The Mars Volta - 'Octahedron' (2009)

 Crítica del disco 'Octahedron'
23-jun-2009
Autor: Javi Moreno
Calificación:

La muerte del inmovilismo; el reinado de la imaginación

The Mars Volta - 'Octahedron' (23 junio 2009)
Warner / Mercury
Calificación:

 1. Since We've Been Wrong
2. Teflon
3. Halo of Nembutals
4. With Twilight as My Guide
5. Cotopaxi
6. Desperate Graves
7. Copernicus
8. Luciforms

Duración total: 50'03''

Bonus tracks:
9. Cotopaxi (Live) (iTunes pre-order only)

Músicos:
- Omar Rodríguez-López: Guitarra
- Cedric Bixler-Zavala: Voz
- Isaiah 'Ikey 'Owens: Teclados
- Juan Alderete: Bajo
- homas Pridgen: Batería
- Marcel Rodríguez-López: Percusión y sintetizadores
- John Frusciante: Guitarra
- Mark Aanderud: Piano

Grabado en Brooklyn (99 Sutton Street Studios), Nueva York, entre agosto de 2008 y marzo de 2009
Género: Rock progresivo, rock experimental
Producido por Omar Rodríguez-López

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Que Omar y Cedric son dos mentes inquietas no voy a venir a descubrirlo yo ahora, pero si está en mi labor reconocer y admirar el mérito de esta pareja ecléctica y sin igual. Tras ciertas críticas recibidas con su anterior 'The Bedlam In Goliat', donde dieron un giro hacia la contundencia y la radicalidad sonora más anárquica, para disfrute del sector más progresivo de su audiencia, con 'Octahedron' se van al otro extremo de la cuerda y nos presentan un disco radicalmente distinto, pero igualmente sobresaliente.

 No debe ser nada fácil ir de un extremo a otro de composición, pero lo creáis o no, en alguien como ellos es algo que no sorprende. Sonido distinto, estilo opuesto, personalidad intacta. Siguen siendo nuestros The Mars Volta favoritos, con su impronta y señas de identidad, pero todo cambia. Haciendo suya la máxima del 'o te mueves o caducas', en esta ocasión se sumergen en un rock mayúsculo, ahora eléctrico, ahora acústico, siempre impredecible.

Desde su apertura con 'Since We've Been Wrong' optan por esquemas reposados, donde la melodía prima sobre todo lo demás, y la palabra 'acústico' se muestra en su más amplio sentido estructural. Domina la guitarra acústica, marca el camino, y tras ella nos encontramos eléctricas haciendo armonías de acompañamiento y suaves percusiones, para lucimiento de la melancólica voz de Cédric. Sublime.

'Teflon' comienza con un deje funky en la batería, auténtica protagonista, para enseguida insertar sintetizadores y una voz distorsionada, más reconocible y clasificable en el historial de los neoyorkinos. Las siguientes 'Halo of Nembutals' y 'With Twilight as My Guide' marcan uno de los puntos álgidos del disco, con estructuras más hard rockeras, pero siempre engalanadas de sintetizadores y percusiones. La labor de acompañamiento de John Frusciante (Red Hot Chili Peppers) es, como en todo el álbum, impagable, dejando una huella imborrable. Junto a Omar, inundan las composiciones de detalles que pasan prácticamente desapercibidos, y solo tras algunas escuchas llegas a descubrir en su totalidad, pues lo que aparenta ser algo sencillo y básico es en realidad un mar rebosante de vida, acordes y detalles sonoros de alta escuela.

 El tema más enérgico, versátil y, por que no decirlo, adictivo, es 'Cotopaxi'. Guitarra eléctrica dominante, batería y bajo a la cabeza, y sintetizaciones y teclados ambientando la escena, nos hacen mover la cabeza al ritmo de psicodelia y hard a partes iguales, combinando en tan solo tres minutos y medio energía y melodía ex aequo, para relajarnos de nuevo con una 'Desperate Graves' llena de matices percusivos, y de nuevo con esas armónicas guitarras eléctricas detrás de todo, como escondidas, pero que son el auténtico motor del tema, junto a los inseparables sintetizadores, conduciéndonos a una auténtica montaña rusa que desemboca en un final cañero y desbocado.

De sopetón, se enlaza de nuevo con un inicio tranquilo y electroacústico en 'Copernicus', con la voz suave y melancólica de Cedric transmitiendo sentimiento puro, enriquecido aquí y allá con pinceladas cercanas a la electrónica, que confieren al tema un halo ambiental envidiable. Como cierre, 'Luciforms' nos trae dos minutos largos de única presencia de sintetizadores y la voz de Omar distorsionada, para arrancar de nuevo a una fusión de sonidos anárquicos, con la estática batería marcando como un diapasón el devenir de el que posiblemente sea el tema más experimental del disco, donde el piano cuasi jazz convive a las mil maravillas con la contundencia guitarrera de Omar.

Un trabajo que no deberías dejar escapar bajo ningún concepto si te haces llamar melómano, pues la variedad de sonidos, melodías, ambientes y estructuras que The Mars Volta hacen gala en el, son prueba suficiente de que están en un nivel difícilmente superable, sin ningún tipo de restricción en su universo musical, y con un mar de posibilidades y experimentaciones abiertos a su imaginación. Tan solo queda esperar a ver que nos depararán en su siguiente aventura, pero de momento, disfrutemos de este 'Octahedron' hasta que llegue el día de tenerlos en nuestros escenarios.

Puntuación: 8,5/10

Javier Moreno Vega
Septiembre 2009



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