Albatros - 'Mundo Bosque' (2014)

El último vuelo hacia el bosque musical de Albatros

Albatros - 'Mundo Bosque' (2014)
(3 junio 2014, Autoproducido)

Albatros - Mundo BosqueALBATROS alza su vuelo final con su tercer disco “Mundo Bosque”, testamento fiel de la línea de trabajo que ha venido cultivando y madurando la banda desde los tiempos de sus discos anteriores “Pentadelia” y “Ursus”, esto es, prog psicodélico elaborado con equitativas dosis de garra y refinamiento. Si decimos que se trata del vuelo final de ALBATROS es porque, en efecto, “Mundo Bosque” marca la despedida de la banda, la cual ya se halla disuelta desde antes de la edición concreta del disco en cuestión por obra del sello chileno Mylodon Records. Es una pena que el grupo ya no permanezca – bien es verdad que nada hay permanente en este mundo – pero todavía nos queda la alegría de disfrutar de nueva música rockera exultante de creatividad y osadía: en este sentido, la conjunción de Javi Fernández [guitarras y voces], Tolo Gabarró [batería], Joan Gabriel [bajo y voces], Marc González [guitarras y voces] y Red Pèrill [teclados, sintetizadores y voces] no nos decepciona para nada en este tiempo de abandonar la casa y apagar la luz. En algunas ocasiones, el quinteto viene aumentado por la presencia del percusionista invitado Magí Batalla. Repasemos a continuación los detalles del repertorio de “Mundo Bosque”.

A través de la secuencia inicial de ‘El Nombre Del Mundo Es Bosque’ e ‘Hijos De Los Hombres’ nos topamos con unos primeros 12 minutos y pico donde la gente de ALBATROS revela el asentamiento sonoro hacia el cual ha evolucionado de forma sólida y consistente. ‘El Nombre Del Mundo Es Bosque’ empieza con un ceremonioso preludio instrumental que suena a una versión domesticada de stoner con esas etéreas escalas de las guitarras y la cósmica capa de sintetizador; luego, el cuerpo cantado se centra en un ejercicio de psicodelia melódica, refrescante y agradable, bien encuadrado dentro de un groove sobrio. Por su parte, ‘Hijos De Los Hombres’ se revela intenso y explosivo, una situación donde la gente de ALBATROS juega sus cartas más extrovertidas, trazando nexos con estándares del rock duro clásico y la vertiente hard progresivo de aquellos años 70s: cómo no advertir vínculos con los paradigmas de BLOQUE y ASFALTO, cómo no sentirse motivado por las interacciones entre las guitarras y los teclados mientras la dupla rítmica asienta una ingeniería vibrante para sostener el desarrollo instrumental en curso. Luego sigue ‘El Hombre Anciano’, una pieza evidentemente signada por un talante reflexivo, mostrando su densidad emocional a través de la patente densidad de los guitarreos utilizados para su desarrollo melódico: la inserción de un interludio en clave marchosa realza la vibración meditabunda del tema, como si se tratara de un momento en que la insatisfacción adopta un disfraz airado. Cuando llega el turno de ‘Caminante De Luz’, volvemos a la robustez etérea con la que había empezado el disco, pero esta vez con una actitud más frenética que se emparenta con ‘Hijos De Los Hombres’. La transición elaborada por el inicio instrumental antes de llegar a la parte cantada es simplemente fenomenal: las ideas fluyen con solvencia, tocadas con la solidez y buen pulso que ha caracterizado desde siempre al colectivo de ALBATROS. Las cercanías a BLOQUE y ASFALTO vuelven a emerger, así como algunos elementos del URIAH HEEP temprano y una versión ultra-refinada de HAWKWIND. La canción es prácticamente un clímax continuo, y justo por ello siente el oyente que el final se da demasiado pronto… pero bueno, todavía queda disco por delante y es el momento de la pieza instrumental ‘Tardis’. En muchos sentidos, ‘Tardis’ es el sucesor ideal de ‘Caminante De Luz’ porque recoge parte de su vigor y lo reelabora con aires jazz-rockeros, logrando instalar así una variante interesante a la ilación de climas y atmósferas que nos ha estado entregando la banda. El tenor lírico de las bien construidas líneas de la primera guitarra y el dinamismo llamativo de la dupla rítmica encuadran muy bien el bloque general de la instrumentación; el solo de piano eléctrico también es digno de una mención particular. La tríada de ‘El Hombre Anciano’, ‘Caminante De Luz’ y ‘Tardis’ supone, sin duda, una ascensión hacia senderos de luz y pasión donde el repertorio del álbum halla un cénit de expresividad.

‘Ende’ es un blues-rock fiel al estilo 70ero, muy retro, coloreado con arreglos corales ingenuos y una ágil frescura que no viene nada mal después de la secuencia de las tres canciones precedentes. De hecho, es una oportunidad idónea para disfrutar de una apreciación directa del buen manejo que ALBATROS puede hacer de ideas musicales perfiladas con cierto preciosismo. Más tarde o temprano debemos llegar a los últimos 8 ½ minutos del álbum, los cuales están están ocupados por ‘Cómo Estás Cuando Estás Bien’: esta canción retoma el espíritu contemplativo de ‘El Hombre Anciano’ durante la mayor parte de su estructura temática, añadiendo también algunos momentos cañeros en el camino. La sección final se sostiene en un motivo recurrente en 3/4 donde la banda expande su nervio rockero con calculado nervio que permite al clímax concluyente mantener el control de su propio vigor expansivo. Esto es todo con “Mundo Bosque” y también es la caida del telón para ALBATROS como entidad musical: gracias a Javi, Tolo, Joan, Marc y Red por todo lo que nos han dado en estos años, incluyendo a esta estupenda carta de despedida.


Nota: 8/10


- Escucha el disco 'Mundo Bosque':


firma cesar inca mendoza

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