OSI - 'Blood' (2009)

 Crítica del disco 'Blood'
27-abr-2009
Autor: Pablo M. Beleña
Calificación:

'Fórmula OSI': poca sangre, poco sudor...
y muchas lágrimas

OSI - 'Blood' (27 abril 2009)
InsideOut Records
Calificación:

    1. The Escape Artist - 5:51
   2. Terminal - 6:29
   3. False Start - 3:05
   4. We Come Undone - 4:04
   5. Radiologue - 6:05
   6. Be the Hero - 5:52
   7. Microburst Alert - 3:49
   8. Stockholm - 6:42
   9. Blood - 5:24

Duración total: 47'20''

Músicos:
- Jim Matheos: Guitarras, bajo y sintetizador
- Kevin Moore: Voz principal y sintetizador

Invitados:
- Gavin Harrison: Batería
- Mikael Akerfeldt: Voz y letras en el tema 'Stockholm'

Grabado en 2008
Género: Metal progresivo, Rock industrial, ambient...
Compuesto y producido por Jim Matheos y Kevin Moore
Mezclado por Phil Magnotti

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Tres años después llega el sorprendente nuevo disco de OSI. Nadie les puede acusar de usar siempre la misma fórmula o no aportar nada nuevo. Este proyecto del guitarrista Jim Matheos y del teclista Kevin Moore vuelve a dar en el clavo. Eso sí, sólo para los que amen las nuevas tendencias musicales y sonidos más alternativos. En el fondo con la base de lo que en los 80 y 90 se creó ya, pero quizás resulte demasiado diferente a los más clásicos. Buen disco, en todo caso, este 'Blood' de los OSI. Sin Mike Portnoy. Él se lo pierde...

 Después del debut ('Office of Strategic Influence', 2003), llegaba también a los tres años -parece que es algo premeditado- un 'Free' que confirmaba la seriedad de este proyecto liderado por quien fuera el primer teclista de Dream Theater, Kevin Moore. En ese segundo trabajo ya se fue descolgando el batería de esa misma banda, Mike Portnoy, hasta el punto que trabajaron con muchas bases programadas.

Ahora vuelven a hacer lo mismo, pues la presencia del percusionista de Porcupine Tree, el genial Gavin Harrison, es casi anecdótica. Joey Vera dejó también el bajo. Queda claro que es la banda de Matheos y Moore y punto. Eso sí, se marcan el lujo de colaborar con el citado Harrison e invitan al vocalista Mikael Akerfeldt (de Opeth, donde lidera y también toca la guitarra) para cantar en uno de los temas.

Este 'Blood' tiene de novedad respecto a 'Free' que es más oscuro, mucho más techno-maquinero, con teclados menos melódicos y pianísticos. La base rítmica es programada en casi la totalidad del disco, con excepciones de pasajes acústicos de Harrison, crecido tras su gira con King Crimson el pasado verano (2008). Además, 'Blood' apuesta por atmósferas más oscuras y no intentan combinar tantos estilos como lo hacía su álbum predecesor. Aquí Moore y Matheos han apostado por una oscuridad expresiva, fría y mecánica. Pero no por ello pierde al oyente. Eso sí, cada vez el seguidor de OSI debe ser más fiel y amante de las técnicas de estos dos tipos: voces retocadas por ordenador, sintetizador a mansalva y guitarras pesadas puramente rítmicas, sin ningún apasionamiento melódico. Que nadie espere encontrar rock tradicional: estrofa-estrofa-puente-estribillo-solo de guitarra...

Como sucedió en 'Free' (2006), habrá quienes escuchen influencias clásicas (King Crimson) y quienes oigan más los toques modernos hardcore (Rammstein), ochentenos (Depeche Mode), grunge e industrial (Nirvana, Pearl Jam)...

 En cuanto a los mejores temas, 'The Escape Artist' abre el disco y el apetito. Genial temazo. El más melódico de todos, quizás, con algún solo de guitarra mínimo y mucho teclado pianístico al estilo de rock gótico y nórdico. Le sigue 'Terminal', una canción más oscura, presagio de lo que viene a continuación. Base rítmica y mezcla de soul-rock y todas las etiquetas que se le quieran poner a los ingredientes de un cóctel que sólo Moore y Matheos pueden cocinar. En el caso de 'False Start' nos encontramos el tema más duro de todos y se podría decir que más convencional. Si no fuera por lo amelódico y metálico de las partes vocales podríamos hablar del típico tema de metal progresivo que podrían firmar desde Dream Theater a los Porcupine Tree en su versión más dura. El mejor tema, sin duda. Luego llega 'We Come Undone', el mejor ejemplo de producción y base programada como esencia musical de este disco. Una mezcla entre Depeche Mode y Pet Shop Boys. Y queda bien, en serio. Más del mismo estilo lo da al siguente pieza, 'Radiologue', con pasajes metaleros góticos realmente buenos. OSI vuelve al sonido más hardcore con 'Be The Hero', donde Matheos mete más mano claramente. Muy buena la contribución de Harrison dándole algo de vida al engendro -en el buen sentido- tecnológico trazado y tramado por Moore.

El ejemplo de las extravagancias de Moore está en la séptima canción, 'Microburst Alert' una pieza instrumental artificial y fría en su concepción y ejecución. Un caos sonoro electrónico ordenado gracias a la ayuda que da una base rítmica continua, machacona y facilona. Acaba con guitarreo muy metalero de Matheos, pero realmente será difícil de digerir para algunos. Quizás por eso acaban el disco con dos gestos de 'paz'. 'Stockholm', cantada por Akerfeldt, es una clara alusión a las influencias más techno-ochenteras de Depeche Mode y compañía. Por su parte, 'Blood', la que da nombre al disco, intenta recoger todo lo que ha sido el recorrido por la sangre de sus creadores. Comienzo absolutamente maquinero, muy cargado, con samplers continuos. Después se da paso a un piano místico con la guitarra distorsionada de Matheos y evoluciona en una parte vocal muy tradicional en OSI en sus 6 años de vida. Irrumpe una fase marcada por los platillos pacificadores de Harrison y evoluciona a otro pasaje de teclados 'ambient' que termina el tema y el álbum con acompañamiento de la guitarra distorsionada de Matheos. Nada nuevo y, a la vez, novedoso en cada fase.

No hay truco: son OSI: geniales por sí mismos, siendo lo que son. Energía contenida y mucha programación. Frialdad excesiva para los amantes del minimalismo y los pocos retoques de producción. Una delicia para los que gustan de los beneficios de la tecnología en la música actual. Y en definitiva, un reto para los críticos que quieran catalogar su música. Talento les sobra. Las composiciones, notables.

 Lo mejor: Un sonido original, una música distinta y amor por el buen trabajo de producción que deja una gran sensación de preciosismo sonoro. Lo peor: Quizás su excesiva frialdad por la mecanización de las voces, el concepto 'industrial' de la elaboración de la música... nada es sencillo ni tradicional en ellos. Imprescindibles: Hay muy distintas sensibilidades en este álbum. Pero son esenciales 'The Escape Artist', 'False Start', 'Be The Hero' y 'Blood'.

Puntuación: 7/10

- Para escuchar algunos pasajes del disco, pueden entrar en la página oficial del grupo,
donde se ofrece un reproductor en la parte inferior:
http://www.osiband.com/

Pablo M. Beleña
Abril 2009