Crítica y análisis del disco de Dream Theater - 'Dream Theater' (2013)

El viejo rey león del metal progresivo se despereza para firmar su mejor disco en años

Dream Theater - 'Dream Theater' (23 septiembre 2013)
Sello: Roadrunner Records; País: EEUU; Calificación: Calificación: 8

Dream Theater - Dream Theater 2013

1. "False Awakening Suite" 2:42
I. "Sleep Paralysis"
II. "Night Terrors"
III. "Lucid Dream"

2. "The Enemy Inside" 6:17
3. "The Looking Glass" 4:53
4. "Enigma Machine" 6:01
5. "The Bigger Picture" 7:40
6. "Behind the Veil" 6:52
7. "Surrender to Reason" 6:34
8. "Along for the Ride" 4:45
9. "Illumination Theory" 22:17
I. "Paradoxe de la Lumière Noire"
II. "Live, Die, Kill"
III. "The Embracing Circle"
IV. "The Pursuit of Truth"
V. "Surrender, Trust & Passion"

Duración total: 68'01''

Músicos:
- James LaBrie: Voz
- John Petrucci: Guitarras, coros, producción
- Jordan Rudess: Teclados, sintetizadores GeoSynth App y Seaboard
- John Myung: Bajo
- Mike Mangini: Batería y percusión

* Sección de cuerda invitado:
Violín I - Misha Gutenberg, Larisa Vollis
Violín II - Yelena Khaimova, Yevgeniy Mansurov
Viola - Aleksandr Anisimov, Noah Wallace
Cello - Anastasia Golenisheva, Valeriya Sholokhova
Contrabajo - Len Sluetsky

· Género: Metal progresivo.
· Grabado entre enero y mayo de 2013 en los Cove City Sound Studios de Glen Cove, Nueva York, EEUU
· Mezclado y producido por Richard Chycki & John Petrucci; masterizado por Ted Jensen.

Dream Theater 2013Pasado más de un mes de la tan esperada aparición de 'Dream Theater', del que tanto se esperaba y que a tan pocos ha dejado satisfechos, nos disponemos de una situación más adecuada para analizar el disco. Un álbum que no pasará a la historia, empecemos por ahí, pero que recuperar los mejores aromas de ese gran olor progresivo que nos dejaron a su paso Dream Theater durante más de dos décadas. Desde hace mucho tiempo que ya se nos había pasado por alto su esencia, perdiendo parte del encanto, sonando algo mediocres o al menos sin el atractivo inicial de un amor a primera vista. Pero este matrimonio, que yo comparo con una relación que pasa por la rutina y que termina por continuar de forma algo mecánica con el amor que nos une, está teniendo un renacer. De repente nos hemos ido de fin de semana romántico a París y hemos recuperado parte de la chispa inicial.

Así veo yo este nuevo álbum de los mágicos DT, que sinceramente, amo y que me fascinan, aunque no sean ya la sombra de lo que fueron cuando eran apuestos y jóvenes, en forma, originales en la cama y unas fieras en la pasión. Ahora son un león maduro cansado de su reino, algo dormitante, repetitivo, que se empeña en no innovar ni renovar ideas, sino que para reclamar el cetro de mejor banda de metal progresivo del planeta, que sin duda es suyo, se limita a sonar como en sus mejores momentos.

'Dream Theater' es un álbum que a diferencia de 'A Dramatic Turn of Events' no intenta ser pretencioso. Su antecesor, primera experiencia de estudio sin Mike Portnoy, dejó en evidencia que cuando pretendían componer y sonar bien, se dejaron llevar por la magia que indudablemente Jordan Rudess aporta. Era 'su' disco, con permiso de un vengativo y resentido James LaBrie, quien por fin podía sacar pecho sin que Portnoy se lo metiera de golpe a baquetazos. Pero ahora se han quitado los complejos, han visto que, a grandes rasgos, grosso modo, tiran p'alante, que pueden ser igual de grande sin Mike el ex líder. Así, en este nuevo trabajo, han pensado que lo mejor es no innovar y recuperar para los fans los sonidos que más amaron en el pasado. Eso quita, sin duda, un punto positivo para calificarles como originales. Pero sin embargo lo cuadran, oiga. Suenan genial, firman unos temas cojonudos y por momentos recuperan ese encanto de sus inicios y de los mejores instantes, como en 'Scenes From a Memory'.

