Crónica del concierto de Orphaned Land en Madrid (2 noviembre 2013)

La música como religión y de alta calidad

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Texto y fotos: Pablo M. Beleña

Sin duda que hay condicionantes externos para apreciar un concierto, más allá de no perder nunca la visión, el gusto auditivo y la capacidad de objetividad como espectador. Pero está claro que tras acudir tan sólo dos días antes al espectáculo de Leprous en la noche de Halloween cualquier comparación de conciertos iba a estar presente. Más allá de ello, también perder el efecto sorpresa, ya que era la segunda vez que veía a estos geniales israelíes que, sin duda, hicieron una actuación pletórica y majestuosa. Eso también dice mucho de una banda, cuando a pesar de no ser la primera vez que les ves, te gustan incluso más.

04 guitarristasRecuerdo allá por el año 2011 que vi por primera vez al trío blues-rock The Brew. Salí impresionado por el talento del joven Jason Barwick al más puro estilo Hendrix y Robert Plant fusionados -es vocalista y guitarrista-, así como de su también joven compañero Kurtis Smith como batería. Después, les vi como 2 años después y había perdido toda la capacidad de sorpresa y apenas pude revalorizar lo visto tiempo atrás.

Todo esto lo digo porque temía lo mismo una banda muy querida y estimada, casi de culto, que es Orphaned Land. En el otoño de 2011 les vi para seguir presentando ese disco genial que era 'The Never Ending Way of ORWarriOR', de 2010, y que se grabó entre 2007 y 2009, en un profundo proceso de producción que, como sabéis, contó con la inestimable ayuda y promoción de Steven Wilson. Eso les puso en la cima y en el escaparate internacional del mercado discográfico, al menos en el del sector progresivo. Pues bien, hoy por hoy siguen siendo igual o más grandes, y su último trabajo, al que no se le puede poner pega alguna, 'All is One', confirma su camino ascendente.

De la gira, ídem: ellos han estado pletóricos, paseándose por todo el planeta, Latinoamérica incluida, y han dado el salto, sin duda, a la primera división del metal y del metal progresivo internacional. Les falta, lógico, ese paso para ser la 'jet set', pero ninguno de nosotros, creo, lo deseamos. Están mejor en su esfera, sin pretensiones comerciales, y sin la presión del mercado. Ellos tienen, además, otra forma de ver su labor, más espiritual y vocacional que comercial.

Sin duda que su gran fuerte sigue siendo el mensaje. Son un batallón de la paz, de la unidad de razas, culturas y religiones. Ese logo de su nuevo álbum, uniendo la cruz cristiana, la estrella de David y la media luna islámica, representa mejor que nada lo que ellos llevan por la carretera en su bus caravana. Como dijo Kobi Farhi, ese líder carismático que es el alma de la banda, a bordo de ese vehículo van unidos casi 30 personas: palestinos, judíos, cristianos y europeos de Alemania, Francia... No es casualidad que en 2012 fueran promovidos para una candidatura de cara a obtener el Premio Nobel de la paz. De verdad que desde fuera, una persona que odie el metal y la música dura en general, nos vería a los asistentes como una especie de secta o de aquelarre satánico. Es 05cierto que había muchos metaleros de largas melenas y el negro era el color del 90% de los asistentes. Pero si estuvieran dentro habrían vivido una comunidad armónica que pocas veces he visto en mi vida, más allá de creencias religiosas, de razas y grupos sociales. El único lema era la música, la paz y la armonía. Y ése es el gran mérito de Orphaned Land, crear una conciencia y un mensaje como vehículo artístico al tiempo que hacen una música de altísima calidad y sensibilidad. Algo que por ejemplo, respeto pero no comparto en músicas como el rap o el punk, donde su función social es importante como contestación al poder y a las opresiones morales, religiosas y social-económicas, pero no están acompañadas de una construcción artística de altura.

