Nos quedamos solos

 Hoy me he desayunado con la noticia de una nueva muerte en el mundo del rock. El bajista de Lynyrd Skynyrd, 'Ean' Evans, ha fallecido víctima del cáncer. Hace escasos meses, fue su teclista Billy Powell el que tuvo un infarto, y en el 2001 su guitarrista.

Claro, ante la carencia de nuevas y grandiosas alternativas que suplanten la posición de nuestros amados dinosaurios del rock, llegará un momento en que queden Mateo y su guitarra nada más… ¿Y qué será de la música entonces? ¿Qué conciertos iremos a ver...?
 
Porque ya van teniendo unos añitos, y lo malo a esas edades es que la gente se muere porque si. Sin avisar. Hubo un tiempo en que los que se morían lo hacían avisando. Es decir, no es que llevaran un cartel en plan “pienso morirme la semana que viene”. No, no es eso. Pero es que llevan un cierto modo de vida, ante el cual no nos sorprendía su viaje al otro barrio. Por ejemplo, John Bonham se ventiló el solito varias decenas de copazos de vodka en una noche. Jimi Hendrix tenía una manía muy tonta con respecto a la heroína, al igual que Janis Joplin o Syd Vicious… bueno, lo de este último no era solo con la heroína. Bon Scott bebía hasta caerse de espaldas y cuentan que sólo era superado por un tal Keith Moon. Brian Jones se murió, y punto, no preguntéis por que. Los aquejados de dolencias psicológicas también estuvieron representados, con Jim Morrison o el Cobain como cabezas de cartel.
 
Con estas aficiones, lo normal era cascarla más temprano que tarde. Nadie se sorprendía.
 
Pero ahora no. Ahora se están muriendo de lo mismo que la gente de a pie. Que si un infarto, que si un cáncer, que si un enfisema… Claro, una vez superadas todas las adicciones del mundo, y tras tantos años de mala vida, uno se cree que son inmortales (¿verdad, Ozzy?), y te llevas un chasco. De un tiempo a esta parte se nos han ido unos cuantos por causas “naturales” (Rick Wright, Syd Barrett, George Harrison…). A este paso nos vamos a quedar sin estrellas y sin rock.

40 años anunciando que el rock estaba muerto, alguna vez tendrán que acertar, digo yo. Aunque solo sea a base de lastrar a las nuevas estrellas, y enterrar a las viejas...