Crónica del concierto de Circus Maximus en Madrid (16 marzo 2016)

CIRCUS MAXIMUS + Divided Multitude

16 de Marzo de 2016
Madrid, Sala Caracol

circus maximus 1

Texto y fotos: Javi Moreno Vega

Muchas eran las ganas de ver a los noruegos Circus Maximus de vuelta por estas tierras, tras su ya lejana visita como teloneros de Symphony X, allá por 2008. Mucho tiempo, para una banda que tampoco ha sido mucho más prolífica en sus entregas discográficas. Como cabezas de cartel, venían a presentar su cuarto trabajo de estudio, “Havok”. Resulta curioso que el disco no saliera a la venta antes de la gira, siendo Madrid el fin de la misma, y su publicación el día 18 de Marzo. Así la situación, durante buena parte del concierto el público se mostró más expectante que otra cosa, pues los cuatro temas pertenecientes a su nuevo disco apenas eran conocidos, aunque hay que destacar que ninguno de ellos deslució en un setlist casi perfecto. Y digo “casi”, pues uno de sus temas más conocidos y celebrados (“Abyss”) y que venían interpretando en la gira, fue eliminado de la lista en pos de una “gansada” que, si bien acabó siendo perdonada por el respetable, creo no equivocarme si afirmo que el 100% de los presentes habrían preferido ahorrarse en vez de sacrificar el mencionado corte.

Antes, sus compatriotas Divided Multitude eran los encargados de dar el pistoletazo de salida a la velada. Y bien podría trasladarse la traducción de su nombre a lo que provocó en la sala, si entendemos como multitud a los dos centenares largos de asistentes. Un público dividido, entre los satisfechos con la descarga de los noruegos, y los que a duras penas pudieron tomarse en serio una actuación demasiado discreta, por parte de una banda prácticamente desconocida fuera de sus fronteras.

Quizá ser la última fecha de la gira, celebrar los 20 años de formación, o simplemente un desfase que se les fue de las manos, hizo que su actuación pasase con más pena que gloria. Desde luego que el sonido con el que gozaron no ayudó mucho, pues hasta el cuarto tema no se terminó de pulir, pero esta sería la única causa “externa” que podría haberles servido como atenuante. Ciertamente, su propuesta de metal más Power que Progresivo se antojó más que edulcorada para un público ávido de los sonidos más arriesgados que Circus Maximus practica. Tampoco ayudó la actuación de Sindre Antonsen, su vocalista, quien por momentos pasó por apuros más que evidentes a la hora de alcanzar los registros más exigentes del repertorio. Para redondear el desastre, los roadies decidieron que sería la noche perfecta para gastar continuas bromas a los músicos, siendo Eskild Kløften y Christer Harøy (teclista y guitarrista, respectivamente) los más sufridos. Bromas, por otro lado, que pasaron desde colocar preservativos en los micrófonos, por hacer cosquillas furtivas durante su actuación, hasta jugar al tiro al blanco con los músicos, con nubes de azúcar como munición. Desde mi modesta opinión, todo muy poco profesional e irrespetuoso con un público que, aunque no estuviera allí por ellos, si que mostraba interés y atención en su actuación.

En lo estrictamente musical, que al fin y al cabo es lo que debería primar, la actuación de Divided Multitude arrancó con “Closure”, perteneciente a su más reciente (y homónima) entrega, con un sonido bastante mejorable en el que teclados y voz brillaban por su ausencia. Desde el principio quedaba claro que su propuesta se basa en un heavy muy próximo al power metal de pinceladas progresivas, donde el power peca por exceso, y el progresivo hace lo propio por defecto. Líneas bien ejecutadas, sin demasiadas florituras la verdad, y unos coros acertados que por desgracia no sirvieron para arropar (más bien cubrir) lo suficiente a su cantante.

“Feed On Your Misery” posiblemente sea su tema más conocido, y así lo demostró un público ansioso por meterse en el concierto. Pero la tónica general seguía siendo la misma, solos casi inaudibles y un Antonsen sudando tinta de todos los colores ante el micrófono. No sería hasta el quinto tema, “Streets Of Bucharest”, curiosamente el más antiguo de su discografía y quizá por ello el más variado y original, que el concierto de los noruegos se tornó más audible y disfrutable, aunque ya fue demasiado tarde debido al limitado tiempo de actuación. En definitiva, una banda que desaprovechó una buena y casi seguro irrepetible ocasión de darse a conocer por aquí.

Calificaciones técnicas:
Set list: 7
Sonido: 6
Duración: 7
Interpretación: 6,5
Actitud: 7
Público: 7
Media: 6,75

Banda:
Christer Harøy (guitarra)
Sindre Antonsen (voz)
Anders Vinje (batería)
Rayner Harøy (bajo)
Eskild Kløften (teclado)

Setlist:
1. Closure
2. Feed On Your Misery
3. How many tears
4. 247
5. Streets Of Bucharest
6. Demise
7. What I See

Circus Maximus

circus maximus 2

Con unos minutos sobre el horario previsto (limpiar el escenario de nubes de azúcar es lo que tiene), salían Michael Eriksen, Mats Haugen y compañía al escenario, tras una intro un poco larga compuesta por los temas “Apes” y “Forging”. La elegida para arrancar era “Namaste”, de su penúltimo disco “Nine”, coreadísima y con la que se metían al público en el bolsillo de primeras. Cualquier miedo que pudiéramos tener con respecto al sonido, se borró de un plumazo, pues al contrario que Divided Multitude, Circus Maximus gozaron de una sonoridad magnífica, donde cada instrumento brillaba con claridad y precisión cristalina desde la primera de sus notas.

