Crónica del concierto de Fish en Madrid (17 febrero 2015)

El pez más grande del mundo nos devoró el corazón

Fish 2

Texto: Pablo M. Beleña / Fotos: Javi Moreno Vega

Valga decir antes que nada que cuando uno aprecia, valora y admira a alguien por su gran valor artístico, presenciar su actuación en directo vale más que cualquier otra experiencia y, sobre todo, más que cualquier crítica formal sobre lo acontecido. Valga decir que era la primera vez que podía ver a Fish, ese Derek Dick que tanto admiré siempre como voz de los primeros y míticos Marillion. No podía, ante todos estos condicionantes personales, acudir con actitud negativa o crítica a ver su concierto. Eso explicará mucho de mis palabras a la hora de relatar cómo fue su show en Madrid, un posible legado eterno porque no sabemos si volverá a actuar en el futuro, si hará otra gira o, sobre todo, si pasará más por España visto el poco público que levanta en nuestro país. Alabado sea Fish, por siempre.

Ahora sí, analizando cada detalle, lo primero que hay que admitir es que estuvimos presenciando realmente dos conciertos en uno. Me explico: casi 2 horas de duración, seguidos, sin descanso, donde una clara primera parte se basa en presentar su último y gran disco, 'A Feast of Consequences', de 2013, más algunos temas de su predecesor, '13th Star', álbum de 2007; y una segunda parte de repaso de grandes éxitos de su carrera en solitario y de su paso por los primeros Marillion.

Y curiosa es la visión personal de cada lado. En algún momento Fish hizo mención a la cuarta pared, que es la expresión usada en teatro para referirse a la barrera que a veces se crea entre el público y el escenario, con la consecuente pérdida de conexión entre ambas partes, algo malo para el arte. Bueno, pues en parte eso es lo que sucedió, y me tenéis que entender así: en la primera parte del show es Fish el que disfruta realmente, a mi modo de ver. Repasa sus últimas creaciones, que son las que en teoría más le enorgullecen y las que quiere ahora expresar e interpretar al público. Sin embargo, el público, como suele pasar con los últimos discos, no conectaba igual siempre, y había lógicos bajones de seguimiento y entusiasmo. La segunda parte, para mí, dio lugar a una situación radicalmente contraria. Al artista se le ve forzado a contentar con el viejo repertorio, creaciones en las que ya no cree, o de las que no tiene por qué seguir viviendo, sobre todo cuando hablamos de sus creaciones en Marillion. Pero son las que entusiasmaron al público, hizo botar a más de uno y despertó coros, seguimientos, palmas y muchas sonrisas de pasión y felicidad por ver a este mito viviente tocando los temas que rompieron nuestro corazón en la infancia o en la juventud.

Así las cosas, en este doble show, hay que reconocer que vimos a un Fish en forma. Pero claro, en forma para lo que puede ahora dar a su edad, que tampoco es tan elevada, dicho sea de paso. Como es sabido, hace años que compone cosas con mucho sentimiento donde las partes vocales, las claves, claro, siendo él cantante, están compuestas en tonalidades muy bajas, donde él puede poner su bella voz, servir su delicado timbre y enamorar con su capacidad para hacernos vibrar... pero para nada son tonos altos, grandes estribillos épicos o cosas similares. Cuando tiene que cantar una canción de Marillion o simplemente interpretar temazos de su primera andadura como artista en solitario -hablamos de 'Vigil' o 'The Company', por ejemplo-, pues encontramos temas que en realidad son versiones en tonalidades bajas de sus propios temas.

Insisto, eso no quita para que diera un gran nivel para cantar temas de su reciente obra. Empezamos así hablar de un arranque mágico con 'Perfume River', genial para una intro de disco e igual para un concierto. Mientras suenan esas bases tan cautivadoras y el teclado con aires oníricos, los músicos se prepararon poco a poco y el gran Derek entró en escena despertando gran entusiasmo por un público entregado desde el inicio a su gigantez, tamaño para todo, como persona, como artista y como frontman. Perfecto arranque para seguir con esta pequeña parte del último disco, que luego dejó para 'Feast of Consequences', el tema central, más rockero y que permitió conectar aún más con el público.

