El Gobierno de EEUU también entra en la guerra contra Roger Waters

Roger Waters
Roger Waters, durante un concierto de la gira 'This is not a Drill'

La guerra de cancelación contra Roger Waters por un supuesto antisemitismo de sus mensajes políticos va creciendo, y ahora es un cargo diplomático de EEUU quien también entra en ella.

Se trata de Deborah Lipstadt, que trabaja para el Departamento de Estado (equivalente al ministerio de exteriores) como diplomática y embajadora de la Oficina Especial para controlar y combatir el antisemitismo.

Lipstadt se hizo eco de un tuit de la alemana Katharina von Schnurbein, su equivalente en la Unión Europea con el cargo de coordinadora en la lucha contra el antisemitismo.

Von Schnurbein había cargado contra Waters afirmando que estaba "asqueada por la obsesión de Roger Waters de menospreciar y trivializar la Shoah [holocausto] y la manera sarcástica en que se deleita pisoteando a las víctimas, sistemáticamente asesinadas por los nazis. Y encima en Alemania, ya es suficiente. La trivialización del Holocausto está criminalizada en toda la UE".

Recogía de paso unas fotos de una organización de la lucha de los judíos (el Congreso Europeo de Judíos) que denunciaban que en un concierto de Roger Waters en Berlín hubo supuestos mensajes antisemitas y pronazis: "¿Hay algo más antisemita que usar a Ana Frank como utilería en un escenario alemán mientras se pavonea con un uniforme nazi atacando a los judíos?".

Como respuesta a estas reacciones, Deborah Lipstadt de EEUU denunció por su parte: "Estoy totalmente de acuerdo con la condena de la oficina de Antisemitismo de la Unión Europea hacia Roger Waters por su despreciable distorsión del Holocausto".

Este debate que lleva semanas golpeando a Waters comenzó hace unos meses cuando la ciudad de Frankfurt quiso vetar un concierto de la gira de Waters alegando que se producirían mensajes y se difundirían símbolos "antisemitas". Después, cuando pasó por Alemana consiguiendo actuar en Frankfurt al darle la razón un tribunal, algunos activistas antisemitas se tomaron la revancha denunciando a Waters ante la policía por apología del nazismo. Lo hacían en función de ver a Waters vestido con el famoso atuendo de líder y dictador que lleva siempre en sus representaciones de 'The Wall'.

Waters ya ha explicado en enésimas ocasiones que no sólo no es antisemita, sino que se pronuncia contra los negacionistas del holocausto, apoya cualquier acto de racismo y discriminación hacia los judíos y que sus críticas únicamente se dirigen al actual gobierno de Israel por las acciones contra los derechos humanos de los palestinos.

Roger Waters, denunciado por apología del nazismo

Roger Waters, vestido de fascista
Roger Waters, vestido de fascista en uno de sus conciertos de hace varios años

El artista exhibió, según los denunciantes, un atuendo que hacía apología del nazismo, cuando es precisamente el uniforme de mandatario autoritario que sirve como crítica y sátira de estos regímenes totalitarios y fascistas.

La cosa es seria porque la policía alemana tuvo que realizar sus pesquisas al considerarse un "uniforme nazi" el famoso uniforme que todos los fans de Pink Floyd conocen, que en realidad no tiene ninguna cruz gamada ni simbología nazi, sino unos emblemas creados específicamente para no parecerse a ningún movimiento totalitario concreto del siglo XX, sino que sirve para representarlos a todos: nazismo, fascismo italiano, comunismo ruso...

Sin embargo, se considera que en este concierto celebrado en Berlín el 17 de mayo, Waters llevó en su abrigo un brazalete rojo que serviría de representación del nazismo y sus distintos cuerpos militares y de seguridad, tales como la SS o la Gestapo. También se menciona en la denuncia que el artista apuntó con una ametralladora al público.

Como todo fan de Pink Floyd sabe, este atuendo se popularizó a partir de la película 'The Wall', que reflejaba el contenido del disco del mismo título, y que mostraba al actor y activista Bob Geldof con esta apariencia de líder de un partido o régimen autoritario. La simbología inventada, totalmente de ficción, incluye un logotipo de 2 martillos cruzados sobre un círculo, que no recuerdan a ningún régimen fascista en concreto, y en tal caso, al comunismo.

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