“The One”, también perteneciente a “Nine”, sobre el que basaron buena parte de su actuación, fue la siguiente en sonar, con el triunvirato de Eriksen, Haugen y Glen Møllen (bajo) comiéndose el escenario. El poderío vocal de Eriksen está fuera de toda duda, pero no por ello hay que dejar de remarcarlo, ya que la lección de voz que ofreció en Madrid lo sitúa entre los más grandes. Flanqueándole, Haugen y Møllen acapararon todas las miradas con continuos duelos, paseos, subiéndose a sus respectivos cajones en cada solo... y bordando cada nota y fraseo. Cierto que los noruegos no han inventado nada, ni creo que lleguen a ser nunca piedra angular de un género, pero lo que hacen, lo hacen muy bien. Esa mezcla de metal progresivo clásico, que bebe directamente de padres generacionales como Dream Theater, Fates Warning o Symphony X, sabiamente combinada con la esencia del metal melódico y hardrockero escandinavo clásicos, hace de ellos una máquina perfectamente engrasada. Ni siquiera la ausencia en esta gira de su batería Truls Haugen, brillantemente suplido por Frank Nordeng Røe, les resta la más mínima capacidad.

Pero la cita era para presentar su inminente “Havoc”, por lo que las dos siguiente en sonar fueron “The Weight” y “Highest Bitter”, respectivamente. La reacción fue igual de entusiasta que con los temas ya conocidos. La primera de ellas, melódica y cristalina, atrapó con sus coros al público, mientras que la segunda, más complicada instrumentalmente y plagada de capas y desarrollos, nos dejó con la boca abierta, si bien es cierto que bajó un poco la intensidad del concierto al contar con menos complicidad del público. No por mucho tiempo, eso sí, ya que el metal prog al más puro estilo Dream Theater de “Architect Of Fortune” puso de nuevo todo en su sitio, con banda y público hechos un todo de nuevo. Uno de los grandes momentos de la velada.

De este modo, por idénticos derroteros se movieron “Arrival of Love” y “Sin”, únicos guiños de la noche a sus primeras obras (“Isolate” y “The 1st Chapter”, respectivamente), que mostraron claramente la evolución que Circus Maximus ha experimentado con tan solo cuatro discos. “Loved Ones” fue otra de las nuevas en sonar, corte pausado y lleno de sensibilidad, en el que Eriksen se llevó una merecida ovación tras una nueva demostración de rango y modulación vocal. “Havoc”, tema que da nombre a su nuevo disco, mostró una faceta más moderna de los noruegos, con guitarras duras y mecánicas, más directo y electrónico, pero con igualmente una gran acogida. La presencia en el escenario del guitarrista y el bajista de Divided Multitude, simplemente como atrezzo teatral durante la interpretación del estribillo nos cogió desprevenidos, más por lo cómico que por lo original.

Cerrando el set, antes de los bises, “I Am” convulsionó nuevamente el ambiente, y a su regreso escogían una de las nuevas para encarar la despedida. “Chivarly” cuenta con unas melodías muy coreables, como así demostró el público, quien lo dio todo ante la canción y ante la guitarra de Haugen, auténtico motor de este nuevo corte. “Game of Life” sería la encargada de poner punto y final (como tal) al set de los noruegos, con la sala en su máximo apogeo y Eriksen grabando al respetable con su teléfono móvil. En ese momento, quien más quien menos consciente del set que Circus Maximus venían interpretando, y sabedores de que “Game of Life” significaba el cierre de la actuación, nos sorprendía el hecho de la ausencia de un temazo como “Abyss”. Pronto descubriríamos por qué...

Con los miembros de Circus Maximus dando las gracias al público y despidiéndose, llamaron a sus compañeros de Divided Multitude para que les acompañaran en el escenario en un último tema, coral, como homenaje y despedida de fin de gira. Perplejos, nos anunciaban que ese tema escogido sería una versión del tan mítico como manido “The Final Countdown” de Europe. Pero más perplejos nos dejó una interpretación insulsa, vacía y prescindible totalmente del mismo. Si hay que ser sincero, solo Eriksen y Haugen estuvieron a la altura de un chiste de canción, donde los miembros de Divided Multitude (alguno con claros signos casi etílicos) parecían más una charanga de romería que otra cosa.

El final deslució un magnífico concierto, que al final supo a poco, máxime cuando uno de los cortes a priori más deseados e imprescindibles se acaba quedando en el tintero de manera innecesaria. Pero sería injusto cargar contra Circus Maximus por ello, cuando la actuación general que brindaron fue sobresaliente. Las ganas de más siguen ahí, ahora toca que no dejen pasar otros 8 años en volver y demuestren que su valía y buen hacer les debe colocar en la primera división del metal progresivo.

Calificaciones técnicas:
Set list: 7,5
Sonido: 9
Duración: 7
Interpretación: 9
Actitud: 9
Público: 9
Media: 8,4

Banda:
Michael Eriksen (voz)
Lasse Finbråten (teclados)
Mats Haugen (guitarra)
Frank Nordeng Røe (batería)
Glen Cato Møllen (bajo)

- Setlist de Circus Maximus:
1. Apes/Forging
2. Namaste
3. The One
4. The Weight
5. Highest Bitter
6. Architect of Fortune
7. Arrival of Love
8. Loved Ones
9. Sin
10. Havoc
11. I Am
Encore:

12. Chivalry
13. Game of Life
14. The Final Countdown (version de Europe, junto a Divided Multitude)

circus maximus 2


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firma javi moreno vega

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1 comentario

  1. Buena crítica, tampoco me gustaron nada los teloneros, ni el bis final, ni las tontás de los teloneros haciendo como si se mearan en los instrumentos (¿O lo hicieron?)
    Por lo demás, todo perfecto.

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