Entrevista a Jardín de la Croix: "Queremos democratizar el math rock"

Jardín de la Croix es una de las joyas escondidas de la raquítica escena experimental española. Este cuarteto madrileño se estrenó en 2008 con ‘Pomeroy’ y el pasado mayo editaron su segundo disco, ‘Ocean Cosmonauts’. Lo suyo es el math rock, impregnado con toques progresivos y post rockeros. Después de su concierto en Sedaví (Valencia), que ellos mismos definieron como “corto pero intenso”, estuvimos charlando casi media hora con el guitarrista Ander Carballo y el batería Israel Arias. Enseguida se unió a la conversación el bajista Carlos Schonert, para ayudar a sus compañeros a desgranar la música de Jardín de la Croix, hablar sobre vanguardias musicales y, sobre todo, regalarnos estos fantásticos titulares.

Jardin de la Croix

Entrevista: Miguel Esteban Rebagliato / Fotos: Patricia Herrero)

PortalEsquizofrenia (Miguel Esteban) - ¿En un país como España, en el que el math rock es tan desconocido, cómo llegasteis a hacer este tipo de música?

Israel: Empezó todo hace ya unos cuantos años. Teníamos un grupo de colegas siempre muy musical, todos tocaban algo. Todos siempre montábamos grupos pero nunca salía nada. Entonces éste [Ander] y yo nos juntamos para montar algo. Empezamos haciendo un rock más clásico, pero al final derivó en math rock.

Ander: empezamos como dúo, Isra y yo, y luego a través de internet conocimos a Hugo, al anterior bajista, y ahí empezó a salir un poco. Aportábamos ideas diferentes, escuchábamos música diferente… Fue todo un brainstorming musical.

Israel: Yo era un friki de toda la vida del rock progresivo. Todo empezó a cuadrar. La idea no era hacer una canción estructurada como todo el mundo estructuraba una canción: con intro, puente, coro…, se repite una estructura, tres minutos, tres minutos quince y perfecto. No. Nosotros empezamos a buscar otra cosa: “Oye, ¿por qué no empezamos a tocar lo mismo pero de otra manera?”. Intentar buscar la musicalidad distinta y nueva… No es que hayamos inventado nada, pero intentábamos buscar un poco de frescura en lo que hacíamos.

- Muchas de las reseñas que citáis en vuestro Myspace son de otros países. ¿Aprecian mejor vuestra música oídos extranjeros?

Israel: Yo creo que hoy en día por desgracia en España la música está bastante retrasada respecto al mundo. Aquí vale la sota, caballo y rey y cuando a la gente la sacas de ahí se pierde, porque no hay una cultura de más años de música, como puede haber en Inglaterra, Estados Unidos o Alemania, bajo mi punto de vista.

Ander: Aunque hay grupos nacionales que son la polla. En Madrid, que es la escena que conocemos, hay grupos que merecen mucho la pena. Pero sí que es cierto que la repercusión está más allá de las fronteras, porque quizá están más acostumbrados a escuchar música “experimental”.

- El math rock recuerda muy a menudo a King Crimson y de hecho los citáis entre vuestras influencias, junto con grupos como Yes, Queens of the Stone Age, Anekdoten, Radiohead, Porcupine Tree y Kyuss. ¿Qué hay en vuestra música de influencias tan diversas como éstas?

Israel: Es que ha sido la música de nuestra vida. Evidentemente influye en tu vida, porque es lo que hemos escuchado, hemos crecido con ella. Luego hemos evolucionado y ha habido grupos que ahora ya no escuchamos tanto pero en su época escuchamos y han influido mucho a la hora de componer. Maiden, Dream Theater, Symphony X… ¡hasta Jamiroquai incluso! Es que hemos mamado tanta música a lo largo de nuestra vida, ya no solo estilos de rock, pop, electrónica, jazz… hemos escuchado un poco de todo siempre.

Carlos: La riqueza del grupo yo creo que es que a cada uno nos gusta un rollo muy personal. A veces al fusionarlo queda como un batiburrillo de cosas que no casan, que no mola. Bueno, esta gente [Ander e Israel] es la que compone más. Llegamos a un punto común, cada uno tocamos un poco hacia nuestro estilo, pero al final todo casa.

