Pobrecitos míos...

 Saltaba hoy la noticia de que la Federación Internacional de la Industria Discográfica, cifraba la caída de venta de discos en España en un 17% menos que el año anterior. Válgame el cielo...

Me gustaría que consultaran, sin embargo, las cifras de venta a las 'independientes' o a los grupos autoproducidos, los cuales quedan fuera de tan excelsa federación... Creo que con ellos no va la cosa...
 
Pero no quiero enfocar por ahí la razón de esta tesitura. La cosa va por otro lado también. El problema está en que formatos como la MTV, o los 40, o los Kiss FM o su putamadre en vinagre, cobran directamente de las multinacionales (sí, ésas que pertenecen a tan excelsa federación...) que son a su vez las que imponen lo que te meten por las orejas y lo que “se tiene que escuchar” a toda costa... Al final creas una 'necesidad'de música en el oyente a la que no da a basto... y consecuentemente, o no lo compra, o se lo descarga...
 
También pasa que el 70% de los grupos son de MALA CALIDAD (¡¡¡sacrilegio!!!, he dicho lo “indecible”...), que te venden una canción, nada más, pero nunca un disco, porque es infumable... Y, ¿quién va a ir a un concierto suyo por una sola canción????
 
Que la venta de discos está jodida, es cierto, para todos. Pero los conciertos no. Y ahí está ahora la pasta... pero si para un concierto tienes 20 promotores, 3 patrocinadores, un escenario más grande que el Bernabéu, y luego resulta que el grupo es una mierda... ¿Quién coño va?... ni el tato... (oh, sorpresa).
 
Volvemos a los 70-80, chavales... En aquellos años, muy pocos tenían acceso a todos los discos que se editaban, porque además de ser caro, significaba tener un reproductor también caro... Pero siempre estaba la radio y las cintas piratas, y los conciertos petaban de gente. El músico en cuestión sabía lo que había discográficamente (un disco platino eran años de esfuerzo), lo aceptaba y aun así ganaba. Y para ello, se había pateado clubes y tarimas de mala muerte hasta tener callos incluso en las orejas... y con suerte, al final conseguían editar algo que sustentase una gira, donde realmente se hacía dinero.

Ahora tienes acceso a la música y a los mil reproductores distintos, pero es tal el bombardeo de grupos-basura de moda, y tal cantidad de canciones radiables, que el consumidor se satura, pero le siguen “sangrando” de mala manera. Además, intentan jugar con la inteligencia del consumidor: señores, que yo se lo que me gusta y lo que no. Me gusta la música de calidad (ya sea pop, rock, metal, folk, cantautor o dulzaina y pito castellanos...), y no porque me metas 50 “artistas” en las listas voy a tragar con ellos, cuando más de la mitad no valen ni para karaoke verbenero... Yo no voy a pagar tus ansias discográficas.
 
Pago por lo que me gusta, y compro lo que me gusta. El resto, o no lo consumo, o practico el “usar y tirar”... y para esto último, no me voy a gastar ni un céntimo.

Si la industria se quiere engañar pensando que la culpa es mía, allá ellos, me parece perfecto, siempre y cuando no quieran que yo también me lo crea. Han engordado la gallina de los huevos de oro... y además se han permitido el lujo de pensar que todas las gallinas eran también de oro... ahora, que se traguen todos los miles de huevos podridos que han creado...



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