Madrid despertó a tiempo para ver a un mito: Peter Gabriel

Peter Gabriel en MadridCrónica del concierto de Peter Gabriel en Madrid
Fecha: 22/9/2010, 21:00h.
Calificación: Calificación: 8,6

:: FOTOS DEL CONCIERTO ::

Su último disco: 'Scratch My Back'

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Crónica del concierto de Peter Gabriel en Madrid
Fecha: 22/9/2010, 21:00h.
Calificación: Calificación: 8,6

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Madrid despertó a tiempo para ver a un mito: Peter Gabriel

Pablo M. Beleña (Fotos: Dave Garia)

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Su último disco: 'Scratch My Back'

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Peter Gabriel en MadridDicen que cuando un pueblo olvida su pasado, su Historia y sus tradiciones, pierde su identidad y sus valores. Es triste que estos días, antes de la visita de Peter Gabriel a nuestro país, entre la mayoría de los jóvenes -pero también los más 'veteranos'-, nadie conociera a este vocalista y compositor, pieza fundamental en el rock internacional. Más de lo mismo sobre Genesis, su banda en los años 70. Pero para los que aún recordaban la calidad de sus composiciones, el concierto de este miércoles en Madrid fue toda una experiencia religiosa. Religiosa por varios motivos. El caso es que 3 horas de su música lo curan todo...

La buena música lo cura todo. Igual que un gran libro, una buena
exposición o una interesante obra de teatro. Así fue el concierto que
nos dejó Peter Gabriel dentro de su gira 'New Blood', que le está llevando por todos los rincones del planeta para presentar su último disco, 'Scratch My Back', un álbum basado en la versión orquestal e intimista de canciones de otros artistas que le marcaron en el pasado.


Lo dicho: 3 horas de música sobresaliente, a nivel estratosférico.
Peter Gabriel se dejó rodear tan sólo de piano y orquesta y dos
coristas. Una fórmula extraña que jamás había explorado y utilizado en
sus 40 años de carrera profesional. Quizás por eso, según comentaba la
mayoría del público y prensa asistente al concierto, merecía la pena
perder la oportunidad de escuchar la mejor versión de Gabriel, con sus
guitarristas, bajista, batería y teclista. Nada de rock: sólo
sinfonismo y música minimalista e intimista para rendir homenaje a
canciones claves en su vida y, por supuesto, los
grandes éxitos de su carrera en solitario. Nada de Genesis, eso sí.

El concierto se basó, según lo esperado, en una primera parte centrada en una decena de temas del nuevo disco, el mencionado 'Scratch My Back',
y otra bien diferenciada, basada en la interpretación de sus grandes
éxitos en versión orquestal. La primera, y sin querer ofender y
menospreciar al artista, fue por momentos soporífera. Apenas hubo
remansos para la vitalidad, en temas como 'I Think It's Going To Rain' (de Randy Newman), 'The Power of the Heart' (de Lou Reed) o 'My Body Is a Cage' (canción de los Arcade Fire).

En su día ya lo dije todo acerca de 'Scratch My Back', un
álbum que Gabriel vistió de original y diferente. Y tanto que lo es... El
problema es que fue otro ejemplo de artistas veteranos que, en un
ataque de supuesta creatividad, prefieren explorar fórmulas musicales nuevas
de forma pretenciosa pero que se quedan en un mero intento. Realmente
ha sido un fracaso de álbum y así fue percibido tanto por crítica y público en
términos generales. En directo,
ante la espectacularidad del uso de medios audiovisuales de escándalo
y de la presencia un elenco de músicos extraordinarios, mejora la cosa.
Pero tampoco se puede hacer que llueva en el desierto.

El caso es que la segunda parte, con sus grandes hits, levantó al
público de sus asientos. Y literalmente, porque Gabriel dispuso el
Palacio de los Deportes de Madrid de forma que sólo hubiera plazas
sentadas, con el patio lleno de butacas, las primeras gradas laterales,
y la habitual grada extraíble que se usa en la parte posterior para
conciertos en este pabellón. La sorpresa fue tremenda cuando, al comenzar los temas más conocidos,
como 'Solsbury Hill',
la gente se aproximó al foso, harto de aguantar sentados una explosión
maravillosa de canciones tan especiales para sus oídos y sus corazones.
Invasión de pista ante la que no hicieron nada en la organización, ya
que, además de que no parecían jóvenes con alcohol y drogas en sus
venas, sólo pretendían ver más de cerca y vivir de pie los mejores
instantes del concierto.

