Setenteros, zeppelianos... y no obstante, modernos

The Brew Discos de heavy, hard y otros estilos de rock
Crónica de concierto de The Brew + Última Experiencia en Madrid
09/11/2011
Calificación: Calificación: 8

Crónica de concierto de The Brew + Última Experiencia en Madrid
09/11/2011
Calificación: Calificación: 8


Setenteros, zeppelianos... y no obstante, modernos

The BrewUno no termina de comprender a esta sociedad posmoderna por mucho que le dé vueltas, como si de un cubo de Rubik se tratase. Intentas cuadrar las cosas, pero no. No encajan. Nos obligan a seguir unas modas para estar 'in'. Pero cuando te quieres dar cuenta, en el arte, en lo puramente estético, quien de verdad se mueve por los caminos del buen gusto, regresa a los 70. Y sí, cuando uno ve en una noche a dos grupos tan prometedores como Última Experiencia y The Brew de nuevo juntos se pregunta: ¿cómo puede haber tanto joven suelto botando con estas interesantísimas bandas de rock en lugar de escuchar la música electrónica o latina que ponen en los garitos de moda? Pues la respuesta es fácil... porque volver a los 70 es lo realmente moderno. Lo dicho: musicalmente. y con gusto, hablando.

Cronica: Pablo M. Beleña / Fotos: Pablo M. Beleña & Maite Moreno

ultima experiencia Seguramente la media de edad del doble concierto de Última Experiencia y The Brew era,
en el público, de unos 30. La muchachada ayudaba a ello. Sobre el
escenario, algo más, pero por poco. Y sin embargo los afortunados que
nos acercamos a la sala El Sol a escucharles pudimos gozar de puro
rock'n'roll. De blues en estado puro. De momentos de hard rock e incluso
del primer rock setentero, entre la psicodelia, lo progresivo y lo
atmosférico. Alucinante.

Era la segunda vez que veía a esta suma
de grupos en directo, y me gustó aún más que la anterior, allá por
marzo. Parece una tontería, pero tratándose de bandas jóvenes, en unos
meses dan saltos increíbles. Como los de Jason en The Brew, que precisamente apenas ya existen. Pero ésa es otra historia, y la contaré más adelante...

Para
empezar, brutal y salvaje concierto de los Última Experiencia. El mejor
de los 3 que he visto de ellos, en total. Hay veces que los teloneros
superan al grupo principal, no porque uno vaya con la mentalidad de que
les prefiere, sino porque así sucede. Al igual que en marzo The Brew fue
un concierto aún más interesante, en esta ocasión gustó más la frescura
y el descaro de este trío madrileño que deberíamos ya tomar más en
serio y comenzar a disfrutarlo más tanto por la capital como por el
resto del territorio nacional, ya que es habitual verles moverse por
toda España.

Fue, insisto, un show 'cañero', como nos adelantó Miguel Ángel Ariza -guitarra y voz principal- antes del concierto. Puro rock y mucho hard-rock blues, minimizando al máximo su cara más baladera y popera. Y es que lo bueno de su actual repertorio es la versatilidad que contiene su música: desde lo más técnico del blues-rock zeppeliano al
pop-rock más efectivo posible por nuestro país. Así, su comienzo con
uno de los temas de su nuevo álbum, el que da nombre al mismo, 'La Casa
de la Bruja', conquistó a la audiencia desde las primeras notas. Con riffs poderosos y alma zeppeliana del ala dura, nos dio una dosis más que adecuada para arrancar la velada con mucho blues-rock. Más zeppeliana aún
fue la deliciosa 'Un año atrás', otra de las joyas de la noche. Se nota
que es una banda en continua evolución que te permite conocerles nuevas
facetas y mejores veladas concierto tras concierto. Su cambio más
significativo vino con el relevo en la batería. Luis de Diego fue sustituido por Carlos Lahoz, y si bien ambos son grandes bateras, Carlos le ha aportado una esencia más cañera al grupo. Algo siempre de agradecer, para no caer en las tentaciones poppies.

