The Wishing Tree (Steve Rothery) - 'Ostara' (2009)

Crítica del disco 'Ostara'

23-mar-2009

Autor: Pablo M. Beleña

Calificación:

Música para almas... en periodo de dormitación

The Wishing Tree - 'Ostara' (23 marzo 2009)
Racket Records
Calificación:

    1. "Ostara" – 5:16
   2. "Easy" – 5:26
   3. "Hollow Hills" – 6:21
   4. "Seventh Sign" – 5:43
   5. "Falling" – 5:55
   6. "Fly" – 4:41
   7. "Kingfisher" – 4:16
   8. "Soldier" – 5:36

Duración total: 43'14''

Músicos:
- Hannah Stobart: Voz principal y coros
- Steve Rothery: Guitarras acústicas y eléctricas, bajo y teclados
Colaboran:
- Jo Rothery: Coros
- Mike Hunter: Teclados y percusión adicionales
- Paul Craddick (de Enchant): Bateria

Grabado entre 2008 y 2009.
Género: Folk rock.
Compuesto por Steve Rothery y Hannah Stobart. Letras de Storbart. Producido por Steve Rothery. Mezclado por Michael Hunter.

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No querría ni mucho menos faltar el respeto a nadie. Para demostrarlo, sólo decir que escucho a artistas y grabaciones suyas que mucha gente tacharía de tranquilizantes o somníferos sonoros. David Sylvian, los soundscapes de Fripp, la tranquilidad de Sigur Rós... sin embargo me he topado con el proyecto musical de Steve Rothery, el guitarrista de Marillion, y aún debo tomar unos cuantos cafés para escribir esta crónica. Buena música, como concepto y realización, pero tremendamente monótona.

 Una música que lo tiene todo para sonar bien, con un pedazo de compositor y guitarrista como es Rothery, y la más que notable vocalista Hannah Stobart, pero que no termina de despegar. No del todo acústica, pero básicamente de ese estilo, el sonido que The Wishing Tree despliega en este 'Ostara' es tremendamente anestesiante.

Canciones puramente a ritmo de balada, todas paridas bajo el mismo tono musical, donde Rothery se dedica básicamente a rascar la guitarra acústica con mínimos pasajes eléctricos de fondo. Así es 'Ostara'. La base rítmica es un mero acompañamiento anecdótico y la bella voz de Hannah Stobart se termina perdiendo por las eternas carreteras de la monotonía.

Realmente a uno se le viene a la cabeza el proyecto delirante de otro guitarrista genial como es la leyenda viva Ritchie Blackmore. Con las miles de distancias que se deben salvar entre uno y otro guitarrista, claro está, ambos parecen seducidos por un ataque de paz interior llevado a cabo con una voz femenina bucólica de acompañamiento en una aventura surrealista. Y medieval, porque si Blackmore descaradamente se dedica a hacer música tardomedieval y renacentista, Rother ni siquiera tiene las cosas claras, aunque hace guiños a este tipo de sonido.

Hay bellas composiciones, como 'Falling', con sintetizador de fondo y que juega con la combinación de base rítmica de batería y base electrónica, que al menos permite salirse de la línea predominante. Un tema puramente marillionero, cuando Rothery se emociona con la guitarra eléctrica. En 'Fly', que ya es una composición mucho más floja, vuelve a coquetear con el sonido-Marillion. Sólo falta Hogarth para completar el círculo.

 También hay una serie de canciones de esencia pop, como 'Kingfisher', quizás pensadas desde la mente de Hannah, aunque con toques 'rotherianos'. Entre el resto de temas, uno puede creer haberse confundido y haber puesto un disco de Blackmore's Night, como son los casos de 'Hollow Hills' y 'Seventh Sign'.

Al fin y al cabo se trata de un proyecto musical modesto y nada ambicioso, donde todo queda en casa... El disco lo ha producido Rothery y lo mezcló Michael Hunter, productor de algún disco de Marillion. De paso, le ha tocado algo de percusión y los teclados. Y para demostrar que la cosa es toda muy doméstica, la hija de Rothery, Jennifer, le diseñó el dibujo de portada y su esposa, y Jo, grabó algunos de los coros. Para finalizar la cosa doméstica, el batería es el marido de Hannah, Paul Craddick (del grupo Enchant).

En cuanto a lo patrio, el artwork del disco está hecho por un español, Antonio Seijas, que también diseñó la portada del último álbum de Marillion, 'Happiness is the Road' (2008).

Disco pasable, sin más. Válido para una deprimente tarde lluviosa de domingo. Rothery puede hacer cosas infinitamente mejores.

 Lo mejor: Un sonido muy elaborado y con ambientación realmente cuidada. Un bálsamo para los que busquen paz interior a través de la música. Lo peor: No termina de trazar una línea definida. Todos los temas parecen cortados por el mismo patrón y apenas hay algo de energía. Imprescindibles: 'Ostara', 'Easy', y la mejor, con diferencia, es la más animada 'Falling'. No hay más...

Puntuación: 5/10

Pablo M. Beleña
Mayo 2009



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