Crónica del concierto de Magnum en Madrid (16 abril 2018)

Crónica del concierto de Magnum en Madrid

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Texto y fotos: Javier Moreno Vega

Magnum. ¡Nada más y nada menos que Magnum! Por fin iba a poder disfrutar de una de mis bandas favoritas de juventud. De esas que se han labrado una reputación a base de auténticas joyas a lo largo de décadas de trabajo y esfuerzo. Magnum. Con Tony Clarkin y Bob Catley al frente. Dos de los personajes que más me han embobado en aquellos míticos videos de directos de los 80, que coleccionaba como loco. Diamantes en bruto del hard rock británico.

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Y llegó la cita, en la madrileña sala But. Una de las que mejor sonido me ha demostrado tener en esta denostada capital en cuanto a escenarios se refiere. Así pues, con todo, la perspectiva no podía ser mejor: magnífica banda, buen material, escenario ideal, nostalgia... (A excepción de que un lunes no es precisamente uno de los mejores días para ir de concierto, pero bueno, las agendas y huecos del tour mandan).

Y entonces fue cuando la realidad hizo acto de presencia. Toda la magia que envolvía al show de Magnum se topó de bruces con ligeras dificultades que, aunque individualmente no lograron apagar ese aura de misticismo que me acompañaba al concierto, sí que es cierto que en su conjunto consiguieron empañar la cita, convirtiéndola en notable en lugar de sobresaliente.

Para empezar, esperaba más lleno en la sala. El poco más de medio aforo que congregaron se me hizo escaso para lo que una banda como Magnum se merece y representa. Eso sí, quienes acudieron lo dieron todo de principio a fin, coreando los clásicos como el inicial “When We Were Younger” o “All England’s Eyes”, del mismo modo que nuevas composiciones como “Lost on the Road to Eternity” o “Peaches And Cream”. Y es que Magnum venían para presentar su última gran obra, “Lost on the Road to Eternity”, su trabajo de estudio número 20. ¡Se dice pronto!

Lo peor de la noche fue el sonido inicial. Es justo reconocer, sin por ello querer cargar cruelmente contra el técnico, que desde la mesa no tuvieron su mejor noche. El bajo de Al Barrow y la batería de esa bestia que es Lee Morris se comían toda la sala. Los primeros compases fueron un auténtico desafío a la hora de disfrutar de la magia vocal de Catley. La misma suerte corrían las notas que Clarkin exprimía de su guitarra, donde melodía y solos se intentaban abrir camino entre tanta reverberación de graves. Y Rick Benton, bueno, sabíamos que estaba en el escenario porque se le veía allí, porque con diferencia fue el más perjudicado. Sus teclados aparecían y desaparecían entre tanta
amalgama. Y esto fue así durante los cuatro primeros cortes de la velada, momento en que por fin se consiguió ajustar cada instrumento en su lugar para, ahora ya si, darse el paseo triunfal que merecen sin excesivos sobresaltos de sonido.

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En cuanto a la banda, solo se pueden tener halagos hacia ellos. Es cierto que Tony nunca ha sido ese guitarrista que da el paso al frente en el escenario. Hay quien le reprocha ese segundo plano que adopta en vivo, siendo como es el alma máter y principal compositor de Magnum, pero siempre ha sido así en los más de 45 años de oficio que tiene a las espaldas, por lo que verle en un rincón de la tarima, estático y apenas expresivo no debería sorprender a estas alturas. Son sus manos las que hablan, las que le han convertido en uno de los mejores guitarristas que el hard melódico ha conocido. Y a mi querido (adorado, incluso) Bob no puedo si no dedicarle mi más profundo respeto. Señores, son 70 primaveras las que calza, ¡claro que no tiene la misma voz que nos deslumbró hace décadas! Pero sigue teniendo un magnífico nivel, que para sí quisieran otras leyendas más jóvenes. Una gira tan intensa como este “Road To Eternity Tour”, noche tras noche, hacen mella obligada en él, confiriéndole ese aspecto cansado sobre el escenario. Nada más lejos de la realidad pues, aunque más lento, sigue recorriendo de lado a lado las tablas, jugando con sus brazos y piernas como siempre, mientras rasga su voz sin apenas cambiar de expresión y rictus.

Por último, en lo que al setlist se refiere, cada uno tendremos nuestras preferencias. Yo eché en falta "On A Storyteller's Night" o "Kingdom Of Madness". Pero es que como he dicho antes son 20 discos en su haber. Dar cabida a todo es imposible, máxime cuando Magnum es de esas bandas que no conoce disco malo y, además, cuenta con innumerables clásicos indispensables. El final del set, justo antes de los bises, fue sencillamente apoteósico, encadenando siete monumentos como "Peaches and Cream", "How Far Jerusalem", "Les Morts Dansant", "Show Me Your Hands", "All England’s Eyes", "Vigilante" y "Don’t Wake the Lion".

Al final de la noche, nos quedó el buen sabor de boca que una banda veterana y añeja como Magnum sabe dejar como nadie, y la satisfacción de tachar una banda más de mi “debe” particular. Pasado y presente, de la mano. Y el personal, tan feliz.

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- Ficha técnica:
Madrid, 16 abril 2018; sala But

Setlist:
01. When We Were Younger
02. Sacred Blood “Divine” Lies
03. Lost on the Road to Eternity
04. Crazy Old Mothers
05. Without Love
06. Your Dreams Won’t Die
07. Peaches and Cream
08. How Far Jerusalem
09. Les Morts Dansant
10. Show Me Your Hands
11. All England’s Eyes
12. Vigilante
13. Don’t Wake the Lion (Too Old to Die Young)
Bonus:
14. The Spirit
15. When the World Comes Down

- Calificaciones técnicas:
Set list: 7
Sonido: 6
Duración: 8
Interpretación: 7
Actitud: 8
Público: 7
Media: 7,1 Nota: 7,1


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