utima experienciaDe
todos modos, los más destacado de Última Experiencia es que es el
típico grupo con dos caras. Si todos tenemos un lado bueno para las
fotos, y dos caras para dar a los demás, a las bandas de rock les suele
pasar lo mismo. A mí, personalmente, me gusta el lado descarado y
salvaje de este trío formado por Miguel Ángel, José y Carlos. Cuando sacan su lado bluesy más puro y salvaje, en bruto y sin tantos matices, como cuando en 'Lo sentido',
Miguel se arranca sin micro a cantar algunos versos, dejando escuchar
su voz desnuda, sin electricidad de por medio. Esencia de blues puro,
sí, pero con una personalidad tan española y tan 'de aquí', que gusta
especialmente. Mucho más cercana. Ventajas, claro, de actuar en salas
pequeñas como la céntrica El Sol, y no en lugares donde este tipo de
gestos serían inconcebibles.

Otro de los momentos mágicos de la noche llegó con su siempre efectiva 'Castillos de arena', sonando tan floydiana y
estremecedora en su guitarra y bajo, que le otorga a la banda una
categoría especial, más allá del blues o el pop-rock pegadizo que suelen
interpretar, aunque sea con menos éxito de cara al público. No voy a
negarlo: en estos temas es cuando veo el mayor potencial al grupo. No un
potencial comercial, claro, así que es de entender que exploten la otra
vena, la de los temas 'Madrid', 'Janet The Planet' o 'LadiIzabella'... pero son los Última Experiencia del lado oscuro los que más me atrapan. Desde luego, conciertazo, y de los buenos

The Brew: Crecer o... cuando Jason comenzó a beber cerveza

The Brew El
plato gordo de la noche, no obstante, llegaba con los británicos The
Brew. Ya de sobra comentado, se trata de un trío de lo más peculiar. El
joven Jason Barwick agita a las masas con su guitarra hendrixiana y zeppeliana al tiempo que aporta una voz excelente, y está flanqueado por los estupendos padre e hijo Tim y Kurtis Smith.
El primero bajista y el segundo, batería. Los chicos apenan llegan a
los 23 años, y llevan ya tiempo golpeando con fuerza cual precoces
genios musicales, muy bien aconsejados y llevados por el 'viejo' Tim, en
verdad un padre cuarentón de lo más juvenil.

Son unos genios y
hay pocos grupos en la actualidad con ese blues-rock tan certero y
sencillamente magistral y épico en directo. Les compararía casi a Joe Bonamassa,
para mí, el actual rey del blues-rock internacional. De todos modos su
concierto de la noche del miércoles en Madrid fue algo más flojo que el
que presencié en marzo también en la capital. En esa ocasión, todo hay
que decirlo, les vi en la sala Caravan, un pequeño bar de rock donde el
escenario está a pie de pista. Esa cercanía y la suerte de verles en
primerísima fila me dio cierta ventaja que ahora no pude disfrutar. De
cualquier forma, siguen evolucionando y desprendiendo esa magia
inigualable a muchísimas banda de blues que tanto cartel tienen pero que
no dan ni la mitad de entrega que The Brew.

Me gusta
especialmente la carga musical de su nuevo álbum, recién salido en
septiembre, 'Third Floor' (2011), donde han madurado composicionalmente
hablando. Antes su fuerte era el directo y fallaban claramente en los
temas, con poca entidad por sí mismos, muy pensados para ser
interpretados en directo con la frescura y la potencia que tienen como power-trio,
pero que no brillaban en estudio. En este disco nuevo hay influencias
más marcadas incluso de bandas menos básicas -sin ofender a nadie-. E
incluso cuando suenan a Zeppelin dan un paso más a los Zeppelin más
ochenteros, cuando Page y los suyos dieron una vuelta de tuerca a su ya
de por sí genial blues-rock y hard setentero. También hay mucho en The Brew, claro, de los proyectos de Jimi Hendrix, o incluso de Cream y la esencia claptoniana, así como alguna cosa de los The Who. Siento las comparaciones, que suelen ser odiosas, pero en este caso son sabias y acertadas.

