Crítica del disco de Jerry Marotta, Phil Keaggy y Tony Levin - 'The Bucket List' (2019)

Algo importante que hacer antes de estirar la pata

Jerry Marotta, Phil Keaggy y Tony Levin - 'The Bucket List'
(11 enero 2019, KLM Records)

Marotta, Keaggy y Levin - The Bucket List

Hoy tenemos el gusto de presentar al colectivo triádico de PHIL KEAGGY, TONY LEVIN y JERRY MAROTTA, un colectivo de lujo que ya tiene publicado desde el 11 de enero pasado un disco fruto de sus creatividades aunadas: “The Bucket List” es el título del disco en cuestión, una expresión que designa la lista de cosas que uno se propone hacer antes de estirar la pata. El material recogido allí fue grabado en los tres estudios personales de los músicos involucrados: Jersville Studio (Woodstock, Nueva York), Dreamland Recording Studio (Woodstock, Nueva York) y Kegworth Studio (Nashville, Tennessee). KEAGGY se hizo cargo de las guitarras, LEVIN, de los bajos, el contrabajo y el Chapman Stick, mientras que MAROTTA hizo lo propio con la batería y las percusiones. Entre los tres, suman más de 200 años de edad, y es que hablamos de tres enormes expertos y veteranos que, un buen día de hace más de 10 años, tuvieron la idea de reunirse. Todo comenzó en el año 2008 cuando estos tres maestros se encontraron en Woodstock y decidieron hacer una sesión musical de manera totalmente espontánea, lo cual al poco rato llevó a un recital en vivo con material improvisado. A lo largo de los años, cuando se daban las ocasiones de reencontrarse, los tres revisaban y refinaban el material que registraron en su momento, una y otra vez... hasta que se centraron en la idea de registrar todo lo desarrollado en un disco concreto, una cuestión pendiente e importante que había que completar antes de que uno de ellos estirara la pata, como dijimos que señala el título del disco.

Pasemos ahora a los detalles de este disco. Durando poco más de 3 ¼ minutos, ‘Sometimes 11’ exhibe un buen punto de partida empleando un groove coqueto y sobrio con una fuerte raíz fusionesca que se alimenta de cadencias Crimsonianas modernas (a mitad de camino entre el KC de los 80s y el paradigma del proyecto UPPER EXTREMITIES que Levin tuvo alguna vez con Bruford). La vitalidad aquí es patente, pero debe quedar claro que el dinamismo musical está contenido en una expresividad serena. Lo sereno se acentúa notoriamente en el bello tema que ocupa el segundo lugar del repertorio: ‘Fearless’ explora y elabora una muy lograda combinación de talante contemplativo y densidad emocional, la cual se muestra con relativa densidad en los hermosos fraseos que KEAGGY extrae de su guitarra. ‘Midland Crisis’ vira hacia un terreno muy diferente al exhibir un colorido swing jazz-progresivo en el que la batería alterna pasajes plagados de colorida soltura con otros donde impera la autoconstricción. La inclusión de un ritmo programado junto al real que ejecuta MAROTTA sirve para llenar espacios dentro del swing y mantener incólume al gancho esencial de la pieza. La verdad que estos dos temas #2 y #3 se erigen en un continuum de esplendor crucial para el disco. ‘Sometimes We Up’ es la pieza más extensa del repertorio con sus 7 ¼ minutos de duración. Sobre los cimientos de un recurrente groove jazz-fusionesco, el trío se enfila hacia el asentamiento de una musicalidad etérea y envolvente que sabe incorporar matices a lo largo del camino a fin de que el sencillo motif constante no pierda su encanto. Hay una sensación de confluencia entre una ligera brisa otoñal y un fulgor delicado de una mañana primaveral mientras las bases armónicas y los solos van emergiendo con un pulso delicado. ‘Stella Luna’ se enfila por el área latina del multívoco discurso del jazz-fusion, y ello es un buen pretexto para que el trío organice un jam donde las cadencias de la batería y la labor de la guitarra definan una consonancia ágil para el bloque instrumental íntegro. La pieza que sigue a continuación, ‘Steely Funk’, reincide en esta estrategia y la remodela dentro de un alegre clima jazz-rockero donde el dueto sonoro armado por LEVIN y MAROTTA se hace sentir con un particular destaque mientras KEAGGY se explaya en varias pistas de guitarra.

La dupla de ‘Where’s Phil?’ y ‘Phil’s On’ sirve para que el trío siga explorando más recursos de colorido musical. En una primera instancia tenemos un groove semitribal que sirve como vehículo de ritual lucimiento para una sólida amalgama de percusiones y una arquitectónica elegancia del contrabajo. Luego, el asunto vira hacia un despliegue de cadencias funky-rockeras que se deja arropar por una aureola de distinción progresiva. Los guitarreos se explayan en un dócil ambiente de tensión contenida mientras la ingeniería rítmica de LEVIN y MAROTTA se focalizan en un envolvente compás de inspiración africana. Es algo así como si un jam perdido de las sesiones de un disco de PETER GABRIEL de inicios de los 90s hubiese pasado a manos de PAT METHENY en su época de fines de los 90s. ‘Caravan’ encarna otro momento particularmente hermoso dentro del repertorio de “The Bucket List” con su atmósfera tremendamente lírica que comienza con una placidez candorosa y termina con una maniobra de estilizada energía. Aquí se da una nueva exploración del terreno del jazz-fusion con un enfoque cercano a lo latino, pero con un filo más pronunciado y un señorío más fastuoso que en el caso de ‘Stella Luna’. Así, es la melancolía la fuerza emocional que guía a la inspiración performativa de los músicos: el asunto suena a una especie de encuentro entre los paradigmas de PAT METHENY y MARK WINGFIELD, capturando la habitual lucidez lírica del primero y la faceta más reflexiva del segundo. Cuando llega el turno de ‘Carved In Stone’, el trío se dispone a volver a su dimensión más extrovertida, estableciendo un canon de rock clásico sureño: a la hora de instalar el motif central, la guitarra de KEAGGY tiene que asumir uno de los roles más estelares dentro del disco. Los últimos 4 ½ minutos del repertorio están ocupados por la dupla de ‘Good Stuff’ y ‘Blue Hawaii’, un tema que dura poco menos de 2 ½ minutos y otro que dura casi 2 minutos. ‘Good Stuff’ se encamina por un aura grácil desde la que se crea una vía intermedia entre PRIMUS y UPPER EXTREMITIES con una oportuna dosis jazzera; por su parte, ‘Blue Hawaii’ se sitúa en una ambientación contemplativa que coquetea abiertamente con lo etéreo, proyectando nuevamente un clima ensoñador que ya habíamos apreciado en algunos de los temas anteriores.

“The Bucket List” es un disco preciosista y variado, con una buena cantidad de ideas musicales a través de las cuales los maestros PHIL KEAGGY, TONY LEVIN y JERRY MAROTTA pueden hacer congeniar sus personalidades artísticas dentro de un enfoque sonoro que permanentemente dibuja y colorea siluetas auditivas. La vitalista versatilidad de la dupla rítmica es e lfactor protagonista en varios pasajes del disco pero, sin duda, los múliples recursos exhibidos por las guitarras no quedan en un segundo plano sino que activan unos fundamentos musicales contundentes. No nos queda nada más que decir salvo dar las gracias a estos grandes por este trabajo tan estupendo, un disco que se hizo esperar bastante.

- Muestras de 'The Bucket List':


cesar inca mendoza

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