Crónica del concierto de Arena en Madrid (19 abril 2015)

Elegante y sencillo ejercicio de neo-prog sin trampa ni cartón

Arena

Texto: Pablo M. Beleña / Fotos: Javi Moreno Vega

Uno de esos grupos que nunca te cansas de ver en directo es Arena, que es para el neo-prog toda una aportación viva y una revisión continua que permite que ese bello subgénero siga con fuerza y vigencia hoy en día. Clive Nolan y su gran esfuerzo -Pendragon, Caamora...etc- por impulsar la música en la que cree se nota en cada disco, cada directo. Y eso lo consigue contagiar a sus compañeros y al público, que es justo lo que sucedió este domingo de auténtica fiesta musical.

Una bella obra de arte, amarga, oscura y trágica. Así es 'The Unquiet Sky', disco que la banda presenta justo cuando cumple 20 años de existencia. Pareciera que Arena es un grupo mucho más veterano, pero realmente empezaron en 1995, cuando ya otras formaciones que aún tomamos por 'nuevas', como Dream Theater, ya llevaban 7-8 años tocando.

El truco de Arena es lo que venía 'antes de'. Clive Nolan, sin ir más lejos, su alma máter, ya tiene 53 años. Antes de formar esta banda con Mick Pointer estuvo ya en Pendragon y Shadowland, y después impulsó su carrera en solitario y el proyecto Caamora. Pointer venía de Marillion, donde fue literalmente invitado a salir del grupo por su bajo rendimiento y su discutible talento. Quizás sus ex compañeros fueron duros, pero eso es historia del pasado. De John Mitchell, el tercer pilar básico del grupo, más de lo mismo: aunque no fue fundador, entró en 1997 ya para estar en el tercer disco de Arena, y es crucial desde entonces.

En definitiva, para no irme del tema: pese a sus tan sólo 20 años de vida se han ganado un puesto entre los reyes históricos del neo-prog, junto a bandas indiscutibles del género como Marillion, IQ, Pallas, Twelfth Night o Pendragon, por citar a unos pocos. Y si en una gira de 20 aniversario tocan en lugares como Madrid o Barcelona ante audiencias tan escasas de apenas un centenar de personas, la única culpa es nuestra. Del público, de los medios... pero no de ellos. Con 8 discos de gran calidad en dos décadas se merecían más, pero así son las cosas para el progresivo. Pequeñas audiencias para disfrutar auténticas joyas de delicatessen musical.

Y así fue como sin teloneros, sin fuegos de artificio, sin proyecciones, efectos, luces especiales o un triste cartelón al fondo del escenario, salieron pasadas las 21 horas con sencillez y naturalidad. Como quien va a trabajar todos los días, aunque ellos con ilusión, modestia y vocación a tope. Comenzaron fuerte, con la intro de este último genial disco, aún no escuchado por todo el público. Sale a finales de mes oficialmente, pero en la era digital sería ingenuo pensar que la gente no ha escuchado desde hace semanas, como hemos podido hacer la prensa con la copia promocional. Ese temazo, 'The Demon Strikes', seguido por otro potente, 'Rapture', todo con un sonido más que aceptable para ser la sala Lemon. Un mérito sin discusión para los técnicos y la banda. Ellos tocaron con intensidad y viviendo mucho estos nuevos temas, que se nota que se los creen y son cómodos para Paul Manzi, como es lógico, más que los clásicos de la banda donde él no estuvo presente.

Mientras pudimos gozar de Clive Nolan, lo que supone también sonreír con ternura a su perfil, que siempre es tímido y discreto. Pareciera, quien no le conozca, que presenta absoluta pasividad y cansancio, desmotivación... pero para nada. Es su forma de ser y así lo plasma sobre el escenario. Cuando uno sigue su música desde hace años sabe que todos esos términos son lo más lejano para calificarle. Él vive por y para esto, no para quieto a la hora de crear nuevos discos y proyectos, pero es cierto que su imagen exterior parece otra cosa bien evidente.

Sobre Manzi, ya está todo casi dicho. Es su segundo disco con Arena, por lo que tampoco es un novato, y no tiene una edad como para considerarle tal cosa. No es el espectacular Rob Sowden, que tenía de fuerte su teatralidad sobre el escenario -para algo era actor profesional-, pero Manzi supera con creces a John Carson y Paul Wrightson, los otros primeros vocalistas que tuvieron Arena en sus inicios. La versatilidad de este cantante, sumando su registro vocal más que rico en matices y capacidades le hacen, hoy por hoy, la pieza perfecta que necesita la banda en estos momentos. Además, tiene carisma, cae simpático y es un tipo que se mueve sin parar, un perfecto frontman que sin embargo no tenía suficiente escenario en la pequeña sala Lemon madrileña, un bar grande de la capital que últimamente es una buena alternativa para conciertos en la noche de esta ciudad llena de altibajos para la música en vivo. También gustó Kylan Amos, el nuevo bajista tras la marcha sorpresa de Jon Jowitt. Es un tipo correcto con su papel en la banda y que derrocha simpatía desde el escenario.

