Crítica del disco de The Neal Morse Band - 'The Grand Experiment' (2015)

Los experimentos progresivos con la gaseosa mágica de Neal Morse y la mejor compañía posible

The Neal Morse Band - 'The Grand Experiment' (10 febrero 2015)
Sello: InsideOut Records/Radiant Records; País: EEUU; Calificación: nota 8

 

1. "The Call" 10:15
2. "The Grand Experiment" 5:30
3. "Waterfall" 6:32
4. "Agenda" 3:45
5. "Alive Again" 26:42

Duración total: 52'44''

DISCO EXTRA

1. "New Jerusalem (Freedom Is Coming)" 7:12
2. "Doomsday Destiny" 5:27
3. "MacArthur Park" (Richard Harris cover) 10:52
4. "The Creation" (Live at Morsefest) 18:55
5. "Reunion" (Live at Morsefest) 10:22

Duración total: 52'48''

Músicos:
- Neal Morse: Voz, teclados y guitarras
- Mike Portnoy: Batería y coros
- Randy George: Bajo y coros
- Eric Gillette: Guitarras, voz y teclados
- Bill Hubauer: Voz y teclados

· Género: Rock progresivo, Prop-rock.
· Grabado en 2014 / Producido por Neal Morse.


The Neal Morse Band

Qué decir ya de Neal Morse... Al menos a mí, se me acaban los calificativos. Llevo tiempo diciendo que entre él y Steven Wilson lideran el rock progresivo internacional y son el alma de esta música a nivel mundial. Uno es el orden y el otro es el caos. Entendiendo esto, claro, como que Neal se va siempre por el camino melódico y cercano al pop y Wilson es el Stravinsky del prog, buscando nuevas fronteras y acercándose más al concepto 'crimsoniano' y 'floydiano' de la música, mientras que Morse se decanta más por lo 'yesiano' y 'genesiano'. Lo apolíneo y lo dionisiaco, que dirían en filosofía, se aplica perfectamente a estos dos genios vivos, con permiso del noruego Ihsahn, el niño malo del prog más oscuro y siniestro. La otra cara, podríamos decir, del rock.

En todo caso, hablemos del norteamericano Neal, que no para y si en 2013 sacó 'Momentum' y en este 2014 'Songs From November', ya está de vuelta con otro trabajo esta vez firmando el disco como Neal Morse Band.

Como muchos sabréis, destaca porque tenía un espíritu de improvisación, a modo de experimento entre los músicos de los que últimamente se rodea Neal de manera inseparable. De ahí el título sobre el 'gran experimento'. Lo que puedo decir es que sorprende saber que fue compuesto y grabado en un corto espacio de tiempo, sin grandes preparativos antes de entrar en estudio, porque parece un disco meditado y muy profundo, nada llevado a la improvisación.

Era la primera vez que Neal trabajaba así, sin material preparado y compuesto previamente y Morse explicó hace meses lo siguiente: "Quería ver qué resultaba de crear libremente en el estudio sin ideas preconcebidas, fue un verdadero riesgo". Pues bien, la verdad es que sale lo de siempre, sin ser eso un menosprecio, sino todo lo contrario. Pero es cierto que no se percibe algo distinto a la hora de escuchar este disco.

Para empezar, lo que destaca son sus aires rockeros y pop perfectamente fusionados, con una genialidad total a la hora de componer estribillos y melodías pegadizas, porque el primer tramo del disco es eso: canciones que te atrapan sin ser maravillosas, pero sí muy pero que muy contundentes a la hora de atraparte.

