¿Y ahora qué, Puercoespín?

Porcupine Tree en Madrid, foto: Javi Moreno"¿Y después de esto qué? Es imposible igualarlo, ahora toca ir para abajo", me decía mi amigo y compañero de Esquizofrenia, Javi Moreno, cuando estuvimos analizando el disco 'The Incident', el último trabajo de estudio de Porcupine Tree. En su momento estuve totalmente de acuerdo, aunque con algún pensamiento optimista sobre que siempre se puede mejorar. No es que un tiempo después haya cambiado de parecer.

De lo que se trata es de lo que venga ahora. Wilson y sus chicos llevan unos cuantos LP inmejorables, sobre todo los dos últimos, 'Fear of a Blank Planet' y el mencionado 'The Incident'. De ahí se puede pensar que, como les ocurrió a tantos y tantos grandes formaciones del progresivo y del rock en general, todo lo que hagan en un futuro serán obras inferiores de las que habrá miles de comparaciones molestas e incómodas. Les ocurrió igual, para dar un ejemplo cercano, a los geniales Dream Theater con 'Scenes From a Memory', y de hecho todos sus siguientes álbumes han sido víctimas de odiosas comparaciones y el hasta hace nada líder del grupo, Mike Portnoy, tenía en cada entrevista que justificarse al respecto, muchas veces ya enojado por recibir las mismas preguntas.

Pues bien, leyendo las palabras de Wilson en las últimas entrevistas en la prensa, nada hace pensar que Porcupine Tree vaya a cambiar de rumbo musical, pero yo mantengo la expectativa. Creo que nos sorprenderá con una obra radicalmente distinta porque él mismo sabe que debe reinventarse. El gran sonido de Porcupine, el que les ha hecho mundialmente famosos y respetados, el que les ha hecho pasar de ser un grupo de salas pequeñas a salas grandes y dentro de poco grupo de pabellones, cambiará. Creo que su mezcla de psicodelia, progresivo denso y space rock complejo, que muchas veces Steven ha calificado de sonido 'drome', ha alcanzado un nivel creativo inmejorable con 'The Incident'. Lo que Wilson ha dicho en una reciente entrevista que leí en 'This is Rock' es que intentará calmar las ansias de un público fiel pero cada vez más exigente y ansioso por nuevos trabajos. No quiere entrar en una dinámica comercial, obsesiva con sacar al mercado más y más discos de estudio. En 2011 comenzará a trabajar en lo nuevo, pero ya avisa de que a partir de ahora quiere más calma.

Nada hace pensar en que la banda peligra, o que alguno de su geniales integrantes piense en cambiar de aires -aunque eso casi siempre nunca se espera, simplemente llega, sin avisar-, pero es tiempo de cambios. Y no porque piense que esté saturado de Porcupine Tree. Para nada. Sería capaz de escuchar y recibir con los brazos abiertos unos cuantos trabajos más de Porcupine en la línea de lo último realizado. Pero también las grandes bandas se distinguen por eso: por cambiar cuando nadie lo espera. Es el caso de los míticos King Crimson, que son un ejemplo para Wilson. De hecho, lleva años trabajando con el catálogo de la banda de Fripp para arreglar las antiguas copias maestras y hacerlas sonar como merecen. De algo se habrá empapado repasando la discografía del Rey Carmesí...



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