Gatto Marte - 'Madame Penguin' (2014)

El genio de Gatto Marte sigue brillando en nombre del chamber-rock contemporáneo

Gatto Marte - 'Madame Penguin' (2014)
(5 marzo 2014, Autoproducido)

Gatto Marte - Madame PenguinEl ensamble de origen italiano GATTO MARTE ha publicado hace poco su nuevo trabajo fonográfico “Madame Penguin”. Decimos que se trata de un ensamble de origen italiano y no italiano a secas porque actualmente su membrecía es multinacional, más exactamente, ítalo-británico: Maximilian Brooks [piano], Ben Newton [teclados y acordeón], Mark Knight [batería] y John Shepherd [guitarras] se suman al violinista Nino Cotone y al contrabajista Pietro Lusvardi. Los dos italianos son los únicos supervivientes de todas las alteraciones de formación que ha sufrido GATTO MARTE, mientras que Brooks, Newton y Shepherd repiten el plato tras el hermoso disco de 2012 “Marte Sulla Luna”.

‘The Bells After Life’s Chase To Nowhere’ abre el disco con un engañoso preludio ceremonioso que muy pronto abre camino a un cuerpo central ágil donde la gracilidad compartida del piano y la batería dirige el espíritu amable de la instrumentación general: se trata de una composición de esencia grisácea pero con una motivación luminosa. Es como si a la gente de ARANIS le hubiera poseído el alma de PHILIP GLASS y el cerebro de PENGUIN CAFÉ ORCHESTRA. Luego sigue la dupla de ‘Sinfonia No. 3 (La Giudecca)’ y ‘Sinfonia No. 4 (La Turca)’: la primera de estas piezas se arropa de una alegría juguetona y vibrante, casi como si estuviera diseñada para poner fondo a una intensa celebración palaciega en alguna corte de Europa del Este; la segunda, por su parte, se empapa de una espiritualidad un poco más intimista, lo cual no impide que también muestre la misma actitud celebratoria que ‘La Giudecca’. En bloque, esta dupla de temas retrata la habilidad de la banda para recrear elementos folclóricos con un inapelable aire de distinción. ‘Azathoth’ mezcla un aura oscurantista y una actitud farsesca, como si se tratara de un híbrido de ISILDUR’S BANE y SAMLA MAMMAS MANNA.

Durando alrededor de 20 ½ minutos y dividiéndose en seis secciones, la suite homónima cierra el álbum con un esplendor sonoro magnífico. La primera parte se complace en abordar un desarrollo melódico cautivadoramente romántico dentro de un swing de predominante raigambre jazzera, conectándose después con el esplendor extrovertido que marcará la segunda parte. En estos primeros 4 minutos y 50 segundos el oyente queda atrapado por lo que está ofreciendo el ensamble, pero todavía quedan cuatro secciones más. La tercera parte capitaliza el talante extrovertido de la segunda parte y le da unos matices más propiamente rockeros, aunque de una forma muy comedida – esto es, si los comparamos con grupos como FAR CORNER, que enfatizan el rock en la etiqueta del RIO, pues más se parece a la delicadeza desafiante de unos PENGUIN CAFÉ ORCHESTRA. La cuarta parte empieza con una serenidad relajada, haciendo un abierto contraste con lo que se escuchó en las dos secciones precedentes; para el interludio, el grupo le pone más polenta al asunto para volver a la senda de pulcro optimismo, terminando finalmente con un pasaje de piano que retoma efímeramente la serenidad inicial. La quinta y sexta secciones son las más largas del bloque, durando poco más de 4 ½ minutos y poco menos de 5 ½ minutos respectivamente. La quinta sección establece un colorido ágil sobre un esquema rítmico de fuertes connotaciones fusionescas, mientras que la sexta elabora la dinámica más fastuosa de toda la suite, y de paso, le da un exultante broche de oro al disco.

¡Qué bello disco es “Madame Penguin”!... ¡Y qué pena que dura penas 37 minutos en total! Los despliegues de vitalidad y colorido que GATTO MARTE ofrece a través de los exquisitos viajes musicales comprendidos en este disco confirman de forma abundante e inapelable que es una de las figuras señeras del chamber-rock de nuestros días.


firma cesar inca mendoza

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