El disco comienza sorprendiendo con 'The Call', que parece al inicio una canción casi country, muy pop en su concepción y con unos coros absolutamente comerciales. Pero de repente irrumpe una batería con redobles que la contesta Morse con el teclado al más puro estilo Genesis sinfónico de la era 'Selling England'. Así, el tema poco a poco va tornando a algo mega-progresivo y divertido al mismo tiempo. Lo mejor que tiene Morse es que se divierte, es feliz haciendo música, y tiene un concepto festivo de sus composiciones que contagian buen rollo y optimismo al que la escucha de manera inmediata e inevitable. Será su fe cristiana, su amor por la vida, lo que sea... pero da gusto disfrutar de él y su espíritu vitalista. A lo largo de sus 10 minutos, 'The Call' recae en viejas manera del artista, donde lo mejor corre a cargo de una dinámica batería de Mike Portnoy nada plana y donde el instrumento clave es el teclado, imaginamos que tornando entre el papel doble que juegan en él tanto Neal como Bill Hubauer. Elemento melódico al mismo que es el hilo conductor de este largo tema profundamente melódico y alegre. Tiene mucho de Yes también en las melodías, en las letras y los loops de guitarras y teclados, pero sobre todo un espíritu genesiano tremendo y acertado. Sorprende que cuando parece todo muy amable y 'naïf', sobre los 6 minutos adquiere una agresividad inusual donde Eric Gillette se sale con la guitarra y nos recuerda al mejor Steve Hackett con tintes también de Steve Howe. Ya el tramo final es una repetición de la estructura melódica anterior, con ese estribillo casi country que se repite hasta el final con un tremendo solo de teclado. Alucinante y prodigioso. Una fiesta.

Luego llega 'The Grand Experiment', primer single de adelanto, que es otra fiesta y que la verdad recuerda en algo al tema anterior. De él no se pueden decir más que excelencias, sobre todo, de nuevo, por un estribillo majestuoso, épico, divertido, rockero y melódico que estás deseando escuchar otra vez un tiempo tras otro. Para entenderla, no hay que hacer muchos esfuerzos, de ahí mi comentario al principio sobre que si bien no dudo de que la veracidad de la versión sobre que todo es improvisado en estudio, parece muy ordenado y nos remite a los típicos o al menos a los últimos discos de Morse. Sin sorpresas, en serio, salvo la de que de nuevo nos ha alucinado con su obra, sin bajar el nivel. A destacar en el tema el solo central de guitarra, muy hardrockero, acertado y contundente, combinando virtuosismo con diversión para el oyente.

En tercer lugar llega una diferente 'Waterfall', un tranquilo tema casi bucólico donde una guitarra acústica nos introduce a un ambiente celestial, donde casi podemos imaginar esa cascada entre vegetación amable y salvaje, sol y arco iris en el cielo, y mucha paz en el ambiente. Eso es 'Waterfall', un tema por otra parte muy 'Simon & Garfunkel', tremendamente pop pero con una inteligencia y un talento compositivos que enamoran al oyente. Lo mejor sin duda, las armonías vocales entre Morse y posiblemente Portnoy, aunque no se definen a los autores de las voces dobladas. A nivel instrumental, guitarra, bajo y una batería muy mitigada protagonizan un tema donde no hay teclados más que para crear una pequeña atmósfera y fondo de graves muy accesorios, aunque al final cambia la cosa. Como única pega, señalaría que se hace algo largo para su composición, ya que tiene pocas variaciones melódicas y estructurales más que repetir más o menos el mismo estrofa, puente y el estribillo continuamente. Mejora al final, donde los teclados irrumpen para crear un ambiente 'yesiano' onírico, con unas guitarras ambient muy conseguidas. Notable tema.

Si bien poco me convenció 'Agenda' cuando la escuché como uno de los tres adelantos de presentación del disco, luego en versión disco, entre el resto de canciones, convence y gusta, la verdad. Como sabréis muchos, se trata de un tema de pop-rock muy comercial y estándar, sin florituras, pero que al final te termina atrapando por ese estribillo tan divertido y desenfadado, así como todo lo que le rodea. Eso sí, nada progresivo, sino un tema puramente tradicional con su estrofa, su puente, su estribillo y repetición al uso y costumbre. Y es que la calidad interpretativa de esta gente puede con todo.

Y ya llega el gran tema central, 'Alive Again', curiosamente no dando el título al disco, algo tradicional cuando se trata del gran tema largo del mismo. 26 minutos de variaciones continuas que sí que explican mejor ese concepto de improvisación de estudio sin ideas pregrabadas ni compuestas ya. 'Alive Again' inicia al más puro estilo Yes, mejor imposible, con unas guitarras de Howe que huelen a gloria, y con una batería muy contundente de Portnoy que es de lo mejor que se le ha escuchado en algún tiempo, al menos cuando quiere explotar su vertiente más progresiva. Eso por no hablar de lo bien que está producido el disco, ya que es una auténtica joya sonora.

