Galahad - 'Battle Scars' (2012)

El imperio Galahad sigue en su apogeo

Galahad - 'Battle Scars' (15 mayo 2012)
Sello: Avalon UK Records; País: Reino Unido; Calificación:

 

Galahad - Battle Scars

01 – Battle Scars (7:04)
02 – Reach For the Sun (3:55)
03 – Singularity (7:30)
04 – Bitter and Twisted (6:57)
05 – Suspended Animation (4:04)
06 – Beyond the Barbed Wire (5:29)
07 – Seize the Day (8:32)
08 – Sleepers 2012 (14:07)

Duración total: 57'38''

Músicos:
Roy Keyworth – guitar, mellotron, vocals
Stuart Nicholson – main vocals
Neil Pepper - bass
Dean Baker - synth, piano, mellotron
Spencer Luckman – drums, percussion

Género: Rock Progresivo, Neo-progresivo.
Grabado en 2011-2012.
Producido por Karl Groom.

GalahadCinco años han pasado desde el espléndido 'Empires Never Last' y Galahad vuelven a repetir la fórmula que le proporcionara aquel radical cambio en su sonido, que supuso la recuperación de una banda clásica del neoprog ochentero que muchos daban ya por obsoleta y acabada.

Y gran parte de ese éxito y el importante cambio en el sonido y la solidez actual de Galahad se debe a la labor de producción de Karl Groom, el guitarra y productor de la excelente banda británica Threshold. Así pues y de forma muy sabia, la banda vuelve a trabajar con Groom una vez más, para hacer algo que por un lado suena a continuismo de una fórmula que ha funcionado bien, por otro a recuperación de parte de la gloria pasada y, por último, a exploración, no exenta de audacia, de nuevas fronteras con las que experimentar.

Si decimos que este 'Battle Scars' es casi una continuación de 'Empires Never Last', no nos estaremos refiriendo pues a una historia enlazada, sino más bien al ejercicio de una fórmula compositiva y sonora que ha funcionado de forma muy positiva. Esas guitarras distorsionadas y potentes, arropadas por esas bases rítmicas que se mueven más cercanas al metal que al neoprog, han brindado a Galahad buena parte de su actual atractivo como banda, una mayor solidez en su exposición, sin abandonar el tradicional componente melódico, algo que puede comprobarse con el uso intensivo del mellotron. Pero es que en esta ocasión han ido más lejos y se han atrevido con algo que parece imposible aunar con el art rock, casi un sacrilegio, como es integrar pasajes techno-trance dentro de una estructura que en ningún momento está abandonando el rock progresivo, muy al contrario progresa en la integración de elementos algo discordantes con un resultado sorprendentemente fresco y atractivo.

Sé que muchos oyentes abominarán de semejante experimento, pero he de reconocer que personalmente la fórmula ha conseguido captar mi atención de forma positiva, sin llegar al cansancio ya que los guiños techno se hallan hábilmente dosificados y por supuesto rehuyen la repetición típica, tediosa y horrorosamente mecánica del techno-trance comercial. Cualquier amante de esa música machaca-neuronas se sentirá sorprendido, y posiblemente atraído inicialmente por una pieza como 'Seize the Day', pero que nadie se llame a engaño, es un tema que nunca entrará en los circuitos dance-techno, ya que, para los cánones de esos ambientes, los cambios de ritmo y melodía serían totalmente inaceptables. Y no digamos el final del tema repleto de toques sinfónicos, eso puede hacer patinar la media neurona a los DJ’s más avezados. Así que nadie busque un intento de aproximarse a públicos ajenos al rock progresivo, sino más bien el intento que todo buen músico de progresivo debe hacer: integrar estilos aparentemente dispares para lograr un conjunto que sea capaz de lograr que elementos que por sí solos carecen de valor musical, alcancen una nueva dimensión al fusionarlos con otros que logran engrandecerlos.

