Crítica del disco de Corima - 'Hunab Ku' (2026)

Corima - 'Hunab Ku'
(16 febrero 2026, Soleil Zeuhl)

1 Yok'hab
2 Xock'ab
3 Mania
4 K'iik'
5 Inlilnaluk
6 Ho-Huitzilopochtli-Tlaloc
7 Kultunlilni

Duración total: 36:55

Una década después de su anterior trabajo, los californianos Corima regresan con 'Hunab Ku', una suite conceptual de 7 partes que más que un conjunto de temas se presenta como una única gran composición dividida en capítulos. Bajo el sello Soleil Zeuhl, el quinteto formado por Andrea Calderón (violín, voces), Paco Casanova (teclados, sintetizadores, órgano, voces), Patrick Shiroishi (saxofones, guitarra, glockenspiel, voces), Ryan Kamiyamazaki (bajo) y Sergio Sánchez Ravelo (batería, tabla, voces) despliega una obra de intensidad apabullante y virtuosismo controlado, donde confluyen zeuhl, avant-garde, jazz fusión y metal progresivo.

'Yok'hah' abre el álbum en forma explosiva: saxofón, guitarra y batería irrumpen de inmediato en una secuencia repetitiva y absorbente que no concede respiro. Es un comienzo que sintetiza la esencia de Corima: precisión técnica y energía desbordante. A veinte años de carrera, el grupo exhibe una química total que convierte la complejidad de la escritura en fluidez natural. El bajo de Kamiyamazaki y la batería de Ravelo sostienen una base contundente sobre la cual el saxofón de Shiroishi alcanza un momento de lucimiento absoluto antes de dar paso al siguiente movimiento.

'Xock'ab' mantiene la intensidad, pero desde una atmósfera más oscura y densa, con claras reminiscencias a Magma. Las líneas de saxo, guitarra y percusión se entrelazan en una cadena rítmica ininterrumpida, rica en cambios de tempo y texturas. Shiroishi lidera gran parte del desarrollo, pero el diálogo con el bajo y el teclado crea una marea sonora cambiante que evoluciona constantemente, como si cada sección se derrumbara y reconstruyera sobre sí misma.

'Manla' ofrece otro de los momentos cumbre del disco. Aquí la voz y el violín de Calderón se funden con el frenesí instrumental, entregando una de las secciones más intensas y cohesionadas del álbum. La batería de Ravelo destaca con un solo vibrante de ataques precisos, antes de que toda la banda retome un crescendo vigoroso. Es un claro homenaje al zeuhl clásico, pero filtrado por la mirada contemporánea de Corima, donde cada músico aporta técnica sin perder el sentido colectivo.

Corima

'K'iik’' introduce un color más sombrío y ritual. Los teclados y el saxo dialogan con las voces indescifrables de Calderón, creando un velo misterioso que envuelve la primera mitad del tema. Luego el bajo entra con una presencia casi metálica, densa y rítmica, y la pieza se transforma en un híbrido feroz entre metal progresivo y zeuhl, con la voz y el violín ahora impulsando la sección final hacia un clímax que recuerda al Canterbury más libre, con todos los instrumentos improvisando en un frenesí controlado.

'Inlilnaluk' profundiza en esa oscuridad, abrazando el metal, el doom e incluso el rock gótico. La primera mitad es pura intensidad, con un muro sonoro tejido entre bajo, batería y teclados. La segunda parte, en cambio, ofrece un respiro: el saxo y el armonio acompañan una voz casi doliente, hasta que los instrumentos retoman protagonismo en una improvisación breve pero furiosa que abre paso al siguiente acto.

'Ho-Huitzilopochtli-Tlaloc' cambia el tono con un inicio introspectivo. La voz de Calderón —en un scat improvisado— se entrelaza con el órgano y el glockenspiel en una textura hipnótica. Poco a poco, el tema evoluciona hacia un diálogo jazzístico, oscilando entre la calma y la explosión. Es uno de los momentos más arriesgados del álbum: el grupo se adentra en terrenos cercanos al free jazz sin perder su precisión característica.

Finalmente, 'Kultunlilni' sirve como cierre monumental. La batería de Ravelo abre con un solo frenético, mientras bajo y teclados sostienen un ostinato que pronto se ve invadido por el saxo en plena expansión. La pieza alcanza una polirritmia explosiva donde todos los músicos confluyen en una espiral vertiginosa, culminando el álbum con una energía devastadora y un dominio técnico sobresaliente.

'Hunab Ku' no solo marca el regreso de Corima después de diez años de silencio discográfico: es también la consolidación de su lenguaje musical. En esta obra, el grupo equilibra la intensidad y la espiritualidad, la disciplina y la improvisación. Su sonido remite al legado del Zeuhl más clásico, pero está guiado por una identidad propia, más abierta y experimental.

Este disco es más que una colección de piezas: es una experiencia continua que se despliega como una gran suite. Cada minuto irradia energía y detalle, desde la interacción rítmica milimétrica hasta los pasajes de introspección casi mística.

Es un trabajo que no busca agradar fácilmente, sino sumergir al oyente en una experiencia sonora exigente, pero sumamente gratificante. Corima es una banda que merece su atención y hay que seguirle la pista en sus próximos trabajos.

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