'Invasión' de campo


Momentos emocionantes hubo varios. Gabriel es puro carisma y transmite
una fuerza y energía de serenidad y paz que lo envuelve todo. Antes de
comenzar el recital, salió a presentar el concierto leyendo en un casi
perfecto castellano, y empleó la lengua de Cervantes en
varias ocasiones sin ayuda de la 'chuleta' escrita. Y no para decir
sólo los habituales "gracias", "hola amigos" o cosas por el estilo. Es un
gran músico que hizo pasar 3 horas que se hicieron cortas y especiales a unos
2.000 espectadores de una edad media de 35-40 años, aproximadamente, y
que, por supuesto, no dejó espacio para guiños a Genesis, como siempre
es habitual en él desde que saliera de la mítica formación en 1975.

Una última curiosidad. El destino, la casualidad, como prefieran, hizo que se juntaran en España el mismo día Peter Gabriel y Phil Collins.
El primero, lógicamente, para ofrecer los dos conciertos de su gira en suelo nacional, en
Madrid y Barcelona. El segundo, para presentar su nuevo disco. Collins no se acercó a ver a su ex compañero en Genesis, puesto que de sobra es conocido que jamás han mantenido muy buenas relaciones y
que ambos recelan de la época del otro como líder en este grupo ya
extinto. Hubiera sido bello que Phil participara en alguna
canción, siguiendo el ejemplo de David Gilmour con Roger Waters en el pasado verano. Son tiempos de reconciliaciones, no de más horrible rupturas en el mundo de la música.

Foto: Dave Garia

Varios detalles

Os queremos contar muchos más detalles. Por ejemplo, sobre Collins...

Phil Collins

Duele saber que justo estos días el batería, cantante y compositor Phil Collins visitaba Madrid y que los medios generalistas se han volcado con él. Entrevistas, chats con los fans... pero nadie hizo mención a Gabriel lo suficiente, pese a sus dos conciertos. Salvo el habitual repaso a la agenda cultural del día, nada de atenciones a un músico que, más allá de las molestas comparaciones, merecía al menos el mismo trato mediático que su ex compañero genesiano. Por cierto que, como nos recuerda nuestra amiga Mercedes Fernández, Collins ha dicho en una entrevista en el diario 20minutos.es que ni sabía que Gabriel estuviera en Madrid, como él. ¿Frivolidad? A mí, al menos, me deja perplejo...

Apertura muy original

Gabriel salió entre el silencio y sin ninguna presentación al estrado sobre las 21.00 horas, con un aspecto de cansado e incluso enfermo. Esperó a que acabaran los aplausos, y su rostro parecía reflejar algo malo. Llegué a pensar en que iba a anunciar que cancelaba el concierto por enfermedad. Pero no. Es que él es así de original y leyó una de sus chuletas escritas en castellano para anunciar las partes de las que iba a consistir el show. Increíble. Luego dio paso a la noruega Ane Brun, una de sus dos coristas -la otra era su hija Melanie-, quien interpretó dos temas propios con una guitarra acústica. Bonito detalle de Gabriel con su compañera.

Escenografía de escándalo

 Como es habitual en Gabriel, la escenografía y los apoyos audiovisuales fueron impresionantes. Quizás menos que en otras ocasiones y otras giras, también porque el formato, con el apoyo de la orquesta, no daba para montajes faraónicos. Pero las pantallas tanto del fondo como el 'telón' falso fueron espectaculares. También había dos pantallas laterales gigantes que funcionaban con retroproyector, como nuestro fotógrafo Dave Garia me indicó. El falso telón consistía en un panel electrónico que tapaba la orquesta al comienzo del show y que se levantó posteriormente para dejar ver a los músicos. Impresionante montaje. El sonido, durante todo el concierto, prácticamente perfecto.

El nivel vocal de Gabriel

Peter estuvo a un gran nivel. No nos engañemos tampoco: tiene su edad, y no puede llegar a los tonos más altos durante muchos segundos. Pero ha aprendido, como tantos otros vocalistas veteranos de calidad indiscutible, a modular y reservar su voz durante un largo concierto. 3 horas son muchas horas y administrarse es una decisión muy sabia. Lógicamente, ayuda el hecho de que la primera parte del concierto, la de los temas de 'Scratch My Back', le dé una tregua más que evidente, puesto que apenas tiene que forzar voz. Son temas de tempo lento y muy bajos en tonalidad.

¡Despierta!

También llamó la atención que, en la línea de lo comentado anteriormente, Gabriel parecía algo cansado, fatigado o incluso agotado cuando presentó el show al comienzo. Después, hubo que esperar al tercer tema para verle algo más activo. De hecho, la versión de 'Heroes' de Bowie fue aún más calmada que la versión del disco. Ya la segunda parte fue más movida, e incluso se le vio bailar y moverse de lado a lado del escenario. De todos modos, a Gabriel poco le hacía falta para ganarse al público. Hubo un momento en el que en plena paz de la actuación, varios espontáneos se aproximaron a la despejada zona frontal (la primera fila estaba como a unos 10 metros del escenario con un espacio vacío) y le dedicaron palabras de adoración. Incluso uno de ellos se arrodilló y simuló que adoraba a un ídolo religioso. Si a eso se le añaden guiños como el del juego del espejo, en el que Gabriel hacía reflejar la luz de un gran foco situado a su lado para ir deslumbrando a los espectadores de forma aleatoria, la ceremonia religiosa está servida. Gabriel es un ídolo de masas dentro del rock. No llena, ya que había apenas unos 2.000 espectadores, pero tampoco ayudaba que el concierto se celebrara en día laborable y con precios prohibitivos en estos tiempos.

