Europa acaba en los Pirineos

 Habría que revisar de nuevo los mapas de la nueva Europa, con todos los cambios acontecidos en su división durante la última década. Servidor pertenece a la generación del BUP y el COU, y puedo asegurar que cuando en 'Sociales' estudiábamos geo-política europea, España y nuestros hermanos portugueses aun pertenecíamos al viejo continente. Pero ahora no puedo asegurarlo con rotundidad.

Perplejo, observo como autodenominadas 'giras europeas' de infinidad de grupos de primerísimo nivel se olvidan de incluirnos en sus periplos musicales. Asia, Neal Morse, Spock's Beard, el ínclito Fish, Gazpacho, Rush, Eloy, Beardfish, Yes, Oceansize, Devin Townsend, Mostly Autumn, Pallas, Riverside, Threshold… y podría seguir con otros tantos insignes miembros de la comunidad progresiva (y no progresiva, léanse Journey, Foreigner y Styx, el Big Four, y otros tantos que para que pararse a nombrar).

¿Qué tiene España, o más bien qué no tiene, para que no podamos disfrutar de un concierto de cualquiera de estos grupos sin tener que hacer antes la maleta? He llegado a pensar una auténtica barbaridad de posibilidades; desde la acuciante crisis económica que parece estamos a punto de liderar en cuanto a déficit (cosa que enseguida borre de la lista, pues en ocasiones, países como Grecia, Irlanda o la Europa del Este, en evidente peor situación, si que están presentes en las giras), hasta un extraño caso de repentina fobia al jamón y el vino por parte de las bandas y artistas (también eliminada rápidamente como supuesto, pues si Italia se incluye en dichos tours con 'eso' que se atreven a llamar jamón de Parma y esos caldos terrados que gastan, es que tampoco puede ser el motivo -sin ánimo de ofender-).

No puede ser por otra cosa. La pandereta y las castañuelas les gustan a todo el mundo. A lo mejor el tema de los toros, que si que es controvertido allende fronteras... Pero no, tampoco puede ser, porque a Cataluña tampoco van y allí ya se ha prohibido tal barbarie. A lo mejor es cosa de la incultura musical de los promotores patrios, que desconociendo la existencia de todos esos grupos ni siquiera se dirigen a ellos para ofertarles parar a tomar unas tapas y unas cañas... El tema 'caché' tampoco puede ser, porque si aquí fuera inconveniente pagar las sumas que soliciten, en otros países más achuchados económicamente tampoco estarían y si que lo están (y con el precio de las entradas considerablemente más bajos).

Mira tú que si el problema está en nosotros mismos... el público. Quizá sea que los que tienen menos cultura musical que un punky perroflauta seamos nosotros. Que como no sabemos ni quiénes son, tampoco los demandamos, y claro, para que van a ir a un lugar donde ni se les conoce. Si tiran de volumen de ventas y ven que España se sitúa en preferente situación bajo cero, ¿qué se les ha perdido por aquí? Sumémosle que lo que aquí damos en llamar como “recinto de acústica inmejorable y distribución de localidades con visibilidad de alta calidad” en otros países se calificaría como “antro de mala muerte donde una guitarra suena igual que un gato al que le pisan el rabo”, y quizá, solo quizá, nos acerquemos ligeramente a la raíz del problema.

Sea lo que sea, me produce una inmensa vergüenza comprobar, año tras año, que lo más granado del panorama musical premia a sus incondicionales europeos con giras y shows por cientos, y sin embargo aquí nos conformamos con verlos por DVD (en calidad divx, por supuesto!).

Sencillamente deprimente.



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