Israel: Hasta el momento en que encuentras el punto de equilibrio en que todo case, todo cuadre; suene bonito, homogéneo… musical. Hay veces que hacer muchos compases raros no da musicalidad. Es un proceso. Desde lo que compusimos al principio a lo que hemos compuesto ahora hay una evolución considerable: de complejidad, de musicalidad… de todo. Yo veo una maduración como grupo.

- ¿Cuál sería el estilo más característico de cada uno?

Israel: Lo mío es el rock progresivo clásico y el metal extremo progresivo también. Son un poco las dos caras de la moneda.

Ander: A mí me mola también el metal extremo, el math y el math metal, rollo The Dillinger Escape Plan. Luego nos gusta mucho el post rock también y el post metal, rollo Russian Circles, Caspian

Carlos: Yo soy mucho de post rock, a mí me mola mucho, y el post metal me flipa. Y éstos dicen que el nu metal, pero es mentira. Y me mola el pop.

Israel: Sí, el Chinese power pop.

Carlos: A mí me mola la música sencilla, aunque luego no hagamos nada sencillo.

Ander: Y Pablo [el otro guitarrista de Jardín de la Croix] un batiburrillo de cosas.

Israel: Sí, escucha desde Tool hasta…

Ander: ...desde electrónica hasta pop, pasando por todos los géneros.

- Este estilo de música, igual que el post rock, es capaz de moverse tanto por circuitos indies como por otros más cercanos al rock y al metal. Vosotros mismos habéis tocado con grupos de metalcore y también habéis salido en la Mondo Sonoro de septiembre... ¿Son el math rock y el post rock puentes entre escenas aparentemente irreconciliables?

Carlos: Nosotros hemos hablado alguna vez de que tocar lo que tocamos tiene una parte ventajosa: podemos tener cabida con casi cualquier grupo del rock, porque es todo instrumental, todo casa más o menos bien. La parte negativa es que lo hacemos nosotros es como una isla dentro del mundo. No hay festivales de este rollo, no hay escena de math rock en sí, hay escena del post rock…

Israel: El rock progresivo hasta finales los noventa, excepto por dos bandas, era un género muerto, que se había muerto en los ochenta, por desgracia, con las reverbs aquellas mágicas y horribles y los colorines de los ochenta.

[Varios miembros del grupo de metalcore valenciano Between Four Walls, que habían tocado antes que ellos, pasan a despedirse]

Ander: Esto es un ejemplo de que tenemos cabida en muchos estilos, chavales que tocan metalcore.

Carlos: Aunque esta gente sea de un rollo totalmente diferente, el rollo técnico nos da como cabida a entrar. A lo mejor la gente que viene a ver este grupo, nos ve y dice: “Éstos son un poco mariconcetes”. No sé, a lo mejor.

Israel: Sí, pero a lo mejor es una parte de la canción. De repente llegan las partes duras y hostia tú, doble pedal… Hay partes que son de romper cuellos, soltarse la melena y darlo todo. Desde las partes melódicas que pueden gustarle a un post rockero e incluso a la gente del pop, hasta las partes más duras que pueden ser para la gente del metal. Hay gente que escucharlo a lo mejor no les gusta, pero verlo en directo, como es original, es vistoso, porque tocamos todos… Yo creo que es más accesible vernos en directo y luego escuchar el disco que escuchar el disco y luego ver el directo. Siempre tenemos ese rol, ese juego para poder generar fans y dentro de lo que cabe nos ha ido bastante bien.

- En Facebook colgasteis un enlace a un programa de Rock Reaktor de Radio 3: “¿Sueñan los de letras con el math rock?”. El locutor comentaba que se tiende a pensar que el math rock, y también el post rock y el progresivo, está lleno de referentes culturales, en sus portadas y sus títulos, como si estos estilos de música se asociaran con la alta cultura y otros estilos como el punk estuvieran llenos de analfabetos y no fueran más que baja cultura. Y decía que incluso muchas bandas de math rock entraban en esta lógica. ¿Entra Jardín de la Croix en este juego?

Carlos: Yo creo que en absoluto. De hecho, nosotros yo creo que intentamos desmontar ese rollo siempre. Yo no toco para que alguien me diga: “Hostia, qué bien tocáis, me he quedado alucinado”. No, yo toco para que a la gente le mole, independientemente de si eres músico o no.