Canciones y canciones...

 Pese a que tocara grandes éxitos, algunos de ellos no se prestaban al contexto. La maravillosa 'San Jacinto', que en su álbum original tiene un basamento clave en el sintetizador, sonaba extrañísimo en versión orquestal, a pesar del gran trabajo del autor de los arreglos, el cual subió al escenario para recibir los aplausos del público a petición de Peter Gabriel. Sin embargo, 'Signal To Noise', 'Rythm of th Heat', 'Red Rain' o 'Solsbury Hill' sonaron increíbles con el sinfonismo de la 'New Blood Orchestra'. De hecho, 'Signal To Noise' puso los pelos de punta. Y es que la propia versión del álbum 'Up' ya tenía apoyo de instrumentos de cuerda, y quedó de impresión con la sonoridad faraónica de los equipos del Palacio de los Deportes. El propio Gabriel bajó a descansar durante la parte instrumental del tema y no quitó ojo a la actuación de sus compañeros. Por cierto que, ése es otro detalle a contar: parecía una disciplina, una norma. Los que en cualquier momento no estaban actuando, Gabriel, el pianista o las coristas, se retiraban del escenario bajando las escalerillas, dando todo el protagonismo a los que estuvieran en activo en la canción. Resultó algo engorroso, sobre todo porque las coristas echaron más kilómetros escaleras abajo, escaleras arriba, que si se hubieran ido de paseo por la ciudad.

La 'invasión'

Como ya hemos dicho, lo más llamativo de la velada fue la invasión de la zona frontal, cuando la mayoría de la gente ubicada en las butacas de patio -en realidad, sillas de plástico colocadas para la ocasión- se aproximó al escenario cuando comenzó a sonar 'Solsbury Hill', antes del último bonus, y se quedó pegada al cordón de seguridad. Gabriel se quedaría impresionado por la efusividad del público mediterráneo. Convirtieron los madrileños lo que era un concierto de ver sentados en un concierto de rock, botando y aplaudiendo sin parar durante los hits más conocidos del artista. Preciosa escena que jamás olvidaré.

Balance

¿Y qué más decir después de casi 3 horas de música? Gabriel estuvo amable, encantador, nos deseó suerte para volver a casa pasada la medianoche y mostró todo su sencillez impropia de un hombre que tiene tanto talento que sería imposible describir su aportación al mundo del rock progresivo y el pop-rock internacional de todos los tiempos. Su sencillez y bondad, además de mostrada en todos sus años de profesional, apostando por las músicas del mundo y artistas de todos los rincones del planeta, se evidenció cuando recitó al completo el plantel de su equipo técnico y logístico. Gabriel es único y anoche lo demostró, pese a que su último disco sea, para mi gusto, más que prescindible y que marcara en negativo la primera parte de este gran concierto.
 
Foto: Dave Garia

- Músicos:
- Peter Gabriel: Voz principal, percusión
- Melanie Gabriel y Ane Brun: Coros
- Orquesta: New Blood Orchestra, dirigida por Ben Foster

- Calificaciones técnicas:
Set list: 6
Sonoridad: 9
Duración: 10
Interpretación: 9
Actitud: 9
Público: 9
Media: 8,6

- Ficha técnica:
Madrid, 22 de septiembre 2010, Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid.
Hora de comienzo: 21:15.  |   Hora de final: 00:02.
Espectadores: 2.000 aprox.
Teloneros: -

- Set list:
1. Heroes (David Bowie)
2. The Boy in the Bubble (Paul Simon)
3. Mirrorball (Elbow)
4. Flume (Bon Iver)
5. Listening Wind (Talking Heads)
6. The Power of the Heart (Lou Reed)
7. My Body Is a Cage (Arcade Fire)
8. The Book of Love (The Magnetic Fields)
9. I Think It's Going to Rain Today (Randy Newman)
10. Après moi (Regina Spektor)
11. Philadelphia (Neil Young)
12. Street Spirit (Fade Out) (Radiohead)
-Parte 2-
13. San Jacinto
14. Digging In The Dirt
15. Signal To Noise
16. The Rhythm of the Heat
17. Thw Washing of the Water
18. Red Rain
19. Intruder
20. Solsbury Hill
-Bonus:
21. In Your Eyes
22. Don't Give Up
23. The Nest That Sailed the Sky

Pablo M. Beleña
Septiembre 2010

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