Y con eso me quedo. Punto. Es un discazo. No estará entre sus mejores 5 discos, sin duda, pero es que ya son muchos en su haber y todos buenos. Ahora, musicalmente, toca posicionarse: 'Dream Theater' es un disco más progresivo, melódico y comercial que muchos de sus anteriores compañeros de discografía. A veces suenan hasta hard rock y AOR, se quitan complejos y reconocen que lo mejor que han hecho a la hora de llegar a grandes audiencias es sonar comerciales y cercanos, sin mil líos instrumentales, loops interminables y jams hechos temas que a veces cansaban.

¿Es criticable o cuestionable? Por supuesto. Opiniones hay mil, millones. Tantos como personas. Todos tenemos una parte de razón, por supuesto, y una opinión personal más que respetable. Ahora, cuando hablamos de análisis de una obra artística, sí nos limitamos a unos estándares objetivos sobre qué es bueno, qué es malo y qué tiene calidad. Y este 'Dream Theater' tiene mucho de calidad y buen sonido. Es una joya. Insisto, una joya normalita entre diamantes a los que no conviene recurrir para caer en odiosas comparaciones. Como dice mi amigo y compañero de 'Portal Esquizofrenia' Javi Moreno Vega, somos tremendamente duros con esta banda. Cualquier, sin duda, cualquier disco de DT sería un sueño inalcanzable para decenas de miles de bandas de rock y de metal. Pero como son ellos, si uno de sus trabajos es menos brillante que otro, tendemos a su condena pública. Es cierto que he utilizado en anteriores ocasiones el término "mediocre". No me arrepiento. Para un genio, cuando baja el nivel en su capacidad artística, cuando una obra está algo por debajo de su listón, sí que es cierto que cae en un nivel de mediocridad. Pero ojo, quizás no me expresé suficientemente bien: no en la mediocridad musical a nivel general, sino entre su propia obra artística.

Dream TheaterAtendiendo a los culpables de la obra, éste es un disco de nuevo para lucimiento de Rudess, aunque vemos ahora un avance claro de John Myung, con un bajo que suena potente y majestuoso a lo largo de todo el disco, y un John Petrucci que recupera sus trucos de magia, inspirándose y retomando el encanto para dar con grandes riffs y solos de leyenda. LaBrie está simplemente correcto, bajando el listón de su gran trabajo vocal en 'A Dramatic Turn of Events' y en cuanto a Mike Mangini... ¿podemos cambiar de tema?

Bueno, no, es inevitable... Mangini me sobra. Así de claro. Que es bueno, o incluso muy bueno, no lo voy a ocultar. Pero no me aporta nada. Su batería me suena mecánica, sin alma, sin personalidad, sin originalidad, y es la única que veo que falla en la mezcla de sonido y en la producción, sonando siempre de relleno y como una 'plasta' sonora que no aporta tonalidad a los colores que dibujan DT en conjunto.

Es una pena tener que caer en este eterno debate pero... ¿qué mejor cosa podrían haber hecho en DT para dar el relevo a Portnoy? Desde luego no buscar el clon perfecto, un tipo que dé imagen y cara cercana a los fans, o a la prensa. Debieron elegir algo que les aportara más calidad, un sonido diferente, y no un sonido de batería de carrerilla dentro del género del metal. Es mi postura.

Y ahora ya sí, metámonos con estos temas mágicos que casi se alargan por 70 minutos. Menudo regalo. Y este comentario va sin ironía, advierto. Como ya conté en el análisis del disco en el momento de lanzamiento oficial, 'False Awakening Suite' es una maravillosa apertura que se hace corta. Dura tan sólo 2'42'' y que de todos modos tiene 3 partes, 'Sleep Paralysis', 'Night Terrors' y 'Lucid Dream'. Es una pieza instrumental de ambientación épica, de héroes y dragones, donde Rudess deja claro que es el verdadero dueño de la música actual de Theater, al menos en el sentido formal, material, sonoro. Alguno la ha querido comparar con las intros que hacían Rhapsody en sus álbumes. Bueno, no conviene faltar el respeto así tan fácilmente...

Como es sabido, le sigue 'The Enemy Inside', de la que ya dije que en el contexto del disco y tras la increíble intro, gana mucho y parece más compacta, más adecuada y suena genial, ya que desilusionó algo -a mí incluido- cuando la escuchamos como carta de presentación y primer single allá a finales del mes de agosto. Yo estaba por suerte en la playa y cuando la escuché me dejó un poco frío. Sería por el agua. La cosa es que gusta, es un rápido tema metalero que empieza con un riff muy pegadizo de Petrucci, en tonos bajos y blacksabbatheros, cargado y pesado. Pronto la composición va creciendo y muestra una agresividad y una energía que hacía tiempo no veíamos en estos 5 chicos. O 4, si tenemos en cuenta que Mangini sólo lleva uno bienio en el proyecto.

