are Down’, la cual impone su particular presencia desde esa bella dupla de piano y saxo que surge antes de que desaparezca la nota final de órgano del tema precedente. La muralla sónica conclusiva es brutal, al modo de un GNIDROLOG-con-VDGG-con-KC pre-“Islands”. Esta pieza capitaliza y dinamiza la intensidad ominosa ya reinante, dándole un poco más de colorido al asunto mientras explora nuevas profundidades de ansiedad y densidad con una expresividad fehacientemente oscura y abrumadoramente imponente. Tras experimentar poco menos de 14 minutos de neurosis sónica en permanente clímax, ‘Dead City’ expone una ambientación más ágil en clave de 11/8, generando una sonoridad un tanto afín al space-rock mientras establece lazos de familia con el neo-prog estándar. De todas maneras, que conste que este aligeramiento de la atmósfera musical no supone recurrir a un vuelo lisérgico autocomplaciente ni a un reciclamiento “simplificado” del modelo sinfónico: pos el contrario, se nota un trabajo muy meticuloso en la elaboración melódica de la pieza en cuestión, y de hecho, los últimos pasajes se enfilan hacia un ejercicio psicodélico caótico que vuelve a traer a colación la densidad emocional que se había impuesto sólidamente en los dos primeros temas. Ya tenemos aquí 19 minutos de ingenioso colorido progresivo donde DISCIPLINE da amplias muestras de una vitalidad
refrescante, ningún indicio hay de modorra o desubicación tras el largo periodo de letargo que experimentó.

 Todavía quedan 37 minutos y pico de nueva música de Matthew Parmente y co., y dicho lapso de tiempo está ocupado por dos temas. ‘When She Dreams She Dreams In Color’ porta un tono amenazador desde el mismo ingreso del piano y el canto, al modo de un punto intermedio entre el VDGG de “Goldbluff” y el ROBERT WYATT de “Rock Bottom”. La cadencia jazzera aportada por la batería le da una dinámica eficaz al tenor sombrío marcado por el expresivo canto de Parmenter; hay un permanente aire de expectativa ante algún sobresalto que pudiese motivarse sobre el camino, un aire oportunamente realzado por las líneas de violín que hacen acto de presencia en algún momento. A poco de superada la barrera del cuarto minuto, el ambiente explota momentáneamente, dando rienda suelta por un rato a la tensión emocional que hasta entonces se había preservado contenida. Aunque esto solo ocurre por un breve momento, la huella de inquietud queda firmemente signada en el ambiente para anunciar el pronto arribo de un nuevo motivo, uno parsimoniosamente tétrico que oscila entre el retro escandinavo de corte Anekdoteniano temprano y la faceta sutil de PRESENT, además con su tufillo Crimsoniano que siempre resulta útil a la hora de expresar oscuridad emocional por vía de un esquema musical adusto y recurrente: en el transcurso del afianzamiento de este motivo, se impone un hermoso solo de violín que parece manifestar una mezcla de temor y nostalgia, muy afín al estilo de David Cross. ‘Rogue’ es la maratón conclusiva del álbum. Comenzando con un hermoso preludio semi-barroco de guitarra acústica, el primer cuerpo central se instala con un motivo (alternando 7/8 y 4/4) empujado por una espiritualidad cautelosa que se empareja evidentemente con la del primer tema, incluso acentuando los matices VDGraffianos con notoria dedicación. Poco antes de llegar a la barrera del quinto minuto, otro cuerpo central nos transporta a una dimensión un poco más melancólica, aunque siempre embebida por ese desasosiego esencial tanto a la imaginación compositiva como a la teatralidad vocal de Parmenter: el momento en que todo se pone más explícitamente denso permite a ese desasosiego saltar al frente y revolcarse sobre sí mismo. ¿Rezagos de la suite ‘Canto IV’ del álbum “Unfolded Like Staircase”?... probablemente. De ahí surge una secuencia de dos motivos cacofónicos que articulan la tensión reinante de una forma más mecánica, pero lejos de enfriar la situación, lo que se logra es enfatizar la locura y darle un pulso más contundente a las inquietudes psicológicas que nunca dejan de manifestarse. El canto exacerbado de Parmenter añade aguerridos retazos espectrales a la robusta arquitectura sónica elaborada por la magnífica amalgama de guitarra, órgano, bajo y batería (sí, hay que escuchar con atenció nesta sección para asegurarse de que es un canto humano, no un saxo o un violín, ese sonido bizarro que emerge como un fantasma atormentado). La tormenta en curso se mantiene de forma sostenida, motivando un clímax de oscuridad emocional que es tan atemorizante como apasionante, al modo de un canto de sirena que se sabe letal pero al cual uno no desearía resistirse. Una vez pasada la tormenta, llega la calma del náufrago superviviente: sobre una lenta cadencia en 3/4, el motivo final se inicia con una actitud serena, al modo de un sopesamiento de la idea de haber sobrevivido a una hecatombe, terminando con un envolvente solo de guitarra y una coda dominada por etéreas capas de mellotrón, en base a la progresión de acordes que se había marcado en el preludio de guitarra acústica.

Con este nuevo disco, DISCIPLINE confirma grandiosamente la justicia de ocupar un sitial tan privilegiado en el imaginario progresivo de los últimos 20 años: “To Shatter All Accord” es un grandilocuente manifiesto de rock artístico donde la robustez y la contundencia imponen su presencia de forma arrolladoramente magnética.

Puntuación: 9,5/10  Calificación: 9,5

- Podéis escuchar el tema 'When the Walls are Down':

Discipline - 'When the Walls are Down'
 
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César Inca MendozaCésar Inca Mendoza
Noviembre 2011