Crítica del disco de Tryo - 'Órbitas' (2016)

Una nueva órbita en el cosmos de Tryo

Tryo - 'Órbitas'
(10 septiembre 2016, Mylodon Records)

Tryo - Orbitas

Hoy contamos la muy buena nueva de que el trío chileno TRYO nos brinda un nuevo trabajo fonográfico para el último tercio del año 2016. A un año de cumplir el 30mo aniversario de su fundación, la asociación progresiva de Ismael Cortez [guitarras eléctricas y acústicas, teclados y canto], Francisco Cortez [bajos con y sin trastes, pedales bajos, violonchelo y canto] y Félix Carbone [batería, vibráfono, marimba, darbuka, gong y otros accesorios percusivos] vuelve a publicar un nuevo repertorio de estudio a 11 años del disco anterior “Viajes”, que tenía un esquema netamente acústico. El grupo no lo hizo todo solo: intervinieron en el disco los invitados Boris del Río [violín], Pascuala Ilabaca [canto], Jaime Frez [djembé y sonajas], Olga Quiroz [canto] e Ignacio Carvajal [cuenco de cuarzo]. “Órbitas” es concebido como un disco conceptual donde se refleja “un viaje a través del Cosmos (el macrocosmos del universo) y el Ser (el microcosmos que es cada uno de nosotros)”, viaje que, a su vez, es “una metáfora para la experiencia humana, espiritual y trascendente, un viaje de aprendizaje que nos lleva de la ignorancia a la sabiduría, de la oscuridad a la luz, y del ego a la cultura del alma, todo ello expresado en el lenguaje universal de la música”. El sello chileno Mylodon Records se encarga de concretar la difusión de este disco, el cual fue grabado en un par de días del mes de octubre del año pasado, en Estudio del Sur, aunque las pistas adicionales se registraron en el mes siguiente en Estudios Mertel: la labor de masterización que tuvo lugar en el primer semestre de este año 2016 dispuso del estado ideal para este material que tenemos en nuestras manos. Tras todo este tiempo de silencio fonográfico resulta alentador que TRYO se muestre capaz de gestar nuevas ideas musicales con la frescura y la vitalidad de siempre, enraizándose coherentemente con las huellas e impactos de sus tres últimos discos mientras desarrolla nuevos recursos de enriquecimiento sonoro. Este disco es una órbita musical deliciosa la que pone a nuestras mentes a girar en torno al sol del ideal de la bella música, pero… mejor será que prestemos atención a los detalles de su repertorio, ¿vale?

Los primeros 5 ½ minutos del disco están ocupados por ‘Viaje Cósmico (Macro Y Micro Cosmos)’, canción que exuda una vitalidad contundente que la banda maneja con impoluta elegancia. La confluencia del dinamismo a lo CAB y la vitalidad señorial del primer MAHAVISHNU ORCHESTRA promueve la gesta y sustentación de un desarrollo temático sólido, marcada equitativamente por la polenta y la distinción. Luego sigue la secuencia de los dos temas más largos del disco, ‘Órbitas (Introspección Y Crecimiento)’ y ‘Crudo (La Batalla Del Ego Y Del Alma)’, los cuales duran un poco más o un poco menos de 7 ¾ minutos. ‘Órbitas’ tiene un prólogo proyectado hacia atmósferas lisérgicas para luego focalizarse en un cuerpo central robustamente asentado en una ambientación jazz-progresiva: las confluencias equitativas con modelos tan diversos como los de GORDIAN KNOT y OZRIC TENTACLES nos hacen recordar al segundo álbum de los también chilenos MAR DE ROBLES (especialmente su segundo álbum “Indígena”) así como a lo que los mismos TRYO hicieron en su disco azul “Patrimonio”. Por su parte, ‘Crudo’ – cuyo título es el mismo que tenía el segundo álbum de la banda, cosa curiosa – se orienta hacia coqueteos con el heavy prog mientras preserva la mezcla de jazz-rock y psicodelia con la cual había perpetrado los muy efectivos temas precedentes. Eso sí, en este primer instrumental del disco tenemos una exhibición de crudeza sonora muy bien manejada por el pulso virtuoso que los tres músicos poseen en dosis inconmensurables: resaltando cuán genial es el modus operandi del ensamble, se destaca especialmente la labor del bajo, prolijo en llamativas florituras que enriquecen monumentalmente al exigente groove global. Sin duda, con la dupla de ‘Órbitas’ y ‘Crudo’ el disco conquista un cénit especial en el que la musculatura se cubre de distinguidos y brillantes mantos.

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El cuarto tema se titula ‘Cyan (Amor, Equilibrio Y Esencia)’ y su misión consiste en dibujar un paisaje fusionesco pródigo en colores cálidos en base al predominio de instrumentos acústicos. La notable presencia de invitados al violín, percusiones adicionales y canto femenino ayuda a potenciar las calibraciones evocativas que crecen naturalmente en la siembra de las pautas melódicas creadas para la ocasión. Un tema bellísimo en la que la exuberancia se muestra con una suerte de surrealista sensualidad forjada por una magia mística. Tras ‘Cyan’ siguen otros dos temas acústicos. El primero de ellos, ‘La Montaña (Buscando La Verdad Y La Comunicación)’, parte del colorido envolvente de la pieza anterior y lo lleva hacia un terreno introspectivo en el que lo exuberante es reemplazado por lo meditativo. Los diálogos entre la percusión tonal y el violín son muy efectivos a la hora de asentar un oportuno interludio en medio de los dos momentos en que se instala el motif central. El otro, titulado ‘El Despertar (Iluminación E Intuición)’, bosqueja un retrato de serenidad en una tarde primaveral: alegría contenida y serenidad relajada hallamos en las cándidas interacciones de violonchelo y violín que marcan el motif de la pieza. Dicho sea de paso, con sus 3 ½ minutos de duración resulta la pieza más corta del disco. Ocupando un espacio de poco menos de 6 minutos, ‘Condensación (El Espiral, La Fuente Y La Consciencia Cósmica)’ pone punto final al disco con una transición desde un paraje ensoñador y expectante, muy fiel a la dinámica space-rockera que hemos hallado en otras piezas del disco, hasta una sección más marchosa al modo de una confluencia entre LED ZEPPELIN y TRIBAL TECH, y cómo no, algo del legado del propio grupo en los tiempos del disco verde “Dos Mundos”. La letra es una letanía expresada al modo de un himno ensalzador de la riqueza espiritual que se obtiene al hacer de la propia persona un puente de unidad con los demás y con el universo.

Fueron casi 43 minutos de magia musical los que se nos ofreció a través del repertorio de “Órbitas”: la gente de TRYO ha sabido reconstruir su propia órbita en el cosmos de la vanguardia rockera contemporánea de manera excelente, haciendo gala de su habitual sabiduría artística donde se conjugan espíritu aventurero, precisión y belleza. Disco recomendado al 100%.

Calificación: 8,5/10


- Muestras de 'Órbitas':

Órbitas [en vivo en Rockaxis TV, 2015]:

Crudo [en vivo en Rockaxis TV, 2015]:


cesar inca mendoza

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