Yogi Lang - 'No Decoder' (2010)

Aventura floydiana de un floydiano aventurero

Yogi Lang - 'No Decoder' (5 noviembre 2010)
Gentle Art Of Music / Soul Food
Calificación: 7,5

01. Can't Reach You
02. Sacrifice
03. Our World Has Changed
04. Sail Away
05. Our Modern World
06. No Decoder
07. Alison
08. A Million Miles Away
09. Say Goodbye
10. SensValue
11. A Better Place For Me

Duración total: 1:01'47''

Músicos:
- Yogi Lang: Voz, guitarra y teclado
- Torsten Weber: Guitarras
- Guy Pratt: Bajo
- Manni Müller: Batería

Invitados:
- Carmen Maier: Percusión
- Dominique Leonetti: Voz y coros
- Ian Salmon: Voz y coros
- Kalle Wallner: Guitarra
- Anne de Wolff: Violín
- Hubert Trenkwalder: Acordeón
- Ferdinand Settele: Saxofón

Grabado en los Fars Studios de Munich (Alemania) en 2010
Género: Rock progresivo, neo-progresivo.
Producido y mezclado por Yogi Lang.


Primera incursión en solitario de Yogi Lang, voz de los alemanes RPWL, 'No Decoder' podría catalogarse fácilmente en la órbita de estos, pues si bien muestra unas composiciones y letras algo más personales que las ofrecidas por la banda madre, cierto es que el sonido está demasiado cercano. Esto es, mil y una influencias de Pink Floyd, para elaborar un disco de progresivo más suave. Gustará a los fans de RPWL, sin duda, pero quizá sea más impermeable para el seguidor progresivo más exigente, debido a su cercanía por momentos al pop y sus estructuras más conocidas.

Pero no nos equivoquemos, con ello no estoy diciendo que sea un disco prescindible. Muy al contrario, presenta el punto de equilibrio que no encontramos en los discos en solitario de Kalle Wallner Chris Postl (guitarra y ex bajista de RPWL, respectivamente). Blind Ego, como buen proyecto de guitarrista, se enfocaban al lado más eléctrico de los alemanes, y Parzivals Eye derivaba hacía la vertiente más progresiva. Así pues, Yogi actúa como balanza, estableciéndose en un término medio entre ambos: rock progresivo, asequible, y sobre todo muy accesible. Mezclando los tres discos, tendríamos la receta inconfundible de RPWL.

Centrándonos en 'No Decoder', que es lo que nos ocupa, podremos relajarnos con reminiscencias al progresivo británico más clásico, con temas como el inicial 'Can't Reach You', que hace las veces de intro, puro Gilmour, y 'Sacrifice', donde la labor de los teclados y sintetizadores le aporta ese plus de distinción de RPWL, acercándolo a bandas como Ozric Tentacles y convirtiéndolo en pura atmósfera. 'Our World Has Changed' bebe directamente de los últimos Marillion, con una voz suave, cálida, de la mano de teclados y acústica, hasta la última parte más floydiana. Mismas tesituras encontramos en 'Sail Away', donde acordes nuevamente gilmourianos a cargo de su amigo Kalle mecen el tema hasta llegar una sección de saxofón dulce y delicada que aporta el toque de distinción.

Con 'Our Modern World' entramos de lleno en el terreno comercial, tratándose de un pop de calidad, en formato semi acústico. El tema título, 'No Decoder', es todo un homenaje sin tapujos a Pink Floyd, desde el inicio sintetizado, pasando por las líneas de guitarra de Torsten, haciendo de este instrumental una de las joyas del disco. A continuación, 'Alison' aporta el toque de originalidad que todo disco en solitario debe tener, cantada en francés por Dominique Leonetti y ese toque curioso que aporta el acordeón como perfecto socio del idioma escogido.

'A Million Miles Away' avanza sobre las aguas más turbias y oscuras del ideario Waters. Yogi recita, más que canta, otorgando un aurea tenebrosa al conjunto. Es asombroso, no obstante, como una composición tan sombría en estructura es perfectamente capaz de dejarte una sensación tan agradable a su término. 'Say Goodbye' retoma la senda pop, nuevamente con Hogarth en la mente, sin demasiada novedad respecto a lo mostrado anteriormente, salvo por el melancólico violín. Hemos de esperar a 'Sensvalue' para hallar acordes más neoprogresivos, con una guitarra mucho más encendida que lo mostrado hasta el momento, y una base rítmica protagonista y que hasta el momento había pasado desapercibida, haciendo de este instrumental uno de los cortes más disfrutables, junto con el soberbio cierre que es 'A Better Place For Me', donde Yogi sobresale pletórico en las voces y los teclados, siempre en perspectiva acústica.

'No Decoder' supone, para aquellos que conocemos y apreciamos a RPWL, un acercamiento mayor a su sonido, pero más por las libertades que aporta que por sus puntos de conexión. Obviamente su huella es reconocible, así como la impronta de Pink Floyd es algo innegable, pero lo que añade es ese toque intimista e introspectivo que Yogi no puede, o no quiere, emplear en su banda, y que lo convierten en una colección de temas imprescindibles para todos los seguidores de los alemanes.