Opeth: seguiré intentándolo

 Lo siento, pero no puede ser. Las cosas entre los Opeth y un servidor son imposibles, como algunas relaciones de pareja. Lo he intentado en innumerables ocasiones, como muchos hacen con el rock progresivo, porque algún amigo se lo aconseja, y no termina por adaptar su oído -y su alma, diría yo-. A mí me ocurre con Opeth. Un grupo de death metal melódico y toques góticos que hacen las delicias de público y crítica a nivel mundial y que son cada vez más conocidos, reconocidos y aclamados. Pero no hay manera. Mira que antes era incapaz de escuchar una voz gutural y he terminado adorando a grupos como los noruegos Amorphis o los españoles, de Alicante, Nahemah.

Pero en el caso de los suecos algo me aleja a su música, a la forma de entender la composición. Creo que tienen unas melodías y una instrumentación magníficas en algunos temas, como en el último álbum, 'Watershed', o en el mítico 'Still Life'. A veces la música es buenísima, por supuesto que me gustan algunos temas, pero jamás la veo bien acompañado de la parte vocal, y lo lamento, pero es indivisible. Hay bandas que puedes odiar a su cantante, hacer tripas corazón, y adorar su música. Pero son pocos casos y no es el de Opeth respecto a mí. Pero no desisto. Seguiré intentándolo.



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