Gatto Marte - 'Marte Sulla Luna' (2012)

Lunático viaje a través de la vanguardia progresiva

Gatto Marte - 'Marte Sulla Luna'
(1 mayo 2012, Gatto Marte)

Gatto Marte - 'Marte Sulla Luna'
Gatto Marte - 'Marte Sulla Luna'
Hoy es el momento de habla del ensamble italiano GATTO MARTE, el cual vuelve al ruedo fonográfico en este año 2012 con un disco bastante exquisito titulado “Marte Sulla Luna”. Se trata del octavo ítem a cargo de este ensamble italiano formado a mediados de los 90s en torno al formato de cuarteto de piano-violín-contrabajo-fagot con la misión de crear un estilo ágil de chamber-rock que se tomara en serio las influencias del R.I.O. francófono así como de la fusión, el folk y el avant-jazz. “Marte Sulla Luna” es también el primer disco de la banda sin el fagotista original Giuseppe Brancaccio, pero para eso está Ben Newton, quien además del fagot toca el acordeón y algunos teclados adicionales. Contando todavía con la presencia de los miembros fundadores Nino Cotone (violín), Maximilian Brooks (piano) y Pietro Lusvardi (contrabajo), más la adición del guitarrista John Sheperd y el baterista Rob Bellamy, el ensamble concretiza con el sexteto resultante una sonoridad muy pletórica, y de hecho, se trata de uno de los trabajos más íntegramente líricos que ha hecho la banda hasta ahora. Lo reseñamos detalladamente a continuación.

‘Dagon’ abre el disco con un colorido y un vigor notables, siendo así que el violín ocupa un rol vitalmente protagónico en el diseño del cuerpo central de la composición; el clímax conclusivo guiado por la guitarra es tan llamativo que nos deja un poco con la miel en los labios al no ser un poco más extenso, pero el fondo no importa, pues ‘Il Cacciatore Di Farfalle’ emerge para llevarnos hacia senderos de musicalidad muy diferentes, llenos de una calidez cautivadora que mucho tienen que ver con el fastuoso sinfonismo de la tradición italiana y muy poco con las habituales capas de oscuridad y densidad que abundan en el chamber-rock. Siguiendo por el camino de la pura calidez, ‘Il Parruchhino’ nos recuerda más al ISILDUR’S BANE de la época de “The Voyage”, con ese sentido de la exquisitez bien llevado a través de la intensa pero delicada armonización en el diálogo establecido por los instrumentos. Por su parte, ‘Sinfonia n.1 (Notturno)’ asume una aureola más grisácea, levemente inquieta (a lo KRONOS QUATET), basándose en el desarrollo de una atmósfera moderadamente densa, mientras que ‘Kindering’ elabora un clima más juguetón, el mismo que es manejado con serenidad bajo la guía del piano. Estos dos temas tienen en común el realce que se da a las cadencias de inspiración jazzera desde la dupla rítmica. ‘Sinfonia No.2 (Vento Di Libeccio)’ retoma el espíritu de la ‘No. 1’ y la revitaliza con una agilidad sinfónica realmente deliciosa: se puede decir que con la secuencia de estas tres piezas, el álbum llega a un cénit contundente. Cuando emerge ‘Cthulhu’, el ensamble echa mano de su faceta más densa para armar un juego de claroscuros sonoros bastante inspirado: las confluencias con los idearios musicales de YUGEN y SKE son fáciles de advertir en esta situación, lo cual es un indicio de lo pertinente que es contar con una pieza de tanto carácter inmediatamente después del mencionado cénit. ‘Hotel Plaza’, por su parte, suena a una amalgama de las atmósferas y ambientes de los temas segundo y tercero: a través de su refinada arquitectura melódica, el motivo central destila una candidez envolvente y cautivadora. ‘Megavalse’ sigue en su base compositiva el esquema de un vals sinfónico, recurriendo nuevamente a las aristas densas de la banda: las afinidades con UNIVERS ZERO y el AFTER CRYING pre-“De Profundis” son rápidamente apreciables. ‘Honky Tonky’ cierra el disco con un ejercicio de música de cabaret alimentado con una cierta aureola circense que es manejada con la suficiente sobriedad como para el humor reinante no se haga farsesco: parece que ésa es la idea, especialmente cuando algunos pasajes plagados de una cálida ceremoniosidad sinfónica también entran a tallar. El empleo de tonalidades blueseras en ciertos fraseos de la guitarra es un truco muy curioso dentro de este contexto. Atención a la coda minúscula que surge tras unos segundos de silencio, lo cual hace que la idea humorística se redondea con travieso ingenio.

Reiteramos que “Marte Sulla Luna” es un disco hermoso y exquisito, y como tal, merece ser apreciado como uno de los viajes musicales progresivos más reveladores del presente año 2012. También puede ser una ocasión óptima para que los neófitos entren en el mundo musical de GATTO MARTE.

Nota: 9/10 Nota: 9

- Muestra de 'Marte Sulla Luna':

Dagon:

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Cesar Inca MendozaCesar Inca Mendoza
Septiembre 2012