Crítica del disco de Steven Wilson - 'The Future Bites' (2021)

Pues sí, el futuro es una m**** 🤬

Steven Wilson - 'The Future Bites' (29 enero 2021)
Sello: Caroline International; País: Reino Unido; Calificación: 5

Steven Wilson - The Future Bites

1. Unself 1:05
2. Self 2:55
3. King Ghost 4:06
4. 12 Things I Forgot 4:42
5. Eminent Sleaze 3:52
6. Man of the People 4:41
7. Personal Shopper 9:49
8. Follower 4:39
9. Count of Unease 6:08

Duración total: 41:56

 

Músicos:
Steven Wilson - voz, sintetizadores, guitarras, percusión
David Kosten - sonido
Rotem Wilson - voz
Nick Beggs - bajo
Michael Spearman - batería
Wendy Harriott, Bobbie Gordon y Crystal Williams - coros
Elton John - voz adicional
Fyfe Dangerfield - voz adicional

Ficha técnica:
Producido por: Steven Wilson y David Kosten


Pues ya hemos oído el tan esperado 'The Future Bites' de Steven Wilson, sí, y lleva tanto tiempo, casi un año, realizado, compuesto y editado, que su publicación oficial en este mes de enero es apenas ya una anécdota oficial.

El caso es que poca sorpresa podría provocar ya entre todos los que habíamos escuchado bastantes adelantos de sus canciones y me temo que no hay buenas noticias para los que esperaban aunque fuera un pequeño reflote de su carrera hacia los orígenes progresivos y rockeros.

Efectivamente, como se había escuchado de entre los temas adelantados, hay una genial '12 Things I Forgot' que nos recuerda a los mejores Porcupine Tree en clave comercial y de fácil acceso. Y ya. El resto del álbum es un ejercicio de adentramiento de Wilson en el género pop y soul sin disimulo, algo que fue evidenciando en 'To the Bone' (2017) y que llegó a insinuar por momentos en 'Hand. Cannot. Erase.' (2015), a la postre su último trabajo progresivo y rockero.

La electrónica se apodera de Wilson en 'The Future Bites', un interesante ejercicio de reflexión sobre la actual sociedad de consumo, un mundo superficial sumergido en las nuevas tecnologías y que olvida las relaciones personales y el piel con piel... bonitas ideas pero rodeadas de una fría música que gustará a los que ahora presumen de esnobisimo disimulado. Esos que dicen algo así como 'ay, qué horror con las etiquetas, la buena música no tiene géneros'. Y no, no somos talibanes del rock, el metal o el progresivo por calificar este disco de mediocridad comercial que además no consigue su objetivo, que es llegar a gustar a nuevas audiencias y nuevos públicos, más acostumbrados a sonidos actuales electrónicos.

Por supuesto que legiones de fans que le siguen desde tiempos de Porcupine estarán los primeros en las colas de sus conciertos y comprarán el disco. Por supuesto que dirán que no seamos radicales y que disfrutemos de este genio musical. Pero es que ya cansa. Hay que decirlo claramente: este 'The Future Bites' tiene apenas unos temas medio interesantes y el resto son probaturas de estudio de un Wilson endiosado que cree que puede ser el Peter Gabriel de los años 20 de nuestro siglo. Y no.

Si Gabriel triunfó y llenaba estadios -y aún lo haría- con su acercamiento al pop es porque temas como 'In Your Eyes', 'Come Talk to Me', 'Love to Be Loved', 'Blood of Eden', 'Washing of the Water', 'Digging in the Dirt', 'Solsbury Hill' y otros tantos son inmortales y siguen sonando actuales y geniales casi 30 años después. Lo mismo me vale para Phil Collins y tantos otros que se adentraron con éxito en la musica pop.

No creo que ningún corte de este 'The Future Bites' sobreviva al paso del tiempo, la verdad, y si hay cortes interesantes es porque Wilson, evidentemente, no deja de ser buen músico ni compositor por hacer esta música pop. Por supuesto que tiene talento en la escritura y la interpretación, pero sinceramente se ha equivocado con este giro en su carrera. Y ojo, porque le entiendo: quiere cambios, quiere evolucionar y se cansa de hacer lo mismo siempre. No le pedimos ni 'Trains', ni 'Raven', ni 'Drive Home' todo el día y a todas horas... Pero está claro que el público progresivo ya no es el destinatario claro de esta nueva línea creativa.

Repaso tema por tema

'Unself' y 'Self', temas cortos que abren el disco, son meros ejercicios de técnica de sonido que, está claro, funcionan en ese plano. Suenan bien. Pero no aportan nada, creo. 'King Ghost', que ya conocíamos como single de adelanto, es un buen tema soul/pop con bases electrónicas logradas y con un sonido a nivel técnico abrumador. Wilson deja claro que lo de la mesa de sonido es lo suyo. A quien le guste, que la disfrute.

Después llega un puñado de temas puramente pop, con coros que le convencerán a él y a algunos fans, pero poco más. Hablamos de 'Eminent Sleaze' y 'Personal Shopper' -otros cortes que ya adelantó Wilson-, que tienen poco que pueda hacer seducir a su público procedente de los años 1990. Los 'modernos' mandan. En este grupo de canciones entra 'Follower', otro ejercicio pop, aunque con partes interesantes y pegadizas por su estribillo tan efectivo. De nuevo, otra buena reflexión sobre los tiempos actuales, las redes sociales y los seguidores, pero con este envoltorio musical que enamorará poco a los rockeros.

Se salvan de la quema interesantes apuestas como la inquietante 'Count of Unease', muy Radiohead de sus etapas experimentales, o la delicada y preciosista 'Man of the People', que pueden ser buenos acompañamientos ambientales para un momento de lectura y de reflexión.

Lo mejor del disco, y no va con mala baba, es que sólo dura apenas unos 42 minutos y se consume rápido y sin dolor, como la comida basura que tanto critica Wilson con este disco sobre el mundo actual.


Calificación: 5/10 nota 5


Pablo M. Beleña