Glazz - 'The Jamming Sessions: Take II' (2014)

Las titánicas sesiones progresivas de Glazz

Glazz - 'The Jamming Sessions: Take II' (2014)
(3 marzo 2014, Autoproducido)

Hoy es el momento de presentar al grupo español GLAZZ por motivo de su más reciente trabajo fonográfico “The Jamming Sessions: Take II”. GLAZZ se ha formado en el Puerto de Santa María, dentro de la bella provincia andaluza de Cádiz, en los inicios del nuevo milenio, con la misión de hacer música jazz-progresiva sensible a eclecticismos con la psicodelia, el space-rock, la fusión y las vanguardias improvisacionales; lo conforman Javi Ruibal [batería, percusiones y Kaos Pad], José Recacha [guitarras, sitar eléctrico y teclados] y Daniel Escortell [bajos y sintetizador Moog]. El material de “The Jamming Sessions: Take II” fue registrado a partir de improvisaciones colectivas en un cálido día de julio del 2013 a las afueras de la ciudad de Tarifa, en plena temporada veraniega… ¡a 40ºC! también hay algunos registros adicionales grabados en los Estudios Lo Suyo del Puerto de Santa María. La energía incandescente del ambiente en el cual desarrollaban sus ideas los tres músicos se ha trasladado muy bien a las sonoridades concretizadas a través del repertorio del álbum, cuyos detalles pasamos a repasar de inmediato.

‘Act I’ abre con el expectante vigor de ‘Neptune’s Anger’, armado bajo las coordenadas típicas del space-rock con algunos ribetes stoner. El jam en sí mismo no es muy largo pero tiene una personalidad suficientemente arrolladora como para asentar fehacientemente la atmósfera propicia para la irrupción siguiente de ‘Giant Dune’, un monumental ejercicio de psicodelia clásica al estilo Hendrixiano ornamentado con abundantes grooves exaltados propios del jazz-rock y el krautrock guitarra-céntrico (ASH RA TEMPEL, GURU GURU). Si en la primera sección teníamos una manifestación de intensa extroversión, aquí esa intensidad adquiere niveles ígneos, logrando así gestar un cénit decisivo del repertorio íntegro. Los integrantes del trío se manejan con inteligente sentido de la libertad mientras van dialogando durante las variaciones de motivos y ambientes. Con la dupla de ‘Annexation’ y ‘Meet My Gods’, el trío pasa a explorar unos matices más contenidos, generosos en vibraciones cósmicas y misteriosas, y lo hace manejando las transiciones con buen pulso. Para este caso, el factor jazz-rockero gana presencia y eso permite a la banda hacer gala de su visión arquitectónica, a veces hasta sigilosa… eso hasta que los recursos de vitalidad psicodélica vuelven a imponerse dentro del esquema grupal. Luego, ‘Baco’s Garden’ elabora un dinamismo bien dibujado y centrado, preparando el camino para los coqueteos funky-rock de ‘Modern Life’. La sexta y última sección de ‘Act I’ es ‘Exile’, una pieza lenta y melancólica donde notamos nexos con el paradigma Floydiano pre-1973 y el esplendor conmovedor del estándar del rock sinfónico en sus momentos más ceremoniosos: incluso las ocasionales capas de teclado ayudan a reforzar estos nexos. Los ornamentos aleatorios del pasaje final ensalzan la imagen del final definitivo de algo grandioso, marcado por el despliegue de variopintos ímpetus que han tenido lugar durante el poco menos de media hora que ha durado este Acto inicial.

‘Act II’ incluye una sola sección, la misma que se titula ‘Mare Nostrum’. Dura 12 minutos y se centra en un modus operandi donde el space-rock y el jazz vanguardista se mezclan en atmósferas etéreas, no exentas de ciertas dosis de inquietud en varios momentos de las expansiones temáticas; también se notan ciertos aires arábigos en algunos pasajes dirigidos por la guitarra, y de alguna manera, también algún filo propio de la faceta más abstracta del inmortal FRANK ZAPPA. Una vez más, los músicos hacen gala de su exultante capacidad de comunicación manejándose como tres individualidades que se congregan mientras arman y desarman las pautas de su permanente comunión: los GLAZZ dominan esta forma de dinámica musical con un temple bárbaro. ‘Act III’ se extiende por un espacio de 38 minutos, y justamente su sección de apertura ‘The Legion’ dura poco más de 11 minutos, y su estrategia consiste básicamente en retomar las atmósferas atrapantes e intensas de ‘Giant Dune’ y ‘Annexation’ para proveerles una dosis un poco mayor de densidad rockera. Enfilándose hacia paisajes sonoros sombríos, la segunda sección ‘Zama’s Battle’ comienza con atmósferas de oscuridad y retraimiento bajo la poderosa guía del bajo, tornándose luego hacia una manifestación de exaltación cósmica de obvias familiaridades krautrockeras, pero con un ropaje estilizado más afín al modelo de la psicodelia progresiva de nuestros tiempos. Se trata de una pieza muy guerrera, lo cual no es anecdótico pues se inspira en la batalla de Zama, la que dio el desenlace de la Segunda Guerra Púnica. Estas dos primeras secciones de ‘Act III’ conforman indudables pináculos del álbum, el cual de por sí guarda una creatividad muy homogénea en su expresividad.

La breve sección ‘Desertion’ tiene las misiones sucesivas de capitalizar por un rato más el vigor expresivo de ‘Zama’s Battle’ y redondear la faena con un descenso gradual hacia una languidez contemplativa. La razón de eso está en el inmediato engarce con la penúltima sección, titulada ‘The Oracle’, la cual se regodea en capas abstractas al modo de retazos de viajes a través del limbo. Incluso en ocasiones como ésta, el grupo no pierde oportunidad de mostrar su fuerza esencial, pero queda claro que no es tiempo de edificar tormentas rockeras sino de trazar manchas que puedan expandirse o retraerse según sea lo oportuno en cada instante preciso. A pesar de que su lugar es principalmente el de remodelar la herencia de temas precedentes, también es justo señalar que ‘The Oracle’ ostenta una personalidad propia. ‘Idiosyncrasy’ cierra el tercer Acto y el álbum con un nuevo viaje hacia la dimensión jazz-rockera de la banda, empezando con una actitud serena y sigilosa para luego enrumbarse hacia una ambientación poderosa con elementos de blues-rock: los legados de JEFF BECK y WEATHER REPORT asientan muy bien dentro del encuadre jazz-progresivo con el que Ruibal, Recacha y Escortell elaboran el perfecto broche para “The Jamming Sessions: Take II”, un disco genuinamente titánico.

Todo esto es lo que nos ha dado GLAZZ para el año 2014, tal vez el disco más logrado de esta temporada para la vanguardia progresiva española. Como ahora los GLAZZ están trabajando en el que será su siguiente disco y están presumiendo de las “medallas” de su reciente periplo en escenarios japoneses, pues solo nos queda felicitarnos de que podamos gozar de más genialidad de este trío en el futuro cercano.


Nota: 9/10


- Escucha el disco 'The Jamming Sessions: Take II':

Exile [en vivo en las ruinas de Baelo Claudia, Tarifa]:

Zama’s Battle [en vivo en las ruinas de Baelo Claudia, Tarifa]:


firma cesar inca mendoza

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