Israel: Primero para que te mole a ti básicamente.

Carlos: Para que me mole a mí y para llegar al personal. Yo creo, es mi opinión, que no hacemos una música enrevesada para ser más modernos que nadie. Hacemos una música un poco rara porque nos sale hacerla así.

Israel: Componemos así, es que no hay otra.

Carlos: Yo creo que no queremos atraer a un público elitista. Cuanta más gente nos oiga, mejor. Pero sí que es verdad que esto muchas veces se asocia al rollo este modernito de “mira lo que hago”.

Israel: Es un poco el estereotipo que se ha generado, pero en nuestros bolos ha habido gente a la que le mola de todo. De culturas, de gustos… de todo.

Ander: Sí, desde un chaval de 18 años hasta un abuelo de 65.

Israel: Sí, ha habido puretas, viejetes… “Me ha gustado mucho, porque yo en mis tiempos…” ¡Que tienen más barba y canas que yo!

- Lo de De la Croix no tendrá entonces nada que ver con el pintor francés, ¿no?

Ander: No, la verdad que no. Salió porque salió, una noche así de tocar, “vamos a ponernos un nombre”. El rollo de la cruz… salió. No tenía ningún sentido!

- Es que lo que decía el locutor del programa era que se tendía a asociar la música con muchos referentes culturales, como si fuera algo culturalmente elitista que tocara hacer por ser un grupo de math rock. Pero parece que vosotros no entráis en ese juego...

Carlos: Queremos democratizar el math rock (risas). El otro día me dijeron una movida y me quedé con la copla porque me hizo mucha gracia. Me decía un pibe: “¿Qué diferencia hay entre el pop y el math rock? El pop son 4  acordes para llegar a mil personas y el math rock son mil acordes para llegar a 4 personas”. Y es verdad. Nosotros a lo mejor estamos en el local horas componiendo y luego llegas a tocar y hay 4 gatos. Quiero decir, que no vas a llenar el Calderón.

Israel: Yo creo que de menos de 40 personas nunca ha bajado desde nuestros inicios.

Carlos: Pero que es un rollo un poco minoritario. No creo que en un futuro muy cercano la gente diga: “Uhhhh, me cambio a Amaral por Jardín de la Croix”.

- El locutor del programa también decía que el math rock está muy cercano a propuestas de vanguardia. Sin embargo, el concepto de vanguardia en este caso resulta un poco problemático, como también ocurre con el progresivo actual. ¿Puede considerarse vanguardista vuestra música y en general un estilo que nació hace varias décadas?

Israel: Yo creo que la vanguardia no es hacer algo que no haya hecho nadie, sino que interpretes algo de una manera que no lo ha interpretado nadie. Todo lo que no suene a lo típico o a lo clásico… Ya no porque no suene a clásico o no sean los mismos acordes, pero está tocado de otra manera o visto desde otro prisma. Yo lo he nombrado: somos retroneoposmodernistas (risas).

Tiene parte de antes, parte de moderna, y es como un crisol de todo. Porque en el math rock la ventaja que tenemos es que no solo podemos hacer duro, podemos hacer blando, podemos tocar en cuatro… podemos tocar todo. Ahora si un día nos apetece tocar jazz, lo podríamos hacer. Y a lo mejor nos sale alguna cumbia. Mira a Meshuggah, toca en el latino prácticamente todo, pero tocado en rollo rock. Por ejemplo la canción nuestra ‘Antioquía’ tiene mucho flamenco, amalgamas de las bulerías… Es un poco lo que veo yo como vanguardia, el poder unificar varios estilos, varios géneros, varios tiempos, varios conceptos… unificarlos en algo que no suene a algo que ya existe. Puede sonar algo parecido, pero suena diferente, con una personalidad, una identidad.

Ander: Pero que quede claro que no hemos creado estilo. Pero sí se podría llamar vanguardia porque es algo nuevo dentro del panorama español.

Carlos: A mí también eso me da cosa, porque parece que digas: “Oh, vanguardista”, como que tú eres más que nadie, y tampoco es así. Somos un grupo normal, que hacemos una cosa que a lo mejor no lo hace todo el mundo, pero que no somos más que nadie ni nos lo creemos. Somos un grupo más que intenta hacer algo y ya está. O sea, que lo de asociar vanguardia con el gafapasteo este de “somos los más guays” a mí me da por culo, sinceramente.