Y
lo dicho: mucha evolución, supongo que para algunos de sus fans para
mal. Jason ya no se tira dos horas saltando y correteando sin parar
mientras hace punteos de genio en el mástil de su Gibson. No. Ahora la
cosa es más tranquila, pausada, técnica. No faltan remolinos de brazo
para causar esos impactos de imagen que le hacen tan característico...
pero su voz ya es la de un hombre, de puro blues-man, sin ser
aguardentosa pero más dura, recia. Prefiere ganarse al público con más
técnica The Brewinterpretativa aún, aunque les pese a la chiquillada que suele
ir a sus conciertos -en este show, de nuevo, mayoritario entre el
público-. Pero da gusto ver cómo al público de 20 años, año para arriba,
año para abajo, llena una sala para ver un concierto de blues-rock.
Pocas bandas consiguen eso hoy en día en ese sector de la sociedad sin
perder estilo, calidad ni dignidad.

Otra novedad que da gusto conocer en su show es que le meten nuevos efectos, como el reverb para
los micros, que suponen, en suma, pasos adelante en el progreso de un
grupo que en realidad está en fase embrionaria. Porque la notoriedad
internacional que han conseguido venía de la mano de su juventud, casi a
modo de 'niños prodigio', Jason y Kurtis, que tocaban como ángeles (del
infierno bluesero). Ahora les toca demostrar en las próximas décadas
que son algo más que eso, y no perder, a su vez, la frescura que les
hizo tan atractivos. Pero es que ese crecimiento de los
post-adolescentes Jason y Kurtis se nota desde en sus nacientes barbas
en las caras de niño que tenían como el hecho que Jason ya le dé a la
cerveza. Puede parecer una pura anécdota, pero no lo es. The Brew ya no
es un grupo de dos chavales acompañados por un 'tutor' que tocan
rock'n'roll jugando a ser mayores. No. Son veinteañeros que avanzan en
esa década tan clave como lo fue en las vidas de todos los que ya la
pasamos, y que acompañan en alcohol sus actuaciones más demoledoras.
Esto es rock. Esto es vida.

Así que sí, me gustaron casi igual
que cuando me enamoraron a más no poder en su anterior gira. Ahora, con
este nuevo álbum, me han sorprendido de nuevo con nuevas facetas
musicales e interpretativas, más cercanas a The Who y menos hendrixianas.
Ya no hay versiones de otros, ni poses tan marcadas. Como periodista,
lo que mejor de ir a un concierto y no hablar de un disco de estudio, es
que puedes recoger al momento las sensaciones, las opiniones del
público. Y suelen ser dispares, o simplemente novedosas, algunas
contradictorias, otras muy acertadas... Anoche se vieron de todo tipo,
desde las que mostraron algo de decepción por cómo evoluciona este trío a
las que les señalaban como un grupazo cuya evolución no se detiene. Yo
estoy en ellas. Y me gusta este nuevo rostro que tienen. Incluso, tiene
delito, me gusta lo que voy a decir a continuación: fue un gustazo
verles tocar sólo 1 hora y 50 minutos. Te hacen recordar que no eres el
único que se va haciendo mayor. Porque verles tocar más de 2 horas dando
saltos sin parar y con solos interminables de técnica magistral te
hacían sentir muy pero que muy viejo. Y pequeño. Me gustan estos The
Brew humanizados, terrenales. Lo anterior daba miedo. Sí. Además, qué
leches. Soy setentero y zeppeliano. Soy moderno.

 

The Brew

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The Brew>>


Pablo M. BeleñaPablo M. Beleña
Noviembre 2011