Sylvan - 'Sceneries' (2012)

La sinfonía insuperable de 2012: una magia melódica y orgía progresiva

Sylvan - 'Sceneries' (27 enero 2012)
Sello: Sylvan Music; País: Alemania; Calificación:

Sylvan - Sceneries 1. Chapter 1: 'The Fountain of Glow' (14:50)
2. Chapter 2: 'Share the World with Me' (15:05)
3. Chapter 3: 'The Words You Hide' (20:10)
4. Chapter 4: 'The Waters I Traveled' (20:00)
5. Chapter 5: 'Farewell to Old Friends' (20:33)

Duración total: 1:30'38''

Músicos:
- Marco Glühmann: Voz
- Matthias Harder: Batería
- Sebastian Harnack: Bajo
- Jan Petersen: Guitarras
- Volker Söhl: Teclados, piano

Género: Neo-progresivo, metal progresivo
Grabado en 2011
Producido por -.

Sylvan Cuando uno quiere darse cuenta ha pasado tanto tiempo que cuando quiere considerar joven a una banda como Sylvan, advierte de repente que su debut discográfico fue ya en el lejano año 1999, por lo que tienen 13 años de vida. Increíble. Pero a esta absurda reflexión sobre el paso del tiempo le debe seguir otra reflexión más: ¿quién nos iba a decir que disfrutaríamos tanto de bandas alemanas como ésta o RPWL tan alejadas del modelo krautrock setentero? Pocos lo habrían firmado.

Ahora echo atrás la mirada y cuando conocí a Sylvan, creo que con el álbum 'X-Rayed' de 2004, la sensación de orgasmo del alma no se me fue. Porque pronto escuché el genial 'Posthumous Silence' (2006) y la fiesta continuó con 'Presets' (2007) y 'Force Of Gravity' (2009). Ya con este último de sus discos hasta la fecha se pudo ver cómo apostaban por sonidos más comerciales, no exentos por ello, de calidad. Pero esa línea se ha roto con un excepcional, majestuoso, mágico y estratosférico 'Sceneries', para el que no tengo palabras más que, como se ha podido leer, de elogio.

Cuando una banda parece que no te puede sorprender más, llegan ellos y lo hacen. Se han marcado la sinfonía de 2012 con una calidad impresionante. Alejados, como se sabe, de estilos enrevesados, del virtuosismo que suele echar para atrás a muchos públicos receptores del rock y metal progresivo, Sylvan apuestan siempre más por la melodía, las atmósferas, la dulzura de su voz y sus guitarras, y el sinfonismo ambiental. Pues en 'Sceneries' echan eso al fuego pero por doquier. Se trata de un doble disco con 5 movimientos que ellos llaman 'capítulos', al estilo de obra ambiciosa que busca crear una mella en nuestros corazones. Lo han conseguido.

Debo reconocer, todo sea dicho, que cuando supe que preparaban un disco conceptual de tanta duración me dio algo de pereza. No sé por qué. Quizás no me encajaba en el perfil de esta banda, sobre todo tras escuchar 'Force Of Gravity', que iba por la vía fácil y directa, pero me equivoqué. Desde los primeros segundos te atrapa con un sinfonismo basado en un metal progresivo muy suave y con guitarras no afiladas, pero con aires 'dreamtheaterianos' en su cariz más melódico y sensible. Pronto la voz de Marco Glühmann te ha ha enganchado tanto que no sueltas el disco hasta poner fin a su hora y media de duración.

La obra comienza con una primera parte titulada 'La fuente de la eterna juventud', correspondiente a un contexto de álbum que quiere ofrecer el paso de la vida humana en distintos estados vitales. Si afirmo que los 5 movimientos en realidad se parecen mucho, pareciera una crítica negativa hacia su poca evolución o originalidad. No. Para nada. Simplemente es que todo el disco gira en torno a un sonido bastante estable y semejante: guitarras ambientales y muy melódicas, voces muy suaves y dulces, bajo y batería de leyenda y unos teclados-pianos de magia. De ambientación clásica evidente, el disco intenta combinar el sonido metalero con un sinfonismo y clacisismo deliciosos, representados estos últimos sonidos por un piano exquisito de Volker Söhl.

La mencionada 'La fuente de la eterna juventud' dura 15 minutos y se pasan como 5. Con eso ya está casi todo comentado. Aperitivo que acaba con una tercera pieza épica de impresionante efecto en el corazón. El final, pura sensibilidad llegada del alma, da paso a 'Comparte el mundo conmigo', el encuentro con el amor y la amistad por el ser humano. También dura 15 minutos, sólo que en 4 piezas en lugar de 3, como el anterior capítulo. Ya el estribillo con el que arranca es tan pegadizo que no puedes pensar en otra cosa durante semanas. Lo digo porque conocí el disco a finales de enero y me ha acompañado todo este tiempo como fiel amigo de final de invierno. Y pese al peligro de parecer repetitivo y perder credibilidad, el final de 'Comparte el mundo conmigo' ofrece de nuevo un final épico con unas partes cantadas de Glühmann, una batería de Matthias Harder y unas guitarras de Jan Petersen que sencilla y llanamente te trasladan a otro planeta. Majestuosos.