John Petrucci Dream TheaterPero sí, las sorpresas del disco empiezan a partir de ahí. Porque de primeras nos topamos con ese tema desconcertante que es 'The Looking Glass', que suena una barbaridad a la época 'Awake' e incluso a 'Images and Words', debido a unas guitarras noventeras de Petrucci, que son las protagonistas. Como decía en la introducción, DT no se han complicado la vida y han querido reconciliarse o intentar recuperar fans descontentos sonando como en sus inicios, llamando directamente a sus corazoncitos. Allá cada uno con su respuesta sobre si ha resultado o no efectivo. El tema en sí es bueno, juega con tonos un poco AOR, musicalmente e instrumentalmente, con predominio de una melodía suave y pegadiza, por encima de riffs o estructuras machacantes. Además, LaBrie suena como en aquella época temprana del grupo, y la producción intenta reflejar esos sonidos noventeros. Por su parte, Mangini imita los cambios bruscos de timbales que hizo famosos Portnoy gracias a esos primeros discos de Dream Theater. Y no olvidemos al gran Myung, que suena también mucho como en los inicios, golpeando las cuerdas haciendo tapping.

Y como dije en su momento, el tema parece un poco ingenuo, naïf, reflejado incluso en la forma de cerrar la canción, y no deja la impronta de los DT más maduros, salvo por un solo de Petrucci bastante bueno, bluesy, en el centro del tema.

Tras este comercial corte para pinchar en radio, de ni siquiera 5 minutos de duración, llega otra pequeña sorpresa: la instrumental 'Enigma Machine'. En sus más de 6 minutos, DT vuelven a recordarnos sus inicios, incluso a la etapa de Majesty. Llama más que nunca esa producción con sonido noventero e incluso ochentero tardío, como si tuviera overdubs en la batería, ya que suena hueca y muy rimbombante, al estilo de esos tiempos.

Hacia la mitad del corte ya podemos gozar de la calidad instrumental de Petrucci, Myung y Rudess, con Mangini haciendo buen acompañamiento, en una especie de jam que nos recuerda un poco también a Liquid Tension Experiment, el proyecto de Petrucci con Portnoy y Tony Levin y que luego tuvo de nuevo amigo a Rudess.

Por momentos también suena mucho a los temas de 'Scenes From a Memory' y en otros, sobre todo cuando Petrucci introduce un solo muy bluesy, al disco 'Black Clouds & Silver Linings' con los grandes ejemplos de 'The Count of Tuscany' y 'The Best of Times'. Es, en definitiva, un buen tema lleno de líos, enredos instrumentales y estructuras caóticas, pero le falta algo de carisma para llegar, como hacían DT en otros tiempos.

James LaBrie Dream TheaterRompiendo con lo hasta ahora escuchado nos encontramos con 'The Bigger Picture', un tema mágico de los que me dejan fácil una reflexión sobre el grupo y la actual repercusión que tiene en la audiencia todo lo que realizan. Permitidme decir que esta composición es una de las mejores que han hecho en toda su carrera, que es bella, delicada, sensible, pone los pelos de punta y en ella están todos geniales. Para mí, sería digna de estar incluida en sus mejores y más amados discos. Pero es increíble ver y hablar con muchos de los seguidores ya sea de la banda o del progresivo en general, y escuchar que es un disco malísimo con casi o ningún tema brillante. Considero que si uno escucha con prejuicios como quien critica todo lo que hace Cristiano Ronaldo en el fútbol sólo porque cae mal es algo impropio de una mente abierta y cualificada para el arte y la belleza. 'The Bigger Picture' es un lujo para los oídos, con momentos más allá del sobresaliente. Destaco esa apertura metalera pero delicada, la aterciopelada voz de LaBrie con el acompañamiento del piano de Rudess en la primera parte y la orgía final de los últimos dos minutos, donde uno viaja a otro universo musical. Ahora sí, con estos momentos, DT regresan a sus mejores etapas y aún nos dejan soñar con una etapa más optimista de cara al futuro que está por venir y por escuchar.

