Crítica del disco de John Petrucci - 'Terminal Velocity' (2020)

Velocidad, homenajes al metal y mucho teatro de los sueños

John Petrucci - 'Terminal Velocity' (28 agosto 2020)
Sello: RenSam Songs / Sound Mind / Music Napalm; País: EEUU; Calificación: 6,5

John Petrucci - Terminal Velocity


1. Terminal Velocity
2. The Oddfather
3. Happy Song
4. Gemini
5. Out Of The Blue
6. Glassy-Eyed Zombies
7. The Way Things Fall
8. Snake In My Boot
9. Temple Of Circadia

Duración total: 55'06''

 

Músicos:
John Petrucci: Guitarras, percusión
Mike Portnoy: Batería
Dave LaRue: Bajo

· Género: Metal progresivo
· Producido por John Petrucci
· Grabado en 2020 por James 'Jimmy T' Meslin
· Mezclado por y masterizado por Andy Sneap


Más allá del evidente morbo por ver a John Petrucci trabajando de nuevo con su gran amigo Mike Portnoy, este 'Terminal Velocity' también suponía muchos alicientes. Por ejemplo, saber qué quería aportar en su carrera en solitario el guitarrista de Dream Theater tras 15 años de pausa. Fue en 2005 cuando publicó 'Suspended Animation' y ahora regresa con otro principio físico: la velocidad límite.

Partiendo de que no soy muy fan del rock y metal instrumental fuera de los cánones del post-rock-metal y otros subgéneros progresivos, no me ha desagradado para nada este nuevo trabajo de Petrucci. Sí es cierto que los discos en solitario de guitarristas y teclistas, los que llevan la parte melódica de las bandas de rock y metal, suelen pecar de aburridos, pretenciosos, autocomplacientes y de exceso de virtuosismo.

Sí es cierto que hay un poco de todo esto en 'Terminal Velocity' y que para nada consigue afirmar que Petrucci tenía acumuladas muchas buenas ideas en 15 años de silencio en solitario. Para nada. Creo que todos tenemos claro que lo mejor de sus riffs, composiciones e ideas las deja para Dream Theater (DT), que es su banda y su medio de vida principal.

mike portnoy john petrucci terminal velocity

Entonces, ¿qué se ha dejado para este disco? Pues algunas melodías atractivas, mucho virtuosismo demoniaco, locuras instrumentales y mucho cariño a la hora de volver a trabajar con Portnoy, un verdadero reclamo para todos los fans clásicos de Theater. Ya con este hecho conseguía que todos quisieran escucharlo, aunque no le acuso de una simple acción de marketing sin más.

Tiene temas verdaderamente conseguidos, pegadizos y que te mantienen atado de principio a fin. Sin duda el mejor es el primer corte y el cual da nombre al disco, 'Terminal Velocity', que ya presentó Petrucci como adelanto. Realmente es bueno y nos deja una exhibición magistral de él a la guitarra, de poderío de Portnoy a la batería y una buena aportación de Dave LaRue, el bajista del disco, conocido de ambos músicos. Más, sobre todo, de Portnoy, ya que son compañeros de banda en Flying Colors. LaRue (Dixie Dregs) ya tocó en el primer álbum de Petrucci en 2005.

'Terminal Velocity' es el típico tema alegre y melódico que caracteriza a Joe Satriani, una de las grandes influencias de Petrucci, sobre todo en esta vertiente de guitarrista en solitario.

Si os preguntáis cuánto hay de sonido Theater en este disco, pues os respondo que bastante. El segundo corte, 'The Oddfather', es un claro ejemplo, pues representa el estilo del grupo de metal progresivo en su media etapa, en la década de los 2000 y también a algunas cosas de los últimos años, ya sin Portnoy en el grupo, con un estilo menos metalero, en todo caso. Se trata de una compleja composición con auténtica telarañas y laberintos de partes de guitarra, al más puro estilo virtuoso de Petrucci.

'Happy Song' es otra maravilla de melodía y alegría en este disco, tal y como indica su título. Muy de la vertiente 'happy' de Theater cuando sacan ese lado menos oscuro, pero con detalles muy rockeros, incluso de rock alternativo y casi pop, con algún riff que te sorprenderá. Maravillosa.

'Gemini' es en cambio otra pieza clásica de virtuosismo y estructuras enmarañadas del metal progresivo clásico, aunque con guiños al thrash y heavy metal clásico, esencias de Judas Priest y de otros clásicos del género. Sin embargo no consigue enamorar demasiado, ya que le pesa no tener ese apoyo de las partes líricas que te supone escribir música con letras y el apoyo de un vocalista. Cerca de la mitad del tema mete un solo totalmente Theater que te hará pensar que estás escuchando un disco de ellos.

'Out Of The Blue', como indica su nombre, es un guiño al blues clásico y nos aleja por un momento del metal, proporcionando un bello remanso de paz entre tanto virtuosismo, a veces sin sentido. Nunca ha escondido Petrucci su amor por el origen del rock, el blues, y aquí rinde un bello homenaje que a veces nos recuerda demasiado al gran Gary Moore, lo que no tiene nada de malo, por otro lado. En esta pieza juega con el 'in crescendo' hasta terminar con un sonido de guitarra más metalera y percusiones más propias de ese género. De lo mejor del disco.

'Glassy-Eyed Zombies' es otra clara incursión por su sonido propio, más DT. Corte de metal progresivo más clásico, sucio en cuerdas y con distorsión. Va evolucionando hasta un tema al más puro estilo DT e intenta transmitir una atmósfera de película de terror. De ahí esos zombis del título. Algo floja, bajo mi criterio.

En 'The Way Things Fall' es curioso escuchar a Portnoy con una batería que a veces se limita a recuperar su estilo en DT, con lo que estamos antes una conexión más que atractiva para los fans clásicos de la banda. En ella, Petrucci termina de enganchar algunas melodías más que apreciables, muy bellas y sentimentales, a modo de himno muy de Queen, aunque evitando sonar al estilo de Brian May. Lo malo es la poca consistencia y cómo alarga hasta el infinito un tema al que le habrían valido 3 minutos, y no los 7 y medio que dura.

'Snake In My Boot', penúltimo corte, es un homenaje al metal clásico, de nuevo, recordando mucho a Def Leppard en los riffs y esas palmas como acompañamiento de percusión. Sin embargo, el tema evoluciona a un sonido más oscurso y siniestro, donde me pasa al revés que en el anterior tema: aquí los 4 minutos de duración se hacen algo más cortos.

Cierra Petrucci el disco con 'Temple of Circadia', un descaradísimo ejercicio de reciclaje de riffs y material de DT. En concreto, no puede ser más evidente y similar su inicio con el mismo riff y parte de batería que en 'The Dark Eternal Night'. No sé si es un guiño o una falta de memoria, pero realmente asusta el parecido. Imagino que Portnoy estaría encantado al escucharla para añadir sus partes. No por todo ello estamos ante un buen tema, a mi parecer. No sabe cómo alargarse bien y luego cae en un pasaje tranquilo propio de los remansos de paz empleados por Metallica y que DT ha metido en el último álbum, 'Distance Over Time', en el corte 'Fall into the Light'.

En definitiva, un imprescindible disco que escuchar si eres fan de Dream Theater y si se pretende disfrutar del bello encuentro entre Petrucci y Portnoy. Pero poco más. No será un álbum que pongas mucho en tu equipo.


Calificación: 6,5/10 nota 6,5


Pablo M. Beleña