Sylvan No hemos llegado ni al ecuador del disco y ya bastaría con esta media hora de leyenda. Pero arranca un tercer capítulo, 'Las palabras que no pronuncias', que ya inicia con una melodía de piano atronadoramente sentimental y dulce. Glühmann enamora y te podría llevar al mismo infierno como si del flautista de Hamelín se tratase. Sin embargo el tema progresa a sonidos más tétricos y oscuros, por primera vez oscuras. En realidad es una bella metáfora de ese paso por la vida del ser humano, que tras conocer todo lo bello de la infancia y la juventud (generalmente es así, pero, claro, no siempre, por desgracia...), empieza a toparse con las desgracias de la vida, de las compañías menos agradables o del duro desamor. La técnica expresionista de Sylvan en este tema de 20 minutos, dividido en 4 partes, es de efectividad intachable. Su música transmite, mensaje y estado de ánimo, y eso es lo más bello del arte, sin duda. Sin embargo, la segunda parte de este 'Las palabras que no pronuncias' nos seduce con una guitarra acústica dulce y alegre, que transmite justo todo lo contrario a lo anterior: optimismo y vitalidad. Parece la música de un anuncio de compresas. Es esa segunda parte de este tercer capítulo, para mí, el mejor tema, con una melodía inmejorable en años. Ojito. Algo comecial, no obstante, pero es que la alergia que a veces se tiene a ese concepto es terrible. La tercera parte vuelve a atravesar mares de penar humano, con tristes melodías que expresan más que lágrimas en directo. La estructura se vuelve a repetir para acabar este capítulo, con otro final épico y a lo grande, aunque más calmado y con la fuerza del piano como elemento transmisor.

Comenzamos el final, con los dos últimos capítulos. ¿Sabéis ya, verdad, lo que diré sobre la siguiente escena, titulada 'Las aguas que surqué'? Pues sí: que de nuevo su inicio te atrapa y te machaca, con una magia que nunca cansa de repetir en este texto. 20 minutos justos distribuidos en 4 partes que presenta alguna novedad, con músicas más alternativas, de sonidos más modernos y menos clásicos, efectos de mesa de mezclas y algún guiño electrónico. También tiene algún pasaje de guitarras total y claramente influidas por John Petrucci de Dream Theater, comentario que empleo para elogiar a Sylvan, y para nada con intención de insinuar falta de originalidad. La parte 3 repite ese rollito 'petrucciano' para acabar con otra melodía insuperable para el final, con efectos demasiados artificiales, cuya representación en directo, cuando hagan gira, dejará carencias. Y es que por ejemplo en este final del cuarto capítulo tiran demasiado del recurso de que Glühmann repita varias veces el estribillo y al mismo tiempo se le escuche su voz en los coros. Tampoco es una crítica negativa, sino una observación. Porque más bien me cuesta sacar pegas a este álbum insuperable. Todo un peligro de cara a las comparaciones de cara al futuro de Sylvan. Todo grupo bueno ha tenido un disco así y ha sido su cruz, como el 'Scenes From a Memory' de Dream Theater.

Así llegamos al último capítulo, 'Adiós a los viejos amigos', una clara alusión al final de la vida y la despedida de este mundo, donde dejamos amistades, amores y, en general, seres queridos. Lo hace Sylvan sin dramatismo, con una bella canción de inicio con guitarras acústicas y alegre melodía vocal de Glühmann. Pronto el capítulo progresa a complejas capas sonoras más elaboradas y guitarreras, con aires muy 'dreamtheaterianos', entre otros, pero sin perder su esencia propia. Las dos últimas partes de las 4 que tiene son, de nuevo, insuperables. El mejor final para un disco imposible de presentar a un neófito, pero que sólo un oído duro o una mente cerrada rechazaría si ya se ama y se aprecian músicas más complejas como es nuestro querido rock progresivo y sinfónico.

Lo dicho: Sylvan, y ahora, en lo sucesivo... ¿qué? Esperemos que al menos, la mitad de bueno. Con eso ya nos harán felices. Gracias infinitas por este disco inolvidable.

Puntuación: 9/10

- Os dejamos extractos de cada capítulo:

- 'The Fountain of Glow'

- 'Share the World with Me'

- 'The Words You Hide'

- 'The Waters I Traveled'

- 'Farewell to Old Friends'

  • Página web oficial de Sylvan:

http://www.sylvan.de/

Pablo M. Beleña Pablo M. Beleña
Marzo 2012