Ya desde el primer corte, el disco nos anuncia que estamos ante un proyecto serio y ambicioso, con un épico comienzo sinfónico orquestal que deriva hacia un trepidante ritmo acompasado por la especial e inconfundible voz de Stu Nicholson. Un excelente primer tema que da nombre al disco, lleno de cambios, evoluciones y sorpresas, que nos anuncia una obra en la línea emprendida por su anterior álbum, pero con aún mayores dosis de genialidad. La apreciación de la obra en su conjunto crece con las escuchas, se trata de un disco lleno de matices que hay que aprender a disfrutar. A ese espléndido 'Battle Scars' le sigue 'Reach For the Sun', un tema que sabe aprovechar el magnífico sonido de la guitarra distorsionada de Roy Keyworth entrando en un riff que te deja sin aliento, perfectamente escoltado por mellotron y sintes.

'Singularity', 'Bitter and Twisted' y 'Beyond the Barbed Wire' son de los temás que más nos recuerdan a los Galahad de siempre por sus desarrollos melódicos, aunque pueden apreciarse numerosos arreglos que refuerzan la solidez general de los temas, algo que se logra de forma muy especial y significativa en el segundo de ellos. Resulta muy destacable también una muy correcta y sólida base rítmica mantenida a lo largo de toda la obra por el batería Spencer Luckman y el malogrado bajista Neil Pepper, quien desgraciadamente no llegó a ver este disco terminado ya que perdió su batalla contra el cáncer el pasado 2 de septiembre del 2011. Sirva pues este 'Battle Scars' como obra póstuma y homenaje a un gran músico, Neil Pepper, alias 'Big One'.

Galahad - Battle ScarsSorprendementemente, hay un grave fallo en la mezcla del inicio del tema 5, 'Suspended Animation', donde el comienzo de la guitarra distorsionada se va completamente de plano junto con el teclado durante los primeros 14 segundos, para después caer de forma abrupta y ponerse al nivel de la batería, la cual entra varios decibelios por debajo. De hecho ese tema tiene varios fallos de mezcla, algo que me extraña mucho en un producto tan cuidado a nivel de sonido, especialmente estando alguien como Karl Groom en los controles. Me pregunto si el fallo puede estar solo en la copia promocional que es la que hemos escuchado, algo que pensamos comprobar en cuanto consigamos una nueva copia del disco.

El último corte del disco es otro asunto polémico, y es que parece que Galahad se han empeñado en que su Battle Scars sea objeto constante de discusión entre los fans (al fin y al cabo, ¿qué mejor forma de promoción puede haber?). Nos estamos refiriendo a ese 'Sleepers 2012', una completa revisión, refundición, remodelación y regrabación de uno de sus temas históricos más emblemáticos, el 'Sleepers' de 1995. Pues bien, aquí volveré a hacer de abogado de Stu Nicholson y sus compañeros, porque sinceramente creo que han conseguido algo grande, han apostado fuerte por una línea a seguir y, a mi juicio, han sabido encontrar el camino de forma magistral. El mérito es coger un tema que, aun siendo un clásico, originalmente sonaba bastante poco agraciado, y lo han remozado hasta el punto de convertirlo en algo mucho más sólido y coherente. A un tema que compositivamente era bastante bueno pero que adolecía de una producción decente, le han hecho unos arreglos y un lavado de cara tan grande, que podríamos recurrir al tópico de la Cenicienta para definir lo que Galahad ha llevado a cabo, con la salvedad de que el disco no se convierte en calabaza a medianoche (afortunadamente).

Por echar de menos algo, en este álbum no tenemos de propina la baladita de rigor, una pena porque es algo que Galahad saben hacer muy bien, y si no escucharos 'This Life Could be My Last', de su anterior álbum, toda una maravilla de canción.

Resumiendo, un álbum polémico que está teniendo una desigual acogida entre los fans. Para algunos tal vez estemos ante un cambio demasiado drástico, mientras que para otros la banda está dirigiendo sus pasos hacia terrenos cada vez más avanzados. Por lo general, si disfrutaste de 'Empires Never last', tienes muchas probabilidades de disfrutar de igual forma este 'Battle Scars'. A mi juicio ha logrado superarlo, y el futuro que se abre es muy prometedor, solo nos queda poder degustar su directo y comprobar si sobre el escenario su sonido es tan sólido y cuidado como lo es en estudio.

Puntuación: 8,5/10 Nota: 8,5

  • Página oficial de Galahad:

www.galahadonline.com

Ricardo HernándezRicardo Hernández
Junio 2012