Neal Morse - 'Testimony 2' (2011)

Una fiesta de la música con mayúsculas para firmar el mejor disco del año

Neal Morse - 'Testimony 2' (23 mayo 2011)
InsideOut Music
Calificación: 9

CD 1
Part Six: (22:50)
1. Mercy Street
2. Overture No. 4
3. Time Changer
4. Jayda
Part Seven: (22:54)
5. Nighttime Collectors
6. Time has come Today
7. Jesus' Blood
8. The Truth Will Set You Free
Part Eight: (32:36)
9. Chance of a Lifetime
10. Jesus Bring Me Home
11. Road Dog Blues
12. It's For You
13. Crossing Over / Mercy Street Reprise
CD2
1. Absolute Beginner (4:39)
2. Supernatural (6:11)
3. Seeds of Gold (25:59)

Duración total: 1:52'14''

Músicos:
- Neal Morse: Voz, piano, teclados, sintetizadores
- Randy George: Bajo
- Mike Portnoy: Batería y percusión
* Invitados:
- Steve Morse: Guitarra (solo) en 'Seeds Of Gold'
- Paul Bielatowicz: Guitarra (solo) en 'Overture No. 4' y 'It's For You'
- Matthew Ward: Coros y sonidos
- Debbie Bressee, April Zachary, Mark Pogue, Mita Pogue: Coros
- Jim Hoke
y Mark Leniger: Saxofón
- Kenny Barnd: Violín en 'Jesus Bring Me Home'
- Chris Carmichael: Violín, viola y cello en todo el CD1
- Eric Brenton: Violín eléctrico (solo) en 'Time Changer'
- Nick D'Virgilio, Alan Morse, Dave Meros: Voces en 'Time Changer'


Género: Rock progresivo, Rock sinfónico, Neo-progresivo.
Grabado entre 2010 y 2011 en los estudios The Morse House, Nashville, EEUU.
Producido por Neal Morse.

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Es una apuesta arriesgada: decir que estamos ante el mejor disco de 2011 con lo que aún queda por conocer este año es quizás una locura. Pero lo que ha hecho Neal Morse con su segundo 'testimonio' es tan grande que se me acaban los elogios. Se me agotaron mientras pensaba en cómo escribir esta reseña, así que simplemente dejaré fluir todas las ideas en torno a este majestuoso álbum, increíble ejercicio musical que pocas veces veremos esta década. Y no es que crea que la música rock esté en crisis... pero es que una cosa es firmar grandes discos, canciones emocionantes y baladas estelares, y otra es lo que ha hecho Morse ahora.

Partamos de una realidad: que es mejor no saber o saber poquito de inglés para ser felices completamente con este disco y gozarlo al completo. Entre otras cosas porque si bien la tolerancia es el mejor camino para entendernos entre toda la humanidad, la dosis religiosa que desprenden las letras de este nuevo álbum de Morse vuelven a confirmar su momento extramundano para volcarse en sus creencias evangelistas. Una lástima porque, de no ser así, podríamos decir que es un disco -en realidad doble disco- redondo, sin altibajos, perfecto, extraordinario, mítico. Pero todos los que amamos la buena música sabemos que cuando no se hace música instrumental, las letras forman ya parte de la canción y deben estar a la altura de la música. Y lamentablemente, aunque Morse pueda hacer un buen ejercicio de escritura, es verdaderamente saturable la dosis religiosa que a la tenemos que asistir para escuchar este álbum.

Por lo demás, sinceramente, 'Testimony 2' es perfecto. Neal Morse es el típico artistazo que se me había atragantado en el pasado. Me costó engancharme a sus Spock's Beard y cuando lo estaba consiguiendo, abandonó la banda. Lo mismo puedo decir del supergrupo Transatlantic, donde empezó a colaborar con Mike Portnoy, clave en este disco, aunque no adelantaré argumentos. Después, Morse tuvo una crisis espiritual y existencial y se adentró en el mundo de la religión para buscar otras vías vitales. Tanto que ha terminado por vivir casi para ello. Menos mal que comparte pasión con la música, así que celebremos eso y dejemos lo puramente biográfico de este gran creador y músico.

Lo realmente clave es que si antes de este trabajo Morse ya podía ser considerado como un genio dentro del progresivo e incluso del rock en general, aunque siempre para públicos no masivos -lo bueno no está hecho para la boca del asno, como esta miel maravillosa- , ha superado con creces lo visto -o mejor dicho, oído- en  'Testimony' (2003), 'Sola Scriptura' (2007) o 'Lifeline' (2008), que ya eran antológicos. Y es que intentar describir o analizar musicalmente 'Testimony 2' se me precia imposible, como pocas veces me había ocurrido con una crítica discográfica. Porque no encuentro fallos después de casi un mes escuchando esta maravilla artística. Lo primero: fuera prejuicios o ideas que se tuviera respecto a su discografía. Los que aún guarden recelos tras escuchar todos estos elogios sobre el álbum, deben hacer un acto de fe -vaya por Dios, nunca mejor dicho- y asombrarse con él. Te gana en minutos. Desde la primera canción. Y crece, crece sin parar hasta cautivarte en sus casi dos horas de duración.

