Sony podría comprar el suculento catálogo de Pink Floyd

Pink Floyd 2011
Pink Floyd en 2011

Después de que hace unos meses la noticia fuera que estaba atascada la compra del catálogo de los derechos de las canciones de Pink Floyd, parece que hay buenas noticias para ellos.

Al comienzo de conocerse la'puja' al mejor postor parecía que la operación batiría todos los récords en el mundo del rock. El caso es que ahora ha trascendido que Sony Music estaría interesado en su compra, según afirma 'Financial Times'.

Sony podría desembolsar una cantidad que se mueve entre los 400 y los 500 millones de dólares, más o menos la cantidad inicial que pedían los representantes legales de Pink Floyd por el catálogo completo, esto es, David Gilmour, Roger Waters y Nick Mason. Se desconoce si lo herederos de Rick Wright forman parte de los derechos de propiedad del catálogo.

Según ha trascendido ahora, el retraso en la operación habría venido por los continuos desencuentros entre Waters y sus compañeros, en concreto con Gilmour. Además que los pronunciamientos políticos del primero perjudicaron en parte la imagen pública de la música de la banda, muchas veces, sobre todo en los 1970, marcada por posicionamientos ideológicos. Recordad que 'Animals' era una referencia a 'Rebelión en la granja' de George Orwell, por ejemplo, y que otros como 'The Wall' o 'The Final Cut' eran una crítica a la sociedad capitalista y belicista.

El portal económico 'Bloomberg' apuntó también a otras causas que perjudicaban la operación: que era arriesgada por lo costoso del precio inicial en plena crisis inflacionaria posterior a la guerra de Ucrania y con convulsiones en los mercados internacionales, además de malas perspectivas de crecimiento de las economías occidentales.

Los 3 miembros vivos de Pink Floyd, reunidos en 2011
Los 3 miembros vivos de Pink Floyd, reunidos en 2011

Además, revelaba este portal, Pink Floyd sólo pone a la venta la explotación directa de su catálogo musical (ventas de discos), pero no lo que se conoce como "catálogo editorial". Esto supone que si en adelante alguien quiere producir una serie o una película, o hacer un anuncio con su música, Pink Floyd seguiría siendo su legítimo explotador, y no el nuevo propietario de los derechos de las canciones. Aparte, lo que más alerta a los interesados es que tendría que negociar con un grupo roto por dentro y con sus miembros peleados cada vez que hubiera una opción en marcha.

Según 'Bloomgerg', los 3 miembros vivos de la banda habrían estado meses discutiendo sobre este asunto, en concreto con las consecuencias fiscales, o lo que es lo mismo, cómo se repartirían luego las responsabilidades de pago de impuestos.

Hay un caso concreto que contó 'Bloomberg', y es que uno de los interesados, el grupo británico de inversión Ingenious, quiso ponerse en contacto con un líder de la banda para negociar y al conocer a fondo las disputas internas y la falta de una representación interna unificada, se echó atrás por no poder progresar al respecto.

Ahora, 'Financial Times' revela que en 2022 estuvo de cerrarse la operación por los interesados que había entonces, los sellos BMG y Warner, pero que las disputas internas entre Gilmour y Waters les espantó de cara a las posibles negociaciones.

Otros millonarios ejemplos

Roger Waters and Nick Mason
Roger Waters y Nick Mason

Otros famosos artistas y bandas del rock como Queen, Bob Dylan, Bruce Springsteen, Neil Young, Sting, Paul Simon, David Crosby... han vendido en los últimos años sus derechos. La razón no es otra que aprovechar ahora antes de que se devalúen este tipo de activos. Principalmente por 2 razones: una, el rock está pasando de moda entre las nuevas generaciones; y por otro lado, los derechos de canciones son muy difícil o casi imposible de rentabilizar hoy en día con las ventas de discos o la explotación por permisos de streaming o radiofusión.

Los fans de estos artistas se están literalmente muriendo o por su edad no suponen un gran público representativo a la hora de hablar de consumo y explotación financiera. Los propios artistas superan los 70 o incluso los 80 años y prefieren dejar un dinero real en lugar de dejar a sus allegados y descendientes un patrimonio tan difícil de explotar en el futuro.

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