Dream Theater y 'The Astonishing': segundo y breve avance de sensaciones tras escuchar el disco

Nuestro director, Pablo M. Beleña, ya ha tenido acceso al disco 'The Astonishing', lo nuevo de Dream Theater, una opera-rock de metal progresivo que tiene mucho de pretenciosidad y aquí tiene su segundo y breve avance de sensaciones tras escucharlo...

Comentario de Pablo M. Beleña:

Portada de Dream Theater - The Astonishing
Portada de Dream Theater - The Astonishing

Coincido plenamente con mi compañero y amigo Javi Moreno... demasiado largo. El disco no es malo, como podréis ir descubriendo, pero 2 horas y 10 minutos, desde luego que si no es para crear una auténtica obra de arte cumbre en la historia de la música... mejor no. Lo siento pero hay temas buenos, hay momentos brillantes, una producción interesante... pero la pretenciosidad de crear una opera-rock épica les queda grande al menos con el formato que han elegido.

En esta ocasión, de verdad, ni entro a comentar el asunto de la temática: que si el mundo futurista con un régimen imperial aplastante de la ciudadanía, que si robots voladores a modo de sondas de peli de ciencia ficción... lo que de verdad me ha desencantado un poco es la falta de sorpresa. Pensaba realmente que esta vez sí Dream Theater se quitarían el sambenito de banda que se autoplagia para seguir al frente del éxito del metal progresivo internacional. Y no: lo de opera rock y una trama de 2 horas de duración es sólo lo exterior. Cuando quitas el envoltorio, encuentras lo de siempre, aunque sea con temas más largos, numerosos, operíticos...

Me cansaría, y creo que cualquier persona también, de analizar y encontrar autoplagios continuos, pasajes que se han repetido una y otra vez en discos anteriores casi de forma calcada, sólo que recolocados como un arte de corta pega para 'que no se note'.

Jordan Rudess, como suele ser habitual en los últimos tiempos, es el más grande en este caso, con unos sonidos increíbles y una sensibilidad tremenda en temas de teclados, pianos y ambientales. Petrucci y Myung no dejan de repetir esquemas del pasado, y, por tanto, mal no podemos hablar de ellos. Sólo que se limitan a repetir esquemas. Mangini está algo mejor, al menos el sonido y la producción de su batería, sonando algo menos mecánica y artificial, sin llegar a la magia de los tiempos de Portnoy. Y en cuanto al que queda por comentar, James LaBrie, no voy a caer en el eterno debate sobre su rendimiento vocal. En estudio todo suena genial, y más cuando tienes a ases del sonido detrás. Por eso, concluiré que suena genial, que está muy bien... pero veremos en directo, porque interpretar estos casi una decena de papeles en la opereta puede dejarle en mal lugar sobre las tablas y sin ayudas técnicas.

Sobre los temas y su frescura, hay de todo. Novedoso, lo que menos. Pretencioso, lo que más. Épico, bastante. Metalero, lo justo. Sinfónico, demasiado atados al guión.

Sin embargo debo decir que la magia de este disco está sin duda en 'la primera vez', como con el sexo. La primera vez siempre te cautivará por la forma en que empieza 'The Astonishing', con varios temas verdaderamente sugerentes, frescos y que hacen que se pueda decir que DT han renovado su sonido. Pero es sólo una ilusión... porque ya uno va perdiendo esa euforia al acabar el primer CD y juro, insisto, lo juro, que el álbum se hace interminable y a mitad (si es que llegáis) del segundo CD se pierde el hilo de la historia, de la intención musical y narrativa de la banda... Digamos que si en lugar de ser tan pretenciosos, hubieran juntado los mejores temas de esta historia futurista llamada 'The Astonishing', podríamos hablar de un notabilísimo trabajo. Por ejemplo, es fabulosa la melodía de leit motiv que vemos repetida varias veces y que es la clave para el tema de cierre, llamado también 'The Astonishing', una maravilla sinfónica que juega con la música orquestal y clásica como en 'Illumination Theory', de su anterior trabajo de estudio.

Pero sin duda que mi sensación es que 'esto ya lo he escuchado yo antes...'. Un dèjá vu continuo entre 'Scenes From a Memory', 'Black Clouds & Silver Linnings' y 'Systematic Chaos', pero sonando, claro, como en sus dos últimos trabajos, tan discutidos: 'A Dramatic Turn of Events' y 'Dream Theater'. Ahora mismo ellos están en un momento en que todo lo que hagan va a tener calidad, por supuesto, pero... es tan vacío como un 10-2 del Real Madrid al Rayo de Benítez, que ni enamora ni convence a nadie.

Iremos dándoles más escuchas porque, insisto, hay momentos que salvan todo estas más de dos horas de opereta... que cuya trama, la verdad, me da un poco igual... o bastante.