Dividido en dos CD, continúa las partes del 'Testimony' de 2003, pero se puede escuchar perfectamente sin conocer el anterior disco. En cuanto a géneros, se podría decir que continúa en su progresivo tirando al neo-progresivo, rico en instrumentación variada y completaja, con estructuras simples y no rebuscadas, aunque con alguna suite como 'Seeds of Gold', de 26 minutos, y que cierra el segundo CD. Sin embargo, se podrá apreciar fácilmente como Neal incluye alguna estructura repetida a lo largo del álbum, a modo de leit motiv. Sencillamente maravilloso, como lo son una y cada una de las canciones. No me hartaré de decirlo.

Un tema que llama la atención es que como es habitual, firma en exclusiva las letras y música de todo el álbum, lo cual llama la atención porque el sello personal de Mike Portnoy se hace notar constantemente y musicalmente es posible que se trate más de imprimir su estilo, sino que si no ha colaborado en crear los temas, entonces está claro que Neal se ha dejado influir mucho por las composiciones y el estilo de Dream Theater. De hecho, en algunos temas parece que estuviéramos escuchándoles a ellos, en sus momentos más progresivos, como la suite 'Octavarium', pero también otras más metaleras. Y es que Neal Morse tan pronto se adentra en el progresivo setentero sonando claramente a los Genesis más clásicos, o a los Yes más sinfónicos, que de repente te hace unas estructuras duras y contundentes de sabor a metal progresivo. Forma parte de la magia de este disco, por lo variado y al mismo tiempo coherente y atractivo que suena.

Y aunque he dicho que es casi imposible destacar algunos temas sobre otros, habría que poner nota sobresaliente a piezas tales como 'Overture No. 4' (épica e impactante, te atrapa en su agonía de principio a fin con un gran trabajo de bajo de Randy George); y cómo no, la mágica larga canción de casi media hora, 'Seeds Of Gold', un enorme final para esta magna obra con solo de guitarra de un invitadísimo Steve Morse. Lo tiene todo: Genesis, Yes, Marillion, Dream Theater y sí... puro Neal Morse elevado a la enésima potencia. Él, Steve Morse, Portnoy, el bajista Dave LaRue y el vocalista Casey McPherson formarán un grupo que pronto tendrá nombre y proyecto. Estamos impacientes.

En cuanto a influencias muy dignas están las que recuerdan enormemente a Dream Theater: 'Mercy Street' (inconfudible el piano al estilo Rudess y batería de Portnoy como la tocaba en su banda); 'Jayda' (con una melodía final casi 'copiada' a 'Six Degrees'); otras canciones en las que se aprecian estas influencias son: 'Road Dog Blues' y 'Chance of a Lifetime' (con teclados como los interpretaba Tony Banks en los 1970 con mellotron y piano de nuevo a los modos de Rudess y melodías que recuerdan a piezas ya creadas por Theater); 'Time Changer' (puro King Crimson al comienzo y después deriva a un final dreamtheateriano descarado y donde cuenta con sus ex compañeros de Spock's Beard, Nick D'Virgilio, Alan Morse y Dave Meros), 'Nighttime Collectors' y 'Time Has Come Today' (ambas Camel total, tanto por el uso de flautas al estilo Mel Collins como por las guitarras melosas y con el inconfundible aroma de Andy Latimer); y 'Supernatural' (muy típica en melodías amables de Yes y Asia).

Aunque Portnoy no haya firmado ningún tema, debemos presuponer que Neal se ha empapado bien en la familia Theater, porque hay cosas que suenan como los pasajes de teclados de Jordan Rudess de forma evidente, y también hay mucho de Transatlantic. Para algo dijo en una entrevista Morse, repasando el perfil de cada uno de sus últimos socios musicales, que para él Mike es la música en sí mismo, en estado puro. En todo caso, aquí nadie está desmereciendo a Morse. El mérito es 100% suyo, y este disco va para la historia o al menos para la discografía seleccionada de todo buen melómano. Porque su gran gusto para exponer todas sus influencias musicales le engrandece aún más, y para nada le resta.

Y por cierto... anda que no se nota nada que este señor Morse conoce a los grandes compositores de música clásica contemporánea. Anda qué no hay cosas aquí de Grieg, Mussorgsky, Tchaikovsky, Stravinsky, Bernstein... No es menos cierto que la mayoría de esta obra podría ser trasladada a música para ser interpretada por orquesta sinfónica completa, con algunos arreglos. Quien lo dude, que simplemente escuche 'Crossing Over / Mercy Street Revisited' de un tirón y luego lo medite.

Dicho todo esto, a cualquiera que se le ocurriera dejarlo algo de lado por su alto contenido en fibra cristiana, está claro que lo que menos importa es su vertiente religiosa. Supongo que si a una hija nuestra con una grave enfermedad de corazón la dan casi por perdida y tras recurrir a la oración, sana milagrosamente, todos podríamos caer en la 'tentación', aunque suena contradictorio ese término. Neal Morse encontró su paz vital en la religión y simplemente hay que respetarlo. Y si egoístamente eso ha servido para incrementar su potencial como compositor y su productividad, con estas magnas obras, alabado sea el Señor. Doy testimonio: ¡Qué discazo!

Puntuación: 9/10