Y es que no se relajan tampoco para su nuevo tema, 'Behind the Veil'. La sonoridad del corte parece sacada de sus antepasados o de incluso otras bandas con esas texturas sonoras, como por ejemplo los alemanes Sylvan. Sin embargo, a los 2 minutos nos sorprenden con un oscuro pasaje, casi satánico, aunque pronto cambiado por la recuperación de atmósferas más melódicas, suaves, y de nuevo LaBrie cantando con voz limpia. Son inevitables algunas comparaciones, y aquí nos recuerdan un poco a las canciones de los puntos sobre el alcoholismo que componía Portnoy. El solo central de Petrucci suena tan a sus inicios que parece que en cualquier momento va a clavar el solo de 'Another Day'. Por cierto que el estribillo está clavado. Adolece de una perfección a la hora de atar los solos y el resto de la canción, eso sí.

La pena es que la cosa baja con 'Surrender to Reason', un tema que evidentemente intenta copiar antiguas composiciones del grupo, del estilo del disco 'Falling Into Infinity' o incluso anteriores. No es para nada un corte que baje demasiado la calidad general, pero suena algo más flojo que lo que llevábamos escuchado hasta el momento. Sin embargo lo que se puede destacar prescisamente de este álbum es que no tiene tantos bajones y tantos minutos sobrantes como los discos que han sacado en los últimos 10 años. Es un extraño tema que no es ni un tema duro, ni un medio tiempo ni una balada ni nada, realmente. Sin mucha línea melódica, juega con las desarmonías y los ejercicios instrumentales de Myung, Petrucci y Rudess. En los estribillos la banda mejora un poco la cosa con líneas épicas que convencen algo más, dejándonos una canción entre triste, melancólica y profunda, donde las letras han corrido a cargo de Myung. No está nada mal, sin embargo ahora sí que llega una pequeña decepción. El solo central de Petrucci es de nuevo un diamante, pero bien pulido, no vayáis a creer que hablo con ironía.

Jordan RudessSí, esa pequeña decepción es 'Along for the Ride', que fue el segundo single de presentación del disco, y que como sabéis, es un medio tiempo preciosista, cálido... pero que termina sonando algo ñoño. Musicalmente no se le puede achacar gran cosa, salvo que no termina de llegar como los temas del pasado. Pero como decíamos antes, a miles de bandas ya sean de rock o de pop les gustaría componer estos temas con la facilidad que le salen a DT. En 'Along for the Ride' también reconocemos viejas escuchas de su discografía, pero en todo caso, es un buen corte donde LaBrie es el gran protagonista porque la línea vocal está por encima del resto de la banda. Si acaso, también cobra protagonismo Rudess con un pomposo solo de teclado de fantasía en la parte central, lo cual ya nos parece un poco cansino a muchos de los seguidores, al repetir esquemas y sonoridades más que cuestionables.

Pero a todo le llega un final, y siempre, y digo siempre, Dream Theater han sabido poner sellos a sus discos de manera, como mínimo, notable. Tras un disco donde se saltaron esa norma de acabar con una canción de larga duración y tono épico o sinfónico -en 'A Dramatic Turn of Events' cerraron álbum con la balada 'Beneath the Surface', no por ello menos magnífica-. Esta vez a la canción que le toca poner el broche es a la larguísima 'Illumination Theory', de 22 minutos de 'metraje'.

Nunca mejor dicho lo de metraje porque mucho tiene que ver esta composición con el cine, ya que en ocasiones parece la banda sonora de una película épica o de fantasía. El grupo inicia esta andadura de 22 minutos fortaleciendo su su vena épica casi del 'Señor de los anillos' para introducirnos en mundos de fantasía y belleza formal única. Eso se logra al comienzo con la intro 'Paradoxe de la Lumière Noire'. Apenas un minuto y 20 segundos.

Pronto arranca el doble bombo para ir también de la mano de Petrucci y Myung y sus cuerdas oscuras en 'Live, Die, Kill', donde cada vez se nota más a qué mundo y a qué terrenos nos quieren meter dentro de sus fantasías: guerras y peligros a lomos de fornidos caballos para cabalgar entre las huestes enemigas. No son sus mejores composiciones de este estilo, todo hay que decirlo.

Sin conocer bien el paso a cada parte de la suite, arranca la línea vocal rompiendo hasta lo ahora puramente instrumental, con LaBrie cantando agresivo y rápido en lo que parece ser 'The Embracing Circle'. Oscuro pasaje, poco melódico, donde de nuevo los elementos esenciales son Myung y Petrucci, sonando en tonalidades muy graves, con Mangini reforzando esos aires. Rudess parece más oculto aunque tras las partes cantadas hace de puente.

