Journey - 'Eclipse' (2011)

Sin eclipse de buen rock

Journey - 'Eclipse' (24 mayo 2011)
Nomota
Calificación: 7,5

1. City of Hope (6:02)
2. Edge of the Moment (5:27)
3. Chain of Love (6:10)
4. Tantra (6:27)
5. Anything Is Possible (5:21)
6. Resonate (5:11)
7. She's a Mystery (6:41)
8. Human Feel (6:44)
9. Ritual (4:57)
10. To Whom It May Concern (5:15)
11. Someone (4:35)
12. Venus (3:34)

Duración total: 66'24''

Músicos:
- Arnel Pineda (voz)
- Neal Schon (guitarras)
- Ross Valory (bajo)
- Deen Castronovo (batería y percusión)
- Jonathan Cain (teclados y guitarras)

Género: AOR, hard-rock.
Grabado entre 2010 y 2011.
Producido por Kevin Shirley, Neal Schon, y Jonathan Cain; grabado por Kevin Shirley y David Kalmusky; mezclado por David Kalmusky.


Un disco para fans y un homenaje a los fieles más fieles del grupo. Pese a todo, 'Eclipse' no es un disco que decepcionará a nadie (o casi nadie), puesto que cumple las expectativas y no intenta sorprender o salirse de lo esperado: AOR de alto nivel y sin complicaciones y alguna pincelada de hard rock que hará las delicias del público setentero y agradará a las nuevas audiencias que conocieran a esta gran banda ya con sus grandes éxitos.

Y hay que insistir en lo de que se cumple el guión porque 'Eclipse' tiene todos los ingredientes de álbum clásico de Journey. Si acaso, destaca la menor presencia de baladas al viejo uso, algunas de ellas, convertidas en piezas ya inolvidables de la banda. Al contrario, este disco es un trabajo vitalista y enérgico, que despliega buen humor y alegría por los cuatro costados, con mucha guitarra melódica y ritmos siempre moviditos, para no desplegar ningún bostezo ni relajamiento.

Otras dos cosas destacan en 'Eclipse': Arnel Pineda se confirma como cantante del grupo, creyéndoselo de verdad, y el parecido a la voz de Steve Perry es tal que por momentos uno estaría pensando que escucha a los Journey de siempre sino fuera porque al mismo tiempo la producción es tan recargada y moderna que despista un poco a los que son más fieles a un sonido más natural, con aires setenteros y ochenteros.

Sobre su contenido, 'Eclipse' supone una evolución respecto a 'Revelations', que si bien era un disco más que aceptable, suponía el arranque de una nueva etapa y le hacía falta horas de vuelo a este nuevo escarabajo alado. En el segundo álbum con el filipino Pineda al micrófono y con Neal Schon y Jonathan Cain confirmados como únicos líderes del grupo, compositores de más del 99% de las canciones, el aire es el de una banda que busca una segunda juventud pero sin cambiar su identidad ni hacer guiños a músicas que estén de moda. Es el 'pecado' o la tentación cometidos por algunos mitos del rock que han querido conquistar públicos nuevos. No es el caso de Journey, ya lo dije desde el comienzo.

Ya desde el arranque se sabe que se va a escuchar un disco de clásico AOR, rock adulto y directo, sin florituras pero con magia desde la mesa de mezclas. La producción en el tema 'City of Hope', por cierto, conocido ya porque era uno de los que ya habían adelantado Journey hace dos meses, invita a un ejercicio de degustación sonora, acompañado, como siempre con este grupo, de un estribillo pegadizo que invita a sumarse a los coros. 'Edge of the Moment' es un guiño a Iron Maiden, eso sí, en las guitarras iniciales, aunque con el dato de que uno de los productores es Kevin Shirley, ya no es tan sorprendente. Junto a 'Chain of Love' son de lo más heavy y hardrockero de 'Eclipse', siempre adornadas hasta el exceso por efectos y fondos sonoros. ¿Demasiada producción?

Otra pieza realmente enérgica y rockera es 'Resonate', con un contundente estribillo y unos pasajes dignos de cualquier banda hard de los 80, aunque, de nuevo, con mucha mano de artificio. Ojo, que en ningún momento lo digo con tono crítico: cada grupo debe tener un sonido y unas maneras reconocibles y Journey ha vuelto a conseguirlo en este trabajo con una excelente calidad a la hora de apreciar la música y el sonido en todas las canciones.

Ya con otros aires hay temas tales como 'Tantra', una semi-balada de inicio con pianos que si bien parecen llevarnos a un tema excesivamente bucólico, se va convirtiendo poco a poco en un himno épico muy convincente. De parecido corte está 'Anything Is Possible', pura fidelidad a la receta AOR, 100% americana. Más descoloca 'She's a Mystery', de repente una pieza algo popera y comercial, con guitarras acústicas que, sin embargo, suenan postproducidas hasta el infinito. De lo más flojo del álbum.

Para transmitir el buen rollo que parecían haber cortado con alguna canción más apagada, ofrecen a cambio 'Human Feel', la cual recuerda a los mejores tiempos de hard rock melódico, de bandas que también fueron míticas y de gran parecido con Journey, como Toto o Ten. Sin ser una maravilla de composición, sube el tono general y gustaría al gran público aunque se desconociera a la banda y el estilo musical. Más carga rockera tiene 'Ritual', un guiño a sus clásicos más conocidos, ya que suena a una mezcla de todos ellos, donde lo más flojo es la batería, que suena tan mecánica y plana que rompe la magia del rock directo y enérgico. Pero el trabajo de guitarras es tan excepcional, sobre todo en el segundo tramo, que hará olvidar cualquier pega al respecto.

Ya para acabar sesión triple de canciones de alta calidad. 'To Whom It May Concern' es una balada bluesy en su inicio pero también un temazo AOR que puede convertirse en un gran himno de cara al futuro del grupo. Y antes de cerrar con 'Venus' llega 'Someone', que rompe con la anterior balada para descargar la fórmula más clásica de Journey: melodías pegadizas y alma de rock'n'roll clásico gracias a las guitarras suavizadas y teclados siempre presentes. Una última sesión de puros Journey antes de cerrar con la instrumental 'Venus', una composición del guitarrista Neal Schon que ya con ese dato previene de lo que vamos a escuchar: una pieza guitarrera y llena de solos de vértigo, bluesies y al mismo tiempo hardrockeros. Sin duda, lo mejor del disco y, por tanto, el mejor broche final a una enorme y mágica fiesta de AOR y hard rock de alta calidad. Journey, la otra banda del escarabajo, con permiso de los Beatles, están muy vivos...