Fish

Fueron momentos para ya hablar con nosotros y explicar lo sucedido con la cancelación de su gira en el pasado otoño por España, entre otros países afectados, y el malestar originado por no contar en un primer momento con nuestro país para recuperar fechas, ya que Fish, si algo tiene, es sinceridad y ausencia de miedos o problemas para expresarse libremente. Y es que reconoció que para las pocas entradas que había vendido, no tenía mucho sentido encontrar unas fechas en España. Luego, al final, como es lógico, rectificó y aquí le tuvimos, en Barcelona y Madrid. Algo de agradecer. Por todo ello pidió disculpas, nos deseó feliz navidad y feliz año, por todo lo acumulado en este tiempo que nos debía. Las sonrisas fueron para todo el auditorio de Caracol, una sala que siempre cumple, y todo quedó olvidado.

Pese a lo bien que siempre suena esta sala madrileña, hay que reconocer que la mezcla de sonido no estuvo muy acertada, y en ocasiones los sonidos graves y sus tonalidades bajas tomaban demasiado control global y la reverberación era excesiva, no permitiendo escuchar bien los teclados ni la guitarra. Sobre la banda, iré repasando algunas cosas, pero tengo que reconocer que pese a ser unos buenos músicos en términos generales, no están a la altura del gran Fish, y ni comunican nada ni se les ve especialmente técnicos o determinantes en un espectáculo en vivo. Especialmente decepcionó Robin Boult en las guitarras, ya que hacer sombra a Steve Rothery en los temas de Marillion terminó por condenarle. En todo caso, nunca llevó el peso de las partes melódicas y en general los temas no están compuestos para su lucimiento personal.

Robin Boult (Foto: Javi Moreno Vega)
Robin Boult (Foto: Javi Moreno Vega)

Hubo, para mí, un considerable bajón cuando interpretó dos temas del mencionado disco anterior, '13th Star', 'Manchmal' y 'Arc of the Curve', aunque ésta última tuvo momentos de gran belleza en la interpretación y mejoró a última hora este tramo. Después llegó la llamada 'High Wood suite', donde hay 5 temas consecutivos del último disco, todos unidos por un sentido conceptual, ya que se basa en historias sobre un lugar que Fish nos explicó quizás demasiado largamente, en más de 5 minutos que se hicieron un poco eternos, entendiéramos bien o no el inglés tan correcto que pronunciaba, ya que cortó un poco el climax alcanzado hasta ahora. Pese a todo, los temas estuvieron bien interpretados, con imágenes de película en el fondo del escenario, que ayudaban a la teatralidad de Fish a la hora de relatar la historia cantada. El problema es que a lo largo de estos 5 temas había momentos poco 'de concierto', ya que son temas para escuchar mejor en casa, en otro ambiente. Realmente vi al público desconectar del todo, salvado al final por la bella parte final con 'The Leaving'.

Incluso este tema perdió, ya que en la versión de estudio cuenta con un violín o viola maravilloso que aquí, claro, se perdía. Y así acababa esta primera parte del concierto, a veces algo flojo por todo esto que he relatado y explicado. Llegaba de repente 'Slàinte Mhath' de Marillion y todo cambiaba... la gente se animó, se emocionó y cantó con esta bella canción que quedará para la historia en un gran puesto de honor. Sin embargo, parecía que iban a llegar momentos aún más intensos con la espléndida y mágica 'Vigil', sin duda mi tema favorito de Fish en solitario. Pero la versión, para mí, fue todo una decepción. Para empezar, la versión de los teclados que hizo John Beck dejaba mucho que desear, y sonó realmente mal, acomplándose por todos los lados, con brillos de sonido en ocasiones molestos para los oídos. Y, después, como decíamos, Fish hace actualmente versiones en tonalidades bajas para poder llegar a las notas, y claro, este tema, todos lo tenemos claro, nos cautiva por su épico estribillo y la teatralidad que tienen sus cambios de espectro sonoro. Así, el estribillo quedaba muy contenido y en lugar de ponerte los pelos de punta, te dejaban a medias. Después, la guitarra de Boult, en lugar de ser tan incisiva como en la pieza original, parecía de mero acompañamiento, sin carga dramática. Pese a todo, no quiero ser negativo y la verdad es que fue un lujo escuchar por fin esta canción, al menos para mí, aunque vi a muchísima gente realmente emocionada y cantando el estribillo. A veces con tonos más altos que el propio protagonista de la noche. Las cosas como son.

