Crítica del disco de Gentle Knife - 'The Clock Unwound' (2017)

Marcando la hora en el rock progresivo noruego actual

Gentle Knife - 'The Clock Unwound'
(15 junio 2017, Bajkal Records)

Gentle Knife - The Clock Unwound

El grupo noruego GENTLE KNIFE vuelve al ruedo con su segundo disco titulado “Clock Unwound”, el cual fue publicado a mediados del pasado mes de junio. Hace un par de años, el grupo nos tomó gratamente por sorpresa con su disco homónimo, el cual fue celebrado con total justicia en varias redes de difusión de rock progresivo y art-rock El ensamble de GENTLE KNIFE es bastante copioso: tenemos en él a Astraea Antal [flautas, gaita y saxofón alto], Pål Bjørseth [teclados, trompeta, fliscorno, viola, flauta dulce y coros], Odd Grønvold [bajo], Thomas Hylland Eriksen [saxofón tenor], Veronika Horven Jensen [voz], Håkon Kavli [voz y guitarras], Eivind Lorentzen [guitarras y sintetizadores], Charlotte Valstad Nielsen [saxofones alto y barítono], Ove Christian Owe [guitarras], Ole Martin Svendsen [batería y percusión] y Brian M. Talgo [samplers de mellotrón, letras, voz y arte gráfico]. Este grupo ha sabido mantener un nivel parejo de creatividad musical mientras trabaja con un afilamiento más ambicioso en su faceta agresiva y añade un colorido especial a su faceta más serena: de este modo, el combativo eclecticismo progresivo que los GENTLE KNIFE brindan a la escena actual adquiere una renovada prestancia. Un disco bastante recomendable es “Clock Unwound”, no nos cabe duda al respecto, pero mejor es que pasemos a los detalles de su repertorio antes de seguir prodigándonos en los elogios que con toda justicia merece.

Empezamos. Ocupando algo más de 3 ¼ minutos, ‘Prelude: Incipit’ pone las cosas en marcha con una aureola etérea signada inicialmente por una llamada de corno y luego evolucionada a través de envolventes orquestaciones de teclado que poco a poco se deslizan por una cueva de insondable sutileza. Pero cuando se empieza a armar un motif de piano es que se abren las puertas para el arribo de la pieza homónima, la cual nos brinda un monumental despliegue musical a lo largo de sus poco menos de 16 minutos de duración. El asunto comienza con un tenor bastante aguerrido centrado en las armazones de múltiples guitarras (a medio camino entre lo Crimsoniano y los PORCUPINE TREE de los últimos discos) y prontamente completado con estupendas elaboraciones barrocas de los teclados: recién pasamos por la frontera del primer minuto y medio y ya se nos brinda un fabuloso solo de sintetizador que se toma su tiempo para desarrollar su estilizada vitalidad (muy a lo WAKEMAN). El esquema sonoro grupal hace relucir su fuerza y su certeza dentro del ambicioso enfoque creativo proyectado para la ocasión, siendo así que cuando llega el momento de las alternancias de cantos femenino y masculino, el ambiente sonoro adquiere un sólido matiz ceremonioso mientras el esquema rítmico ostenta su ágil complejidad. Una segunda sección trabaja con una cadencia relativamente sencilla para filtrar algo del vigor rockero que, a fin de cuentas, aún queda incólume y mayestático. La última sección comienza arrojándose a la languidez propia del tedio cansino que llega tras quemar todos los cartuchos en una larga jornada de electrizantes ansiedades y mordientes angustias: el asunto se pone a medio camino entre el paradigma Floydiano de la fase 71-75 y estándares post-rockeros. Pero todavía queda el pasaje epilogar, el cual vira hacia un frenesí climático bastante filudo que se enrosca en torno a su propio vigor al modo de una rotación de un astro atrapado por su propia neurosis belicosa. Tras el arrollador paso de ‘The Clock Unwound’ llega el turno de ‘Fade Away’, canción más cercana al paradigma neo-progresivo (a medio camino entre los PENDRAGON de los 90s y los ARENA de los primeros años, con algunos toques a lo QUIDAM). El groove es relativamente ligero en su manera tan llamativa de estructurar los compases inusuales creados para la ocasión. La presencia de la flauta es vital para mantener recursos de conmovedor lirismo durante el desarrollo melódico, conectándose así con la vieja escuela del sinfonismo; de hecho, en los momentos más lentos se hace notar más este factor. Para suceder a una pieza tan fastuosa como la #2, esta tercera canción se defiende bastante bien.

‘Smother’ empieza conectándose con una solución de continuidad respecto a la canción precedente, incluso apoyándose sobre un esquema rítmico aparentemente más sencillo. Pero lo que comenzó como una exploración de sinfonismo moderno con talante neo-progresivo se convierte grácil y fluidamente en una exhibición de grooves jazz-progresivos que se mantiene bien sostenido entre los pilares respectivos de la dupla rítmica y los arreglos de vientos. Los solos y bases de teclados preservan el factor sinfónico mientras la aureola de sofisticación adquirida por la dupla rítmica ha llegado para quedarse hasta el mismo punto final. Una canción realmente fabulosa que muy bien puede ser evaluada como uno de los puntos álgidos del repertorio. Nos vamos acercando al final del álbum cuando llega el turno de ‘Plans Askew’, canción cuyo enfoque sonoro se centra en lo bucólico y lo contemplativo. Nos recuerda definitivamente al lirismo pastoral de ANTHONY PHILLIPS y a la mejor cosecha de MOSTLY AUTUMN (los dos primeros álbumes), añadiéndose también confluencias con la vitalidad exquisita de unos YES en los momentos de predominio para las guitarras eléctricas. Sin duda, la gente de GENTLE KNIFE sabe crear su propio sendero en base a las mencionadas influencias, dándole ese toque escandinavo que otrora gozamos en los discos de ÄNGLAGÅRD y WHITE WILLOW. Los últimos 10 ¼ minutos del disco están ocupados por ‘Resignation’, y la verdad que es una pena tener que resignarse a asistir al final de esta experiencia melómana con “Clock Unwound”. Esta canción comienza con una grisácea atmósfera enigmática que se centra en el encuadre mutuo de dupla rítmica y teclados mientras la flauta dibuja unos tintes sobrios; por su parte, la presencia de un soliloquio le da al entramado sonoro un tenor bastante solemne, y todavía cerca de la conclusión nos aguarda otro soliloquio. Mientras se van añadiendo los demás instrumentos (donde se incluye un breve pero fabuloso dueto de saxofones), el esquema sonoro parece un híbrido de los ANEKDOTEN de los dos primeros álbumes, el paradigma de GOBLIN y el hard prog de tendencia contemporánea. Aunque queda claro que sus recursos de fastuosidad no son tan ostentosos como los que brotaban de la pieza homónima, el señorío de ‘Resignation’ se siente bien focalizado y clarividente, lo cual le permite funcionar como broche idóneo del disco.

Han sido 55 minutos y pico de enorme deleite progresivo los que se han encapsulado, ordenado y mostrado a través del repertorio de “Clock Unwound”. La verdad que los GENTLE KNIFE nos siguen sorprendiendo con su poderosa mezcla de sensibilidad melódica, energía expresiva y lucidez ecléctica, una mezcla que origina una de las propuestas progresivas más intensas y coloridas de hoy en día. Enviamos nuestras felicitaciones a cada integrante de su nutrida alineación por una labor tan bien hecha que marca la hora en la actual escena progresiva noruega. ¡Disco totalmente recomendado!

Calificación: 8,5/10


- Muestras de 'The Clock Unwound':

Smother:

Resignation:


cesar inca mendoza

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