Mike ManginiEn busca de la verdad, en lo que parece ser ahora 'The Pursuit of Truth', mejoran lo oído hasta el momento en esta prometedora suite. Tras la furia, llega la calma, y DT nos adentran en un bosque místico con unas capas mágicas creadas en la mente de Rudess, al más puro estilo Rick Wakeman en los mejores y más oníricos momentos de Yes. La parte puramente de música clásica, con una sección de cuerda completa de una orquesta sinfónica es tremenda, la cual fue conducida por Eren Başbuğ, un talentoso joven turco conocido de Rudess, quien también hizo los arreglos orquestales. Quizás no pega con el resto de la suite, pero es tremendamente exquisita y propia de una banda sonora de película de primera línea, de superproducción hollywodiense, vaya.

Y cuando la paz era nuestra, irrumpe, creo que poco acertadamente, una parte de heavy clásico ochentero, sonando a Europe y otras bandas que estaban entre el rock duro y el hair y glam. Curioso cambio de rumbo para oír a LaBrie desgañitándose como en 'Images and Words', cuando intentaba llegar a las notas que no eran de su alcance sin exagerar su apertura de las cuerdas vocales. Esa agresividad musical supone un contraste brusco con lo justo anteriormente escuchado y aunque suena original, tampoco es de lo mejorcito de la banda. Lo mejora Petrucci con un solo increíble sobre el minuto '13 del tema, ahora sí rememorándonos los mejores tiempos del virtuoso guitarrista. Rudess le dobla con su teclado-guitarra, también dejando un metal con aroma clásico de los '80.

Quedan 10 minutos, casi la mitad, y es cuando 'Illumination Theory' da lo mejor de sí. Pasajes instrumentales de ensueño durante la última parte, titulada 'Surrender, Trust & Passion'. Rudess nos introduce de nuevo en un onírico pasaje también de sabor épico donde la banda, ahora sí, nos deja lo mejorcito que tiene en sus mentes y manos. Mangini se pone 'pornoysta' y suenan esos coros celestiales de los teclados de Jordan que nos llevan a otra dimensión, logrando mejorar por momentos 'Octavarium' o 'Six Degrees' (el final es muy similar), o incluso 'A Change of Seasons'. Tiene fuerza, tiene épica, tiene carisma, tiene sentimiento, tiene magia... lo tiene todo. He escuchado en este tiempo, desde que salió al público el disco, que era un tema de 'corta y pegas' sin sentido, pero realmente aunque no es perfecto, ni mucho menos, recupera esa magia del pasado y al menos a mí me consigue hechizar.

John MyungPor cierto que hay que la sorpresa final, cuando el tema alcanza el minuto 19 y parece haber finalizado con ese cierre de ensueño. Tras casi un minuto de silencio, unas notas de piano de Rudess nos traen de vuelta al sueño y poco a poco se le une Petrucci modulando con la pedalera una guitarra que nos llora en el hombro, a modo de lamento y de bella sintonía de una paz que la banda parece haber alcanzado con este trabajo.

Y siento remitirme a otro simil o referencia de una cita futbolística. Pero me viene al pelo para cerrar este análisis: cuando Fabio Capello fue despedido en el verano de 2007 como entrenador del Real Madrid, el argumento del club blanco fue que, pese a haberse conseguido la gloria del título de Liga remontando con épica al Barça de Rikjaard, eso no era suficiente y que había que alcanzar la excelencia. Luego llegaron Schuster, Juande Ramos y otras pesadillas hasta llegar a Pellegrini, Mourinho y ahora a Ancelotti. ¿Que qué quiero decir con esto? Creo que está bien claro. Buscaremos, esperaremos... pero los tiempos pasados nunca volverán. La excelencia que DT alcanzaron con 'Scenes From a Memory', su punto álgido como banda de metal progresivo, ya nunca llegarán. Alcanzarán otras glorias, pero ésa fue la que mejor nos supo. Dejémonos de amargarnos y disfrutemos de la mejor banda de metal progresivo del mundo. Hala, Força, Aupa, Puxa, Amunt Dream Theater.

- El contra-análisis del disco 'Dream Theater', por Javi Moreno

Calificación: 8/10 Calificación: 8

- Muestras de 'Dream Theater':

'The Enemy Inside':

'Illumination Theory':

'The Bigger Picture':

'False Awakening Suite':

'The Looking Glass':

'Behind the Veil':

'Enigma Machine':

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  • Web oficial de Dream Theater:

www.dreamtheater.net

firma pablo