Más allá de esto, no todo son buenas palabras para mis queridos israelíes. Su nueva formación, con el joven guitarrista Chen Balbus, llegado en 2012, y ya con el batería Matan Shmuely asentado -llegó en 2007-, cometía el gran pecado de hacer esta gira sin ningún acompañamiento real de los arreglos que se pueden escuchar en el disco. Y, sobre todo, con la ausencia de coros femeninos. Como sabéis, hasta este último disco, la encantadora voz femenina corría a cargo de Shlomit Levy, quien nunca casi iba de gira porque no se dedicaba a profesionalmente a ello y daba prioridad a su vida familiar. Pero ahora su sustituta en 'All is One', Mira Awad, tampoco fue llamada por la banda. Un fallo importante porque como se puede cuestionar y criticar de Orphaned, en sus conciertos mucha parte es pinchada desde la mesa. Así, los coros femeninos e incluso algunos otros coros de múltiples voces son prepoducidos y metidos en el directo vía mesa de sonido y mezclas. Lo mismo para el teclado, ya que la formación carece de un miembro fijo para esa función, dedicada sólo a ello en cuerpo y alma en el estudio.

Eso, lógico, resta mucho a la naturalidad y a la puesta en escena, por no hablar de la esencia de todo buen directo de rock, que es lograr diferenciarse de las músicas más populares y comerciales en eso, en poner calidad instrumental sobre las tablas sin ningún tipo de ayuda de las máquinas. Una lástima que no se atrevan a invertir un poco más en este aspecto para llevar un músico contratado para esa labor y a una corista.

En cuanto al setlist, gustó mucho cómo fue concebido, sabiendo combinar viejos y nuevos temas, siempre un trabajo complejo para un grupo. Comenzaron sacudiendo con su nuevo disco, como es esperable en toda gira de presentación, y ahí vimos ese cambio que 'All is One' introduce: más carga sentimental y menos metal, y por supuesto, casi ningún gutural, como ya sabéis si conocéis este último trabajo. También se respira un folk más genérico y no tan popular, al tiempo que hay menos contrastes, ya que sus anteriores discos pasaban de ese tipo de música de celebración social a metal oscuro y casi siniestro, con profundos guturales.

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Así, tras una intro pinchada desde la mesa, golpearon duramente con la maravillosa 'Through Fire And Water', ese temazo que en el disco maravilla sonó bien en directo, sólo que es una canción donde el hilo conductor de la voz femenina aquí no estaba sobre el escenario, sino como efectos pinchados, al igual que los coros épicos que se oyen en estudio. Tras ese 'falso' sonido, llegó la maravillosa 'All Is One', que igual que tiene esos coros pregrabados luego permite una especificación más realista en vivo. Por entonces Kobi ya tenía ganada a la gente, que acudió con buena respuesta, cerca de unas 200 personas. En eso también han crecido, porque hace dos años en la sala madrileña Ramdall eran apenas un centenar los allí presentes.

Su presencia, como decía en la introducción, es ya más madura. Su carisma ha crecido, y ellos se comen la sala con gestos de cercanía y un saber estar mucho más progresado. El look de Kobi ya no es tan de Jesucristo como en sus inicios, y de hecho, la túnica que llevaba esta vez era negra. Sigue, eso sí, con los pies descalzos, aunque con un pelo menos largo y la barba más recortada, quitándole ese aire de mesías nazareno de antaño.

Tras una mirada atrás con 'Barakah' y 'The Kiss of Babylon (The Sins)', Orphaned Land nos golpearon con ese gran tema de su último disco que es 'The Simple Man', ya con ese aire más folk que viene acompañado por bailes y movimientos de manos y brazos que en Occidente no estamos acostumbrados a ver para acompañar a la música, y eso dota de un exotismo a sus conciertos que gustan y les dan un encanto especial. Gustó también mucho la calidad de Matan Shmuely, ya que muchas veces se podría decir claramente que el gran hilo conductor es su batería tan melódica, ya que no se limita a golpear y marcar una base rítmica, sino que como en el buen progresivo, aporta una riqueza a la línea narrativa del tema. Espléndido. No se escuchaban tan bien las guitarras del también carismático Yossi Sassi y del antes mencionado Chen Balbus, pero en los temas más acústicos sí que se apreciaba bien su calidad.