Todo cambió con 'Big Wedge', ese popero tema de su primer disco, al estilo ochentero y con tintes de Peter Gabriel en todo lo que suena en él. Hizo botar a la gente y despertar el ánimo de todos, en una buena interpretación general de la banda.

Imaginad lo bien que estábamos todos ya para recibir una de las joyas de la noche, sin duda, por no decir el mejor instante: el que sonó 'Heart of Lothian', de ese inolvidable 'Misplaced Childhood' de Marillion. Todos cantamos como amigos de una banda de amigos aquellos versos cautivadores de "Wide boys, wide boys, wide boys, born with hearts of Lothian". Después de cantar y entregarnos a este temazo tan emocionante, Fish hizo un falso parón, de esos que tanto nos gustan a los espectadores de conciertos de rock.

Volvieron una primera vez y tocaron 'Incubus', del mítico disco 'Fugazi'. Fish estuvo muy pero que muy grande, por cierto calentito gracias a un chaval que se pasó por el forro la petición de no grabar en vídeo el concierto, que al final fue reprendido por el propio vocalista con un manotazo a su palo de selfie, ya que encima estaba importunando a algún que otro espectador. Con imágenes de 'Nosferatu' en la pantalla, Fish nos introdujo en un ambiente tétrico y muy teatral, y hubiera dejado todo perfecto, pero aún quedaba escuchar 'The Company', otro de sus temas bandera, que hizo las delicias de todos, aunque, claro, se echaban de menos las gaitas y los violines originales, aunque Fish lo suplió con humor bailando como bailarina clásica e invitándonos a hacer lo mismo ante el solo de teclado que intentaba tapar este hueco musical.

Bonita despedida para una velada especial, más emotiva que apreciable en lo musical, realmente. La banda nunca estuvo a la altura, porque sustituir a Steve Rothery o a Mark Kelly es algo muy delicado en realidad, aunque no estuvieron mal Steve Vantsis en el bajo y Gavin Griffiths como batería. Lógicamente, Fish, con ese poso de música neoprog, llena de arreglos y efectos sonoros de teclados y sintetizador, pierde mucho en escena con una banda sencilla de rock, pero pudimos gozar y despedirle como bien merece. Quizás sea la última vez que le veamos, y en todo caso, nunca se sabe si uno podrá acudir a la que parece ser su última gira y su último disco, el que saque ya en 2016 o 2017. Una pena. Y un lujo inolvidable poder decir que me fui de este mundo habiendo visto a Fish en concierto. Gracias gran Derek. Eres grande en todos los sentidos.


- Ficha técnica:
Madrid, 17 febrero 2015; sala Caracol
Hora de comienzo: 20:50; hora de final: 22:40
Teloneros: -
Asistentes: 100 aprox.

- Músicos:
- Fish (Derek W. Dick): Voz
- Robin Boult: Guitarras
- Steve Vantsis: Bajo
- John Beck: Teclados
- Gavin Griffiths: Batería

Setlist:
1. Perfume River
2. Feast of Consequences
3. Manchmal
4. Arc of the Curve
5. High Wood (High Wood suite, pt. 1)
6. Crucifix Corner (High Wood suite, pt. 2)
7. The Gathering (High Wood suite, pt. 3)
8. Thistle Alley (High Wood suite, pt.4)
9. The Leaving (High Wood suite, pt. 5)
10. Slàinte Mhath (Marillion)
11. Vigil
12. Big Wedge
13. Windswept Thumb / Heart of Lothian (Marillion)
Encore:
14. Incubus (Marillion)
Encore 2:
15. The Company

- Calificaciones técnicas:
Set list: 6
Sonido: 7
Duración: 9
Interpretación: 7
Actitud: 7
Público: 7
Media: 7,1 Nota: 7,1


Galería de fotos en Facebook
por Javi Moreno Vega:


firma pablo