Sería tedioso para el lector de la crítica describir punto por punto, minuto a minuto esta joya, pero hay que decir que además de ser excepcional, da vueltas a todos los grupos que intentan hacer cosas así, temas largos de más de 20 minutos, mal llamados suites, como hacen últimamente todas las bandas que quieren emular a Dream Theater o los clásicos, Genesis, Yes, Pink Floyd, Rush... Hay que decir que tiene momentos muy metaleros, al menos en sus guitarras, nada acostumbrado para lo que estamos con Morse, más amante de sonidos menos agresivos y no tan metaleros, ya sea en solitario como con Transatlantic, donde gozamos a más no poder musicalemente hablando, pero donde es difícil escuchar guitarras metaleras con Roine Stolt, por mucho que nos fascine su capacidad interpretativa y su espíritu con la guitarra.

Portnoy se da un auténtico festín de batería, creativo, original y lleno de variaciones. Las guitarras, imaginamos que combinadas de Morse y Gillette, son tremendas, y los teclados dan mucho juego en distintas ocasiones con partes incluso neoclásicas, con sonido de clavicordio. Impresionante. Así como algunos momentos con saxo, donde se nota pura improvisación.

Quizás el momento clave sea a partir del 16'00'', donde una especie de sonido de melotrón da pie a una parte cantada posiblemente por Gillette o bien por Hubauer con una belleza y delicadeza impresionantes. Un puro himno melódico que podría ser un tema en sí mismo, como le sucede a al mítico 'Soon' de Yes en medio de 'The Gates of Delirium'. Majestuoso fragmento de una belleza incomparable, donde se hace raro no escuchar a Morse. Una pena... o no necesariamente. Aunque hubiera quedado ya de leyenda. Le sigue una parte muy épica, tremenda, que mejora lo inmejorable.

Ya el tramo final, si entendemos por tal sus últimos 3-4 minutos, destaca por un ambiente sinfónico a modo de final épico y de leyenda a este tema existencialista tan bello y preciosista, agresivo y metalero en algunos instantes. Como único fallo, ese final de fade out en lugar de con un final construido y cerrado. Nunca he sido fan de los desvanecimientos de sonido como estrategia para finalizar una canción, y no lo seré ahora. Dejémoslo como única muestra de que el humano es imperfecto por naturaleza, y nos hubiera asustado ver que esta gente hubiera logrado algo que está sólo en mano de los dioses... los dioses Pink Floyd, Genesis, Yes, King Crimson o Camel, entre otros pocos.

Decir también, a modo de colofón, que el disco extra no es para nada un disco de relleno y los temas 'New Jerusalem (Freedom Is Coming)', 'Doomsday Destiny' y 'MacArthur Park' merecen la pena y mucho. Los dos primeros son dos temas nuevos y propios de la banda, que perfectamente podrían haber formado parte de un disco de 7 temas, por ejemplo, pero se prefirió ofrecerlos como extras. Una pena para quien no tenga la versión completa del álbum. Mejor, en todo caso, es 'New Jerusalem (Freedom Is Coming)'.

Por otra parte, 'MacArthur Park' es, como muchos sabréis, una versión de un autor original que pocos saben, Richard Harris, pero que hizo popular Donna Summer. La voz de Hubauer vuelve a hacer un buen papel como cantante principal, y los aires de Focus total hacen el resto de magia a lo largo de 10 minutos de versión alocada y progresiva a lo setentero.

Este disco de extras finaliza con 'The Creation' y 'Reunion', temas en directo y que son, como muchos sabéis, del disco 'One' de Neal Morse.


Calificación: 8/10 nota 8

- Muestras de 'The Grand Experiment':

'The Grand Experiment'

'Agenda'

'Waterfall'


  • Página web oficial de Neal Morse:

www.nealmorse.com


firma pablo