Demostrando que su nuevo trabajo es muy querido y ha sido bien recibido, otro tema nuevo, 'Brother', fue muy aplaudido y la gente lo sintió con amor. Uno de los asistentes acudió al escenario sonriendo para traerle un pañuelo palestino -uno real, no de los que no llegan aquí de cuadraditos-, y Kobi lanzó ese mensaje de apoyo a unos palestinos que murieron en un ataque.

02En términos generales, Orphaned Land siguen aún más cómodos y tienen más tirón con el material antiguo, porque les aseguran más naturalidad, sin tanta postproducción, tirando de puro folk. Además, generan un tirón entre el público bestial, que acompaña los coros de forma ensordecedora. Así engancharon con otro tema reciente, 'Let The Truce Be Known', introduciéndola con ese relato sobre que en su bus de gira viajan todos juntos uniendo varias razas y culturas. Kobi dijo aquello de que la música era su única religión de unidad y provocó la euforia y el apoyo de todo el gentío.

De todos modos, los instantes de auténtica locura llegaron con los viejos hits 'Sapari' o 'Norra el Norra', provocando la participación enfervorecida del público, que además seguía las indicaciones para los coros de Kobi como un dogma de fe. Para más gusto de los asistentes, no se dejaron 'Children', ese tema épico y mágico de su último disco, que creo que hará historia y les acompañará por siempre. No en toda la gira lo están tocando, y España, como Portugal, los últimos lugares de la gira, parece que sí ha tenido esa suerte. El final fue antológico, con ese duelo y al mismo tiempo comunión de guitarras, alcanzando el cenit y la sensación de explosión orgiástica.

Como anécdota, ese español que chapurreaba Kobi como esfuerzo por hablar algo de nuestro idioma, aunque parecía algo más humorístico que otra cosa, ya que la mayoría de lo que decía eran tacos y referencias a los "porros", pidiendo incluso a los asistentes, bromeando sobre que nadie se atrevería a hacerlo, claro está, debido a las prohibiciones. Tampoco faltó el humor cuando en uno de los descansos entre canciones, dedicados a algunas palabras de Kobi, ese gran frontman, unas interferencias de un móvil se acoplaron al sonido del altavoz pegado a Kobi. Éste, sonriendo, dijo "pero bueno, apaga el móvil... dile que mejor te escriba un Whatsapp".

Así que el balance general es ése: magia y espiritualidad unido a su fantástica música, aunque con ese gran 'pero' de la artificialidad de tanto arreglo y efecto pregrabado. Una lástima que, sin embargo, no resta mucho al producto final que ofrecen ellos en vivo y en directo. Una orgía religiosa.

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- Ficha técnica:
Madrid, 2 noviembre 2013; sala Copérnico
Hora de comienzo: 21:45; hora de final: 23:08
Teloneros: Klone + Khalas (The Arabic Rock Orchestra) + The Mars Chronicle
Asistentes: 200 aprox.

- Músicos:
- Kobi Farhi: Voz, coros
- Uri Zelcha: Bajo
- Yossi Sassi: Guitarras y coros
- Matan Shmuely: Batería y percusión
- Chen Balbus: Guitarras y coros

Setlist:
1. Through Fire And Water
2. All Is One
3. Barakah
4. The Kiss of Babylon (The Sins)
5. The Simple Man
6. Brother
7. Birth of the Three (The Unification)
8. Olat Ha'tamid
9. Let the Truce Be Known
10. Sapari
11. Ocean Land (The Revelation)
12. *** Solo de batería ***
13. Children
14. El Meod Na'Ala
15. In Thy Never Ending Way
Encore:
16. Norra el Norra (Entering the Ark)
17. Ornaments of Gold

- Calificaciones técnicas:
Set list: 7
Sonido: 7
Duración: 7
Interpretación: 9
Actitud: 9
Público: 9
Media: 8

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firma pablo