Crónica del concierto de Agalloch en Madrid (26 abril 2013)

Bienvenidos al aquelarre

Agalloch 02

Texto: Ricardo Collado / Fotos: Javi Moreno Vega

Primavera en Madrid, los días se hacen cada vez más largos, una luz especial lo invade todo y las ganas de salir a disfrutar de esta época del año son infinitas, cualquiera puede pensar que no se dan las condiciones necesarias para ponerse melancólico o para escuchar música que acompañe a estados de ánimo sombríos como la que practican los norteamericanos Agalloch, pero curiosamente los dioses se conjuraron para ofrecer un día lluvioso y gris al cuarteto de Oregón en su primera visita a la capital, escenario perfecto para adentrase en los recovecos de la propuesta musical de esta banda de culto.

'The Watcher', frontman de Fen
'The Watcher', frontman de Fen
Lo primero que hay que apuntar es que este concierto pertenece al grupo de espectáculos previstos en la sala Caracol antes de su cierre temporal, por lo que fue trasladado como los demás a la sala Cats, hecho éste que no influye en absoluto puesto que ya ha quedado demostrado que la Cats merece convertirse en un escenario de referencia dentro del más bien triste panorama madrileño, en lo que a salas de conciertos de se refiere. Eso sí, al funcionar como discoteca tocaba empezar temprano, por lo que había que ser puntual.

Los encargados de ir preparando el ambiente eran los británicos Fen, un grupo del que lamentablemente no poseía referencias, gran error por mi parte porque en los escasos 40 minutos de los que dispusieron demostraron una gran calidad ofreciendo una actuación tremendamente sólida, alternando momentos de puro black metal (destacando la contundencia de la batería) con otros más ambientales y cercanos al post metal. Consiguieron su objetivo con creces, pues el público quedó visiblemente encantado con lo que vio.

Un público que por cierto no es el que se podría esperar en un concierto de rock o de metal tradicional, y es que si se tuviera que definir con una palabra a la audiencia que se dio cita para ver a Agalloch, esa palabra sería sin duda alguna heterogeneidad. Atendiendo a las camisetas y al atuendo general había de todo, blackmetaleros clásicos, heavys, modernos y modernas; desde camisetas de Burzum a Pearl Jam, pasando por Tool o Cult of Luna entre muchas otras. Y en esos pensamientos me encontraba yo cuando, sin previo aviso, apareció sobre el escenario John Haughm pero no para dar inicio al concierto, sino para preparar un cuidado ceremonial ante la atenta mirada del público, ni corto ni perezoso dispuso varios tocones de madera sobre el escenario poniendo sobre ellos diversas reliquias de forma solemne, eso unido a las velas de incienso que él mismo se encargó de encender nos introdujo de lleno en la ceremonia pagana que disfrutaríamos durante las siguientes dos horas.

Agalloch cronicaEl inicio no podía ser otro más que “Limbs” y su maravillosa y poderosa introducción, que nos sumerge de lleno en el ciclo de la melancolía al que nos somete el combo afincado en Oregón, no hay lugar en el sonido de Agalloch para el optimismo, su original amalgama de post metal, doom, black, progresivo y toques folk nos hace sentir el peso del mundo sobre nuestros hombros. Eso ya es así cuando se escuchan sus discos, pero cuando se asiste a la interpretación en directo de los mismos el efecto se multiplica, normalmente los discos de post metal hacen poca justicia a la intensidad que se logra en el directo, los numerosos matices que pasan desapercibidos en el CD se magnifican durante los conciertos, creando un estado emocional en el que sin necesidad de palabras se establece una comunión perfecta entre la banda y el público.

Así pues el concierto transcurrió de forma ininterrumpida sin concesiones a la galería, aquí no hay golpes de pecho ni guiños a la audiencia, apenas unos tímidos agradecimientos entre canción y canción. Pudimos escuchar temas como “Ghost of the midwinter fires”, “In the shadow of our pale companion” o “The melancholy spirit”, pudiendo apreciarse desde el principio un sonido excelente, con una banda perfectamente acoplada, John Haughm y Don Anderson alternando con suma facilidad los sonidos de guitarra, ya sea arreglos limpios o los riffs saturados en las partes más duras, dando forma al particular sonido de Agalloch, capaz de pasar del doom al folk en una sola canción y que suene de forma totalmente natural, con el sólido apoyo de la base rítmica formada por Jason William Walton y Aesop Dekker.

Precisamente una versión de un grupo de neo folk, “Kneel to the cross” de Sol Invictus marcaba la recta final del magnífico recital al que pudimos asistir, dos horas de intenso post metal coronadas definitivamente por una “Our fortress is burning II: Bloodbirds” en la que la banda se empleó a fondo para poner broche de oro a una actuación repleta de momentos emotivos y que será recordada por todos los asistentes, aturdidos por haber presenciado una ceremonia de exacerbación de la melancolía, un rito pagano difícil de quitarse de la cabeza. Agalloch, podéis contar con mi segura presencia en el próximo aquelarre.

Galería de fotos del concierto:
Agalloch cronica 2

- Ficha técnica:
Madrid, viernes 26 de abril de 2013, Sala Cats
Hora comienzo 21:00; hora final 23:00
Teloneros: Fen (20:00)

- Músicos:
- John Haughm: Voz, guitarras
- Don Anderson: Guitarras
- Jason William Walton: Bajo
- Aesop Dekker: Batería

Setlist:
1. Limbs
2. Ghosts of the midwinter fires
3. Hallways of enchanted ebony
4. Faustian echoes
5. The melancholy spirit
6. You were but a ghost in my arms
7. Dead winter days
8. In the shadow of our pale companion
9. Kneel to the cross
10. Our fortress is burning II: Bloodbirds

- Calificaciones técnicas:
Setlist: 9
Sonido: 8,5
Duración: 8,5
Interpretación: 9
Actitud: 8,5
Público: 8
Media: 8,6 Nota: 8,5

firma ricardo collado