>> 'The Astonishing': primer y breve avance de sensaciones tras escuchar el disco

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  • Página web oficial de Dream Theater:

www.dreamtheater.net


firma pablo

4 comentarios

  1. Y digo yo, lo de durar 130 minutos no será porque tienen la intención de presentar esta opera rock en los escenarios con diferentes cantantes (a parte de LaBrie) como hace AYREON.

  2. Bueno, pues tras escuchar una vez el útimo disco de Dream Theater, y hablando exclusivamente del apartado musical y no de las letras, puedo decir que es el que contiene más variedad de estilos de toda su discografía. Así, en algunos momentos puntuales puede sonar "futurista" o "experimental", en otros vamos a encontrar apuntes étnicos (tango, folk, etc., pero que nadie se asuste, eso enriquece, son las especias de una buena receta), en otros recuerda a algunos clásicos del rock progresivo (Yes, Asia, Kansas, Rush, etc.), como en la intro de A life left behind, que es 100% Yes... En fin, el paseo que se dan estos cinco monstruos por diferentes estilos musicales es amplísimo y propio de una creatividad y cultura musical absolutamente extraordinarias.

    También es su álbum más tranquilo y melódico (James LaBrie se luce a conciencia, especialmente en su faceta más dulce), pero sobre todo, sinfónico, con diferencia sobre cualquier otro: Jordan Rudess usa el piano mucho más que nunca, hay instrumentos de cuerda y viento, guitarras acústicas, coros y un manejo de los teclados que yo calificaría de insuperable y que pone a Rudess, como mínimo, a la altura del mejor teclista con el que se le quiera comparar. Es la antítesis de Train of thought, si se quiere ver así, aunque también hay tralla, como no podía ser menos. Eso sí, Mike Mangini no es la bestia parda de otros discos más cañeros, encuadrados en el metal progresivo, sino que, salvo en los momentos álgidos, acompaña la idea principal de manera muy elegante y sin tener que demostrar que es un extraterrestre de las baquetas.

    Se puede decir que este disco es bastante diferente a lo que han hecho hasta ahora, pero tiene un montón de momentos brillantes y originales, que se paladean mejor al escucharlo unas cuantas veces. No se puede decir que sea comercial -en absoluto-, ni más "para todos los públicos" que otros discos por ser en general más tranquilo -quizás en algunos momentos puntuales sí-, porque son más de 2 horas de continuos vaivenes musicales que a la mayoría saturarán. A ratos me parece un álbum blandito, otros me parece una obra maestra, con ideas y sonido fresco, y, como con todos los discos de música progresiva, mejorará cada vez que lo escuchemos.

    En definitiva, es un disco bastante sorprendente que, me temo, solo contentará a gente de mente abierta y dividirá a los fans, pero con una originalidad, calidad y talento a la altura de... nadie más que Dream Theater. Sin duda, es un disco que hará correr ríos de tinta. Su cuidada producción musical lo hace grandioso y, de hecho, lo único que no me gusta es el formato físico: las letras del interior de la caja no se leen y las del booklet, casi tampoco. La historia que narra, la dejo para quien se defienda con el inglés y tenga buena vista, aunque en su web hay por donde empezar.

  3. Que vacío tan grande habría en el mundo de la música sin Dream Theater!
    Con esta realización, Dream Theater se ponen a competir en la liga de obras legendarias como por ejemplo Tommy (1969) o Quadrophenia de The Who (1973) y las referencias absolutas en óperas Rock como lo son Jesus Christ Superstar (1970) y la mismísima The Wall de Pink Floyd (1979).
    “The Astonishing”, es una obra poderosa y grandilocuente, tal vez por momentos un tanto pomposa y melosa, pero globalmente sólida y que tras algunas escuchas se va filtrando en uno y poco a poco comienzas a descubrir los detalles sonoros, los arreglos musicales y la trama de esta elaborada historia.
    Es que es un disco perfecto? No lo es. Hay partes que encuentro un tanto diluidas, que pudieron hacer más concisas, muchas intros de las canciones comienzan casi igual, increcendo, lentas, piano y orquestación.
    Pero no se equivoquen, este es un gran disco, es una nueva puerta que han abierto, otra frontera más que han atravesado, un gran paso en su carrera y lo será aún más si llegan a traducir de manera espectacular sus presentaciones en vivo. Este es un disco que da para mucho, podrían convertirlo en película o en video juego. Recuerdo que en 1999, cuando sacaron su Metropolis 2, Portnoy en una entrevista decía que anhelaba trabajar en algún proyecto cinematográfico creando la banda sonora con DT. Tal vez el momento ha llegado.

  4. Escucho a los Theater desde sus primeras épocas, pero tras la seguidilla de decepcionantes discos en los últimos años me propuse escuchar "The Astonishing" sin ninguna expectativa. Fue una sabia decisión. Hoy Dream Theater es superado creativamente por jóvenes músicos influenciados por ellos mismos, tal es el caso de Haken y su "The Mountain", soberbio por donde se lo mire y que te deja con ganas de más. No ocurre lo mismo con Dream Theater en este álbum, con el cual terminás pidiendo por favor que termine de una vez.

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