Crítica del disco de Kennedy - 'Triangle Motion' (2015)

Un resurgimiento de las cenizas bajo la luz del sol naciente

Kennedy - 'Triangle Motion'
(4 febrero 2015, King Records)

Kennedy - Triangle Motion

Desde Japón llega el trío KENNEDY para poner su grano de arena dentro de la producción progresiva mundial del año 2015. Esta organización progresiva compuesta por Izumi Mutsuhiko [guitarras], Yasuda Takashi [batería] y Wolfram “Wolli” H. Alber [teclados] ha publicado en febrero pasado el disco titulado “Triangle Motion” a través del sello King Records. Este grupo no es nada novato: por el contrario, sus dos primeros discos – y únicos hasta ahora – datan entre los años 1986 y 1988. El grupo se formó en el año 1983 bajo la iniciativa conjunta del guitarrista Izumi Mutsuhiko y el teclista Kenji Konishi, terminando por convertirse en un cuarteto de guitarra-teclado-saxo-batería con la mira puesta en cultivar una mezcla de jazz-rock melódico y rock progresivo. Con la temprana muerte de Konishi en un accidente de tráfico a poco de salir al mercado el segundo álbum de la banda, ésta se desintegró. Lo que tenemos ahora con el KENNEDY del nuevo milenio es un trío de guitarra-teclado-batería motivado a retomar el proyecto y darle un brío nuevo dentro de un paisaje renovado en consonancia con el desarrollo actual de varias áreas del género progresivo.

Ocupando los primeros 4 ½ minutos del álbum, ‘Reddo Sutōn’ pone en marcha con un fulgor rotundo donde la magia del sinfonismo clásico – al modo de un híbrido entre UK y el WAKEMAN del “Criminal Record” – impone una estilización decisiva a una idea musical básicamente inspirada en el prog-metal melódico (al estilo de PLANET X). ‘Burūsu’ vira las cosas hacia el blues-rock en cuanto al armado de la estructura rítmica pero con la pomposidad melódica esencial a la banda: se nos vienen a la mente los modelos de COLOSSEUM II y el dúo JAN HAMMER/NEAL SCHON en una cruza solemne y fastuosa. Aunque la guitarra es el instrumento principal en los solos y en el armado de las mayores bases armónicas, cabe destacar también un alucinante solo de sintetizador que se explaya con vitalista contundencia en algún lugar del medio. Con ‘Afugan Fīrudo’, el grupo decide volver a territorio de PLANET X y LIQUID TENSION EXPERIMENT con una prestancia imponente que se alimenta de temas melódicos de inspiración exótica, mientras que con ‘Kuremurin Dorīmu’ las cosas se encuadran dentro de un sinfonismo de claro talante contemporáneo, semejante al que practican sus compatriotas de PTF y KBB, e indirectamente, con influencias del modelo de UK y de la mejor cosecha de EMERSON, LAKE & PALMER. Los poco más de 6 minutos de esta pieza están perfectamente aprovechados para instaurar y enriquecer crecientemente la atmósfera central. ‘Amerika’ sigue por esta veta sinfónica pero con una mayor cercanía al paradigma Wakemaniano a la par que preserva un punche rockero llamativo (tal vez emparentado con el aspecto más extrovertido del KANSAS clásico). Así, como quien no quiere la cosa, han pasado veintisiete minutos y medio cuando llega ‘To~Uinkuringu Nasa’ para darnos 3 minutos más de placer melómano: su estrategia consiste básicamente en retomar el espíritu de ‘Reddo Sutōn’ y brindarle un gancho aún más imponente.

‘Aruru No Taiyō’ es el tema más extenso del álbum, durando casi 9 ¼ minutos. Centrándose en atmósferas ceremoniosas y épicas en base a una espiritualidad reflexiva, la pieza ostenta la lentitud de su esquema rítmico para que las abundantes orquestaciones de teclado (a medio camino entre la musculatura de un EDDIE JOBSON y las vibraciones ensoñadoras de un VANGELIS) armen el núcleo temático. Cuando surge el solo de guitarra se hacen notar las influencias de STEVE MORSE y JEFF BECK. Por su parte, ‘Toraianguru Mōshon’ vuelve a remontar el vuelo de la lava rockera en proporciones kilométricas bajo el modelo de LIQUID TENSION EXPERIMENT, siendo así que, acto seguido, ‘Supīdo Kingu’ sigue adelante con este renovado frenesí a punta de un esquema rítmico más impetuoso y un aminoramiento del factor sinfónico. Las exhibiciones de gimnasia están empleadas con la usual ostentación de estos casos, pero también sirven para dar un colorido oportuno a los motivos musicales que se ponen sobre el tapete para cada una de estas dos piezas. Mientas nos vamos acercando al final del álbum llegamos a ‘Randoseru Ginga’, una pieza netamente sinfónica que nos remite a los legados de las bandas compatriotas MAHOUJIN y DEJA-VÙ, con algunos toques añadidos de VANGELIS dentro del resultado final. El repertorio se completa con ‘Towairato Nasa’, que igualmente a lo que sucedió en ‘Randoseru Ginga’, tiene al teclado como protagonista: esta vez se trata de un ejercicio de romanticismo con algunos quiebres barrocos en el transcurso de los ornamentos, algo muy a lo WAKEMAN. Suponemos que esta seguidilla de las últimas piezas está diseñada para mostrar a “Wolli” como la figura central del ahora trío.

Como balance general, “Triangle Motion” nos parece un disco que irradia vigor, refinamiento musical y actitud excitante en dosis enormes; por todo ello, nos parece que es el pretexto perfecto para que los que aún no hayan descubierto a KENNEDY lo hagan ya, mientras que los que ya están familiarizados con su obra anterior deben estar preparados para recibir una reestructuración masiva de su propia voz progresiva. Música buena y entretenida, recomendada dentro de cualquier buena discoteca de rock progresivo contemporáneo.


- Escucha el disco 'Triangle Motion':

https://www.youtube.com/watch?v=pWDnPQLU2Zw


firma cesar inca mendoza

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