Vértigo (musical)

 A veces me paro a pensar y ser un melómano tiene muchos pros y también muchas contras. Los pros es que nunca te aburres. No dejas de descubrir nuevos grupos, nuevas músicas y tendencias, gustos y movimientos. Pero los contras son muchos. Falta de espacio, sensación de saturación y vértigo, mucho vértigo.

Me explico. Sólo en 2010 he podido conocer así como casi un centenar de nuevas bandas y artistas. Me he adentrado en el death, el black y el doom metal, géneros que antes no había explorado y que incluso me motivaban algo de rechazo. Craso error, porque quien ama el arte y la cultura nunca debe cerrarse a nada. Yo, lo cierto, se que no me cerré ni prejuzgué, sino que en realidad encontré una barrera, un muro que me separaba de todos estos géneros. Pero ahora junto a mi querido progresivo y sinfónico, el hard rock, el blues-rock, el heavy metal y a la clásica, he hecho crecer mis preferencias.

Pero la parte mala es ésa: esa sensación terrible que sientes por la que jamás podrás llegar a conocer ni un 10% de todo lo que puedes llegar a escuchar... ni en bandas nacionales ni, mucho menos, en internacionales. Si en 2010 he conocido, por poner un límite, unas 50-60 bandas... ¿cuántas más conoceré en 2011? Si por ejemplo llegas a Eloy, o Can, de repente encuentras como mínimo 15-20 álbumes de toda su discografía.

¿Quién en su sano juicio puede tener sitio en su casa para cientos y cientos de discos? Mi pequeño apartamento de ciudad no me lo permite. Y compilarlos en discos en formato MP3 fue una buena solución durante unos años, pero actualmente el maletín con espacio para unos 300 CD se me ha quedado pequeño. A la semana puedo tener una media de unos 5 nuevos discos que me llegan pro distintas vías, sin descontar las decenas de maquetas o discos semiprofesionales que llegan de bandas que están empezando y se acercan a los medios de comunicación para darse a conocer.

Vértigo. Siento vértigo. Porque sólo sé que no sé nada, que cada vez que conozco a una persona o hablo con alguien que entiende de rock, puede darme el nombre como de 10 nuevas bandas de las que jamás había oído hablar y, además, llevarme la sorpresa de que alguna se convierta en un grupo de cabecera para mí en el futuro. Creo que estamos todos locos o que somos superdotados en memoria y capacidad mental para albergar tantos nombres de grupos, músicos, discos, festivales, sellos discográficos, productores, salas de conciertos...

Si hubiera dedicado un 10% tan sólo de todo este tiempo en estudiar una oposición en lugar de memorizar y trabajar a fondo en toda esta música que amo y que me apasiona, ahora tendría una plaza de notario, por ejemplo.

Pero qué leches. Yo no quiero coleccionar billetes verdes. Ni trabajar en un despacho. Qué aburrimiento. Amo la música, amo el rock. Me volveré loco. Viva el vértigo...



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