Otro gran mérito de la banda, volviendo a temas no musicales, fue su esfuerzo a la hora de ofrecer el merchandising. Discos a 5 euros, incluidos los nuevos, más camisetas a 10 euros, consiguieron que se vendiera mucho y bien en la noche 'arenera', con un buen manto de camisetas de la gira adquiridas justo esa mismas velada.

Y de nuevo hablando del concierto, se alcanzó un momento intenso, sublime, con el cuarto tema, 'A Crack in the Ice', algo de bajón con la complicada 'Moviedrome' -quizás no idónea para directo- y subidón con una de las últimas, de hecho es del nuevo disco, 'How Did it Come to This?', una joya a modo de himno melódico y épico que encantó a los seguidores.

'Salamander', del inolvidable disco 'Contagion', fue una buena apuesta en vivo, pero Manzi no consiguió el nivel de Sowden, al menos bajo mi criterio, y la banda no dio toda la energía que este tema lleno de rabia requiere. Más adelante destacaron en el setlist ''The Unquiet Sky', que da nombre al nuevo disco, una joyaza, y la melancólica 'Traveller Beware', que cierra el mencionado último trabajo de estudio de Arena.

Como se trataba de una gira de recorrido por toda su discografía, ya no hubo espacio para más temas nuevos, y el pack completo del pasado lo completaron piezas como 'The City of Lanterns', 'Riding the Tide', 'Hanging Tree', 'The Tinder Box' y 'Solomon', un cierre magnífico, por cierto, aunque la que mejor sonó en vivo fue 'The Tinder Box', con el público entusiasmado. Este tramo del concierto fue técnicamente impecable, y a un buen fan no se le pudieron hacer largos los 15 temas en total interpretados hasta ese momento.

Los bises sonaron casi de seguido, con sólo 2 temas finalmente, una versión del clásico de Queen 'The Show Must Go on', y el clásico 'Crying for Help' en su parte 'VII', con el 'Help Me' de sus letras repetido hasta el final de manera reiterada. Hay que decir que no se gozó en buen ambiente de este bonus porque un tenso incidente bajó el ambiente de entusiasmo, sobre todo entre ellos, ya que Mick Pointer se cabreó injustamente con el personal de la sala cuando durante el tema de Queen portaron un mural del mítico cuarteto británico hacia el escenario. Lo que Pointer no sabía es que lo hicieron siguiendo instrucciones y ánimos de un miembro de la 'crew' de Arena, un joven que se animó a improvisar este 'atrezzo' y que sentó fatal al batería, ya que entraron a escena con actitud de cachondeo y risas. El batería incluso llegó a amenazar físicamente al coordinador del personal de asistencia, y como digo, el ambiente ya quedó enrarecido hasta el final, con Pointer dejando su puesto al final cabreado sin despedirse del público como es debido.

Luego todos se hicieron fotos a decenas con los asistentes, y todo fueron sonrisas y buenas caras, incluyendo a un Pointer recuperado del calentón. Fue la anécdota de la noche, que para nada torció el gesto de un grupo de fans encantados con Arena, un show especial de 20 aniversario sin, como decía al principio, pompas ni artificios. Naturales como son, sencillos como nadie, dieron un recital fantástico, lleno de legendario neo-prog y belleza musical a raudales.

Gracias por estos 20 años Arena y que os queden muchos por delante...


- Ficha técnica:
Madrid, 19 abril 2015; sala Lemon
Hora de comienzo: 21:10; hora de final: 22:58
Teloneros: -
Asistentes: 100 aprox.

- Músicos:
- Clive Nolan: Teclados
- Mick Pointer: Batería
- John Mitchell: Guitarra
- Paul Manzi: Voz
- Kylan Amos: Bajo

Setlist:
1. The Demon Strikes 
2. Rapture 
3. Double Vision 
4. A Crack in the Ice 
5. Moviedrome 
6. How Did it Come to This? 
7. Salamander 
8. Serenity 
9. The Unquiet Sky 
10. Traveller Beware 
11. The City of Lanterns 
12. Riding the Tide 
13. Hanging Tree
14. The Tinder Box 
15. Solomon 
Encore:
16. The Show Must Go On  (versión de Queen)
17. Crying for Help VII 

- Calificaciones técnicas:
Set list: 7
Sonido: 8
Duración: 8
Interpretación: 8
Actitud: 7
Público: 7
Media: 7,1 Nota: 7,5


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por Javi Moreno Vega (
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firma pablo

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  1. Al menos la sala al ser tan pequeña, no quedó tan desangelada :-(
    Otro concierto de "frikis", la verdad, no sé ni como vienen estos grupos con tan poca entrada.

    El concierto buenísimo, una pena no poder disfrutarlo con mejores condiciones técnicas.

  2. Conciertazo. No estoy muy de acuerdo con la opinión de Manzi contra Sowden. El primero le da un millón de vueltas al segundo. A ver cuanta gente canta así en directo.

  3. No pude asistir al concierto, pero el ultimo disco es una maravilla. A la altura de The Visitor y Contagion. Al contrario del anterior disco Manzi esta genial. Creo que ya se ha adaptado a la musica de Arena. Me parece increible que solo vayan 100 personas a este concierto y U2 llene 4 noches el Palau Sant Jordi. Me pregunto si a la gente le gusta la musica o simplemente se apuntan a la borregada. Realmente es normal tanta desproporcion?

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