El Rey ha muerto... ¡¡Larga vida al Rey!!... pero, ¿qué Rey?

 Se veía venir. Por pura lógica aplastante, la edad no perdona a nadie, ni siquiera a los reyes. A los Reyes del Rock, quiero decir (y si, en plural, porque como todo el mundo sabe, o debiera, el Rock es una religión politeísta). Son ya más de 45 años los que llevan en el trono los vetustos monarcas. Esos mismos que, de tan grandes que fueron y son, nadie osa discutirles el dorado asiento a día de hoy.
 
Pero claro, una cosa es que nadie tenga agallas, validez o apoyo suficientes como para pretender su herencia, y otra muy distinta es que simplemente abdiquen o, peor aún, decidan morirse. ¡¡¡Por ahí no pasamos!!! Creo que se entiende suficientemente bien el símil que estoy usando, ¿no?
 
En lo que va de año nos encontramos con la muerte de DIO (Rey de Reyes); y las anunciadas retiradas a tiempo (o casi) de SCORPIONS, EMERSON LAKE & PALMER y ahora JUDAS PRIEST, por citar solo unos ejemplos. Todos ellos grandes Reyes (o incluso Dioses) del rock. Muy bien. Me parece perfecto. Tras toda una vida pateando mundo, subido a un escenario y pariendo discos sin descanso, todo el mundo tiene derecho a un feliz retiro en un Marina d'or o similar.
 
¿Y mientras? ¿Los seguidores que llenamos sus conciertos y compramos sus discos, que hacemos? Sí, claro, aún nos quedan otros grandes clásicos a los que seguir adorando, pero no nos engañemos: les quedan tantos o menos telediarios que a ellos. Con Ozzy dedicado al show-TV business y arrastrándose por los escenarios (y mira que su último disco es buenísimo); Aerosmith tres cuartos de lo mismo; Van Halen haciendo caja indecentemente; Kiss hablando de franquicias obscenas; los Purple trotamundeando sin remordimientos para con su propia leyenda... (perdonen que no siga, pero es que sólo de pensar en más héroes musicales que están penando miserias me estoy poniendo malísimo), ¿qué futuro nos espera?
 
¿Y los que aún siguen en la brecha derrochando calidad y buen hacer? A ésos, ¿cuánto les queda? Hablo de los Maiden, de Rush, de YES, de Camel, de Uriah Heep, de Metallica, de Asia, de... (perdón, otra vez el estómago me avisa que no siga imaginando posibles retiradas...). Que ya no son unos criíos. El más jovenzuelo se lleva a su nieto al fútbol los fines de semana que le quedan libres.
 
A lo que iba. Habría que proponer, como medida imprescindible y obligatoria, que se establezca un riguroso turno de jubilación, retirada o como queráis llamarlo. Dicho turno no tendría fecha determinada (salvo causa de fuerza mayor, claro está), sino que vendría dado por la aparición de un posible sucesor. Es decir, que a día de hoy, por ejemplo, digamos que YES se quieren retirar (visto como andan entre ellos y sus edades, nada descabellado). Perfecto, echan la solicitud, y hasta que no aparezca o se verifique la existencia de una banda joven y fresca con al menos la misma calidad, potencial y afán innovador que ellos demostraron hace 40 años, pues no se retiran. ¿No os parece? ¿Entendéis por donde voy?
 
Es que a este paso, nos quedamos con lo puesto. Y todos echamos mano de las viejas glorias cada dos por tres, por supuesto, pero no sólo de pan vive el hombre... Necesitamos un relevo a la voz de ¡ya!, o en 10 añitos, nos vemos montando un "Operación Triunfo Rock&Metal".
 
Otra idea, como comentaba un amigo, es poner un anuncio en prensa: "Se convocan oposiciones para Metal God. Experiencia y actitud demostrable. Razón: Rock and Roll way of life".



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