Crítica del disco de Electric Orange - 'Misophonia' (2016)

El amor reconstituyente al legado del krautrock

Electric Orange - 'Misophonia'
(18 julio 2016, Adansonia Records)

Electric Orange - Misophonia

ELECTRIC ORANGE es el nombre de una banda alemana cultora de un enfoque nostálgico del krautrock, formada a inicios de los 90s por el teclista Dirk Jan Müller y el guitarrista Dirk Bittner. Con 14 discos de estudio en su haber y no pocos ítems en vivo también, este grupo se erige como una entidad genuinamente veterana en la provincia kraut de la escena progresiva mundial: “Misophonia” es el nombre de su obra más reciente. Hoy por hoy, desde el año 2010, ELECTRIC ORANGE opera como un cuarteto conformado por Müller [órganos Farfisa y Hammond, sintetizadores Erebus, Solina String Ensemble MU modular synthesizer y Roland system 1], Tom Rückwald [bajos eléctricos, sintetizador bajo y bottle bass], Bittner [guitarras, cítara, mandolina, trompeta, phonofiddle, congas, bongós, cajón, voz] y Georg Mohnheim [batería, percusión y botellas de cerveza]. Recién acabamos de descubrir a esta banda, y bueno, como se dice por allí, más vale tarde que nunca, mas queda claro que vale la pena investigar en el pasado de ELECTRIC ORANGE debido al impacto tan positivo que nos ha causado el repertorio de “Misophonia”. Acto seguido pasamos a los detalles.

El largo trayecto de este disco comienza con una monumental pieza como es ‘Organized Suffering’, la misma que se extiende por una duración de 18 minutos y pico. Las atmósferas oníricas del órgano y el pulso firme con el que la dupla rítmica maneja el swing básico con sus sucesivas variantes articulan eficazmente la arquitectura básica del tema: de este modo, los etéreos retazos y ornamentos armónicos de la guitarra se van asentando cómodamente en una fluida combinación de expresión libre y complicidad cercana con los demás instrumentos. La faceta más sutil de AGITATION FREE, el modelo de GILA y la fase inicial de DZYAN son los referentes más ampliamente manifiestos en la línea de trabajo plasmada aquí. Para el pasaje final, el ensamble aumenta un poco la expresividad reinante, y sobre todo, elabora un groove más frenético, lo cual realza notoriamente la espiritualidad celebratoria que hasta entonces solo se arropaba bajo un talante solemne. ‘Bottledrone’ se focaliza notablemente en los despaciosos ambientes de órgano – muy Floydianos – que subyacen a la labor grupal todo el tiempo, tanto en el largo preludio cósmico marcado por un lánguido encanto como en la extrovertida segunda sección que se sostiene sobre un groove exótico muy compactamente delineado. Aunque el bloque sonoro nunca se torna agresivo, la sensación de extroversión festiva está muy patente; mientras tanto, el minimalismo acérrimo de las capas de órgano adquiere un aire de flotante intensidad. Algo así como una reformulación de estándares post-rockeros bajo la influencia del TANGERINE DREAM de la etapa 75-77. ‘Demented’ florece directamente desde los recursos de vitalidad expuestos en los dos primeros temas del álbum para traducirlos en señorial luminosidad en un atardecer de otoño. El grupo se dispone a asentar un compás contagioso con un manejo sobrio del magnetismo rítmico que no puede esconderse: volvemos al legado de GILA y ahora lo conjugamos con flexiones inspiradas en los momentos más estilizados de los discos segundo y tercero de AMON DÜÚL II, pero con lecciones aprendidas desde los dos discos de HARMONIA.

La segunda mitad del disco se abre justamente con la primera parte del tema homónimo, la cual se explaya por un espacio de casi 9 minutos. Tras tomarse un tiempo para focalizar el pasaje minimalista inicial, el mismo que crecientemente se inserta en parajes tenebristas, el bloque sonoro se centra en un groove relativamente sencillo sobre el cual se crea una ingeniosa confluencia de estándares space-rockeros y grooves a lo CAN (etapa del “Future Days”). La segunda parte dura poco más de un minuto, consistiendo básicamente en una serie de retazos sintetizados elaborada al modo de una exaltación efímera del aspecto tenebrista del preludio de la primera parte. En medio de estas dos piezas se sitúa ‘Shattered’, tema que está a cargo de instaurar algo de gracilidad blues-rockera a la ingeniería psicodélica imperante: dentro de lo que cabe dentro del esquema esencial de trabajo de la banda, la guitarra ocupa un lugar protagónico mientras la batería exhibe una garra muy especial en la elaboración del groove. ‘Opsis’, por su parte, cumple con la función de explotar a fondo la faceta fusionesca de la banda y lo hace con la elaboración de placenteros aires hinduistas dentro de una armazón oportunamente etérea: la cítara, las capas de sintetizador y las percusiones añadidas a la batería conforman el núcleo del ensueño sonoro en curso. Es como si una maqueta perdida para algún álbum de KLAUS SCHULZE de la segunda mitad de los 70s hubiesen caído en manos de una asociación de integrantes de THE COSMIC JOKERS y HARMONIA para remodelarla con un colorido reconstituyente. ¿Podría objetivamente categorizarse a esta pieza como la más hermosa del disco? Tal vez sí, pero claro, hablar de objetividades en la apreciación estética resulta, al fin y al cabo, tan utópico como peligroso. Si un tema muy extenso estuvo a cargo de iniciar el repertorio del disco, lo mismo sucede para el momento del cierre, que es cuando emerge la tercera parte de ‘Misophonia’. A través de sus poco más de 17 ½ minutos de duración, ‘Misophonia III’ se explaya en una capitalización de todas las potencialidades de grandiosidad sónica de las ideas centrales de ‘Misophonia I’, incluso explorando caminos que coquetean con la psicodelia free-from (un poco a lo ANNEXUS QUAM) así como con el space-rock retro-contemporáneo (al modo de SPACE DEBRIS). Definitivamente, la espiritualidad reinante alude a una suerte de misticismo aguerrido, siendo así que el sostén que le otorgan los magníficos grooves creados por el baterista mantiene el esquema sonoro en una intensidad contenida y coherente. Si ‘Opsis’ tenemos la culminación de la belleza, en ‘Misophonia’ hallamos la culminación de los planeos lisérgicos.

Una más que agradable sorpresa melómana nos ha deparado “Misophonia”, haciéndonos descubrir al colectivo de ELECTRIC ORANGE en un oportuno estado de gracia a la hora de aportar algo significativo a la presente escena progresiva mundial. En el caso de la provincia del neo-kraut, podemos decir que la propuesta de este cuarteto alemán es sólida y atractiva.


- Muestras de 'Misophonia':


cesar inca mendoza

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