Ahleuchatistas - 'Heads Full Of Poison' (2012)

Ahleuchatistas reavivan su fabuloso veneno sónico

Ahleuchatistas - 'Heads Full Of Poison'
(25 septiembre 2012, Cuneiform)

Ahora se da la ocasión de hablar de AHLEUCHATISTAS y su nueva aventura fonográfica “Heads Full Of Poison”, la segunda con el formato de dúo – Shane Perlowin a las guitarras y el bajo, Ryan Oslance a la batería y las percusiones – tras su electrizante “Location Location” del año pasado. Desde 2003 que fue cuando se publicó su disco debut “On The Culture Industry”, AHLEUCHATISTAS ha venido elaborando sendas muy interesantes a la hora de instaurar recursos de gran vigor y grandiosa lucidez en las tórridas áreas del math-rock. Yendo por sendas semejantes a las de GIRAFFES? GIRAFFES! en cuanto a rudeza y a las de HELLA en cuanto a neurosis impredecible, el grupo se forjó un camino de creatividad bastante respetable, el cual no se torció ni quebrantó cuando el bajista Derek Poteat dejó la banda a fines de 2010. “Head Full Of Poison” es la confirmación reafirmada del tipo de coherencia artística que el ahora dúo sigue perfilando como su más robusta esencia.

‘Vanished’ abre el disco con poco menos de 3 minutos de delirio arábigo en clave juguetonamente psicodélica, dejando así una primera impresión de remezones lúdicos. La cosa se pone tensa e inescrutable cuando emerge ‘Future Trauma’, una maquinaria de continuas deconstrucciones abstractas de elementos del space-rock y el noise en la que Perlowin y Olsance dialogan en discordancia y reformulan el concepto de orden para convertirlo en una extensión del caos en una de sus manifestaciones más eufóricas. La pieza homónima, que dura poco más de 16 minutos, y el dúo sabe aprovechar esta circunstancia de ambiciosas expansiones y variantes temáticas muy bien. Comenzando con un preludio áridamente cósmico que se arma en torno a un crescendo, el primer motivo refleja una sólida cadencia donde el grupo explora su capacidad para regodearse en festines sónicos de fuerte marca pulsátil; luego, un segundo motivo se esmera en desarrollar un simulacro de ritmos y atmósferas extremo-orientales, aterrizando en un bloque minimalista de corte industrial. Luego siguen dos motivos que, a la par que reciben el impacto del segundo antes mencionado, capitalizan el dinamismo osado y bizarro propio de la banda a la hora de desarrollar polirritmos y otras travesuras diversas propias del math-rock. El último extrapola la extroversión neurótica imperante para añadirle un toque cuasi-tribal en la armazón rítmica y un afilamiento atroz a los atormentados riffs de la guitarra. ‘Lighted Stairs’ entra a tallar acto seguido para aligerar notoriamente las cosas: con su recurrente esquema rítmico en 5/4, esta pieza viene marcada por una actitud saltarina y vigorosa que se deja arropar por el aura cálida propia de las recurrentes escalas y capas que sobresalen desde el trasfondo. Oslance es el principal héroe de este momento mientras Perlowin se encarga de dirigir la permanente reconstrucción de la orquesta actualmente operante. ‘Wisps’ reitera en parte el talante deconstructivo antes manifiesto en ‘Future Trauma’, pero lo hace valiéndose de una revalidación de algunos recursos de neurosis frontal que nos recuerdan a la maratónica pieza homónima.

Haciendo honor a su nombre, ‘Requiem For The Sea’ presenta inicialmente una ambientación elegíaca a través de la meticulosamente perfilada arquitectura de las armonías de guitarra y el eficaz manejo de cadencias jazz-rockeras de la guitarra. Luego, el desarrollo temático redefine el motivo central para darle un dramatismo etéreo donde se conjugan estereotipos del post-rock y el noise con una fluidez notable. Ésta es la música de la decadencia mortal, de la desintegración de la vida, pero hay un escape de ella a través de ‘A Way Out’, pieza que reconstruye la combinación de impetuoso vitalismo y delirante exotismo que anteriormente había brillado en ‘Vanished’. Esta clave de math-rock arábigo persiste en buena medida en el siguiente tema, ‘A Trap Has Been Set’, pero esta vez la expansión de casi 7 ½ minutos que se otorga el dúo es debidamente aprovechada para desarrollar una ilación de estrategias y atmósferas articuladas por la lógica de la extravagancia dadaísta, especialmente en lo que se refiere a los elementos de inspiración garaje-rock. ‘Starved March’ cierra el álbum con un tenor melancólico diseñado para envolver los contornos del corazón del oyente: si el dúo había explorado su faceta etérea en ‘Requiem For The Sea’ para armar un epitafio musical, ahora en ‘Starved March’ lo hace para crear un fondo apropiado para nuestras más profundas añoranzas. Así termina “Heads Full Of Poison”, un testimonio claro y distinto de cómo AHLEUCHATISTAS ha ido más allá de simplemente sobrevivir como dúo para imponer renovados criterios estéticos dentro de su propuesta de siempre. Este disco es veneno puro, pero un veneno que en vez de aniquilar la respiración, impulsa un nuevo aliento para el actual desarrollo de la vanguardia math-rockera estadounidense.

Nota: 8,5/10 Nota: 8,5

- Muestras de 'Heads Full Of Poison':

Lighted Stairs:


Future Trauma [en vivo]:


Wisps [en vivo]:

http://www.youtube.com/watch?v=AE9PHJwpGjU

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Cesar Inca MendozaCesar Inca Mendoza
Noviembre 2012