Crítica del disco de Marbin - 'Aggressive Hippies' (2015)

El irresistible encanto de la poderosa propuesta jazz-progresiva de Marbin

Marbin - 'Aggressive Hippies'
(5 octubre 2015, Marbin Music/MoonJune Records)

Marbin_Aggressive Hippies

Buenas noticias para el mundo jazz-progresivo actual: MARBIN vuelve a la carga y lo hacen a lo grande, con un nuevo despliegue de vitalidad y energía que es donde se encapsula la ingeniería de todas las ideas musicales que salen de las mentes del guitarrista Dani Rabin y el saxofonista Danny Markovitch. El cuarteto completado por el baterista Greg Essig y el bajista John W. Lauter ha completado un álbum magnífico con “Aggressive Hippies”. Grabado en unas cuantas sesiones del pasado mes de abril y publicado por MoonJune Records a inicios de octubre, “Aggressive Hippies” nos muestra a unos MARBIN que exploran convincente y abrumadoramente varios aspectos de su faceta más agresiva, una faceta que es en realidad una de las que más suelen salir a relucir a partir de su enfoque progresivamente ecléctico de los discursos del rock y el jazz. Si nos preguntamos cuál es la motivación para ponerle un título tan peculiar al álbum, pues Rabin nos cuenta que se inspira en una anécdota muy curiosa que le pasó al grupo en Knoxville, Tennesse: resulta que unos hippies les vieron tocar en la calle de dicha ciudad y les invitaron a tocar en su granja, donde algunos de ellos ostentaban pistolas y modales recios… pero nada malo les pasó, todos fueron muy solícitos con los cuatro genios musicales que hoy nos convocan. Veamos los detalles del mismo para seguir ahondando en esta apreciación inicial.

Durando poco menos de 7 minutos, ‘Just Music’ pone toda la carne en el asador desde la primera instancia, lo cual se traduce en el desarrollo de unas sonoridades bárbaramente filudas. El título de la pieza es muy conciso, demasiado tal vez, pues lo que hay en ella es una manifestación única de vigor y grooves magníficos. El primer golpe de tambor da inicio a una marcha equilibrada desde donde los duetos, interacciones y desafíos mutuos de guitarra y saxo abren espacios para los atractivos desarrollos temáticos de la ocasión. Aires de familia con sus coetáneos de MORAINE y con el legado de la primera etapa MAHAVISHNU ORCHESTRA, además de la robustez legendaria del mejor JEFF BECK GROUP de los 70’s, se conjugan aquí en un dinamismo que se siente, a la vez, familiar y renovado. Una vez que termina ‘Just Music’ con un motif sereno guiado por el saxo, irrumpe ‘Y’All Are Good’ para meter dentelladas y arrebatos de fulgurante musicalidad en la conciencia del oyente empático a lo largo de un espacio de casi 6 ½ minutos. Siendo los compases predominantes el 5/4 y el 6/8 sucesivamente, la banda le saca buen provecho al potencial de esquematismo osado usando los recursos más filudos de sus interacciones performativas. ‘Intro’ es un juego de improvisaciones que nos prepara el terreno para el siguiente tema, titulado ‘African Shabtay’. De hecho, ‘Intro’ porta un talante etéreo donde la guitarra elabora un crescendo que tiene algo de abstracto, aunque sus pulsiones terrenales también se sienten genuinas; eso sí, dichas pulsiones logran crear mecanismos de expresión más incendiarios en ‘African Shabtay’, pieza demoledora que nos remite en buena parte a las líneas de trabajo de GUTBUCKET y LED BIB. Tenemos aquí un cénit decisivo del álbum en el que los cuatro músicos descubren todos los ases bajo sus mangas para crear una ingeniería jazz-progresiva inapelablemente vitalista. En los pasajes más auto-constreñidos, los cuales sirven para aportar variedad al asunto, el cuarteto nos devuelve a ese viejo paradigma del jazz-fusion de los 70’s.

En comparación con los aluviones punzantes – en mayor o menor medida – que han antecedido en el repertorio, ‘Juke Joint’ establece un aura un poco más serena; eso sí, al disponer de una estructura muy ligada a la línea funky del paradigma recurrente del jazz-rock moderno, el lirismo inherente a su motif central todavía manifiesta esa intensa alegría de vivir que hemos estado observando en cada una de las piezas precedentes. Una mención especial debe ir para el solo de guitarra, tal vez el mejor de todo el álbum: de hecho, aporta una tensión constructiva a la pieza de una manera fundamental. ‘O’l Neckin’’ sigue por la senda de las tradiciones de JEFF BECK y GARY MOORE, dando una nueva vuelta de tuerca a la luminosidad aguerrida que el grupo convierte en leitmotiv y traduce en concreta realidad artística. Hay un toque un poco a lo LED ZEPPELIN tanto en algunos fraseos de la guitarra como en algunos trucos percusivos de la batería, pero ciertamente se nota que Billy Cobham (el arquitecto rítmico de RETURN TO FOREVER) es la referencia inspirativa principal. Con ‘Morning Star’, el grupo decide centrarse en las áreas de la serenidad, y de hecho, lo hace con un plan de trabajo patentemente concienzudo que permite abrir espacios ocasionales para que el bajo pase a un plano protagónico. El groove es atractivo, incluso sexy, y eso sirve para que la guitarra, en el momento de su solo, diseñe y proyecte unos tipos de texturas muy especiales, distintos a los que no se habían hecho presentes en el repertorio precedente. La pieza homónima solamente dura poco más de 2 ½ minutos y ése es todo el espectro temporal que necesita para dejar una agradable huella en la mente del oyente con su flagrante agilidad construida en clave Southern rock: el saxo elabora florituras ágiles muy a tono con la festividad reinante mientras la triangulación de guitarra-bajo-batería sustenta el groove general con explosivo punche. Durando poco menos de 8 minutos, ‘Jambo’ cierra el álbum haciéndose eco de las vibraciones explosivas que marcaron la pieza precedente, llevándolas hacia una dinámica blues-rockera desde la que el ensamble coquetea abiertamente con el hard rock clásico, y en cierta medida, también los paradigmas de STEVE VAI y JOE SATRIANI. La verdad que la guitarra opera heroicamente mientras se explaya generosamente en sus espacios solistas, y otra gran verdad es que la batería hace gala de un nervio sistemático propio de una brigada militar en el momento más feroz de un contraataque destinado a la victoria.

“Aggressive Hippies” es todo esto, nada menos: un catálogo de piezas radiantes en su expresividad musical, dueñas de un encanto irresistible, capaces de motivar mil y una imágenes en las mentes de cualesquiera oyentes empáticos. Definitivamente, MARBIN es un gran nombre en la avanzada jazz-progresiva estadounidense de la actualidad. ¡Disco altamente recomendado!


Nota: -/10


- Muestras del disco 'Aggressive Hippies':


firma cesar inca mendoza

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