Israel: Es que el gafapasteo no es la vanguardia, es la moda de ahora y los gafapastas de ahora mañana serán… ¡vete tú a saber qué!

Carlos: El gafapasteo es “me voy a un concierto ahora, aunque no me mole, porque es vanguardista”. No, tío, si no te mola, no te mola.

- César Inca Mendoza, quien escribió la reseña de vuestro disco en Portal Esquizofrenia, os quería preguntar cómo fue el proceso de composición de ‘Ocean Cosmonauts’...

Israel: En el punto como grupo, habíamos hecho el primer disco, teníamos ya hecha la primera canción que era ‘Caronte’, del siguiente. Yo creo personalmente que a partir de ‘Island of Atlas’ nos hemos encontrado más a gusto entre nosotros a la hora de componer, porque ha sido una canción en la que todos hemos aportado más. Por lo general, Ander y yo somos los que aportamos todas las ideas, generamos un poco las bases y a partir de ahí trabajamos todos. Pero en ésta ha sido como que ha salido sola casi, ha fluido. Aunque también es complicado, porque el último disco se ha tardado en componer unos tres años.

En ese punto es cuando los cuatro que éramos entonces, porque entonces estaba el antiguo bajista [Hugo dejó el grupo antes de empezar a grabar el disco y le sustituyó Carlos], como que nos encontramos tan a gusto y salieron tantas cosas… El disco es más complejo pero a la vez más sencillo de escuchar. Hemos encontrado un punto en el que a veces la sencillez puede llegar a molar y que incluso puedes llegar con cosas sencillas a hacer muchas más cosas que a veces complicándose la vida.


- Lo vuestro de los nombres recuerda un poco a Mogwai, que cogen algo que les suena gracioso y lo ponen de título. Vosotros componéis y luego tituláis la canción con un nombre que quede bien, ¿no?

Carlos: Nosotros que no tenemos cantante ni letras, intentar decir “estos 7 acordes me suenan a… montar en motoreta”... es una gilipollez. Es música y punto. Si tienes una letra, a lo mejor puedes decir: “Esto se va a llamar…”.

Ander: Hemos intentado darle un sentido global con el nombre de las canciones, el nombre del disco… Pero porque queda bien.

Israel: El anterior disco sí que fue porque quedaba bien. En este disco, una vez que hemos encontrado el concepto por donde queríamos tirar, hemos generado una especie de pseudomundo para darle un sentido, que tuviera continuidad lógica, y en el fondo yo creo que sí que la ha tenido, porque es bastante espacial. Vi un documental y me moló mucho una frase: “hay mucha gente que ha ido al espacio y ha explorado el espacio, pero muy poca gente que ha explorado el fondo del mar”. O sea, ha habido mucha más gente que ha descubierto miles de estrellas, pero cada vez que se ha hecho una inmersión en la fosa abisal o lo que sea se encuentran especies nuevas. Se asemeja un poco a nosotros porque no vamos a lo típico, exploramos un poco más en la música, las cosas más diferentes.

Carlos: Pero el concepto del disco está puesto después de hacer los temas.

Ander: No componemos en base a algo, a una idea.

Carlos: No es “vamos a hablar de… las amapolas”. No, es al revés. Primero hacemos música.

- Para terminar, ¿cuáles son vuestros planes de futuro? Tenéis bastantes seguidores en Sudamérica, ¿habéis pensando en ir a tocar allí?

Ander: Pienso que primero hay que abarcar fechas aquí en España: Bilbao, Barcelona, Madrid, Valencia… Hay que empezar a tocar un poco en todos los puntos de la península. Luego ya tenemos la idea en la cabeza del verano que viene intentar montar una gira por Europa, una pequeña gira de diez fechas o algo así, y luego si el futuro se da bien, ya se abrirán campos hacia Sudamérica. Estados Unidos lo veo más viable que Sudamérica. Pero bueno, que hay que verlo todo de una forma progresiva. No vamos a saltar de aquí a ir a tocar Australia. ¡Ojalá! La idea es tocar todo lo que podamos y en todos los sitios donde nos llamen.