Zeptelar - 'El color de las cosas' (2014)

Todos los colores de la música, pintados por Zeptelar

Zeptelar - 'El color de las cosas' (2014)
(8 agosto 2014, Mylodon Records)

zeptelar El color de las cosasHoy tenemos la agradable ocasión de presentar al ensamble jazz-progresivo chileno ZEPTELAR, formado en la localidad de Valparaíso ya hace algunos años por iniciativa del guitarrista Camilo Acevedo. La alineación se completa con Tomás Carrasco [flauta y saxo alto], Edmundo Castro [bajo], Javier Portilla [teclados], Valentina Mardones [voz y sintetizador] y Andrés Ibáñez [batería]. “El Color De Las Cosas” es el título de su disco debut, publicado por primera vez en el año 2013 por vía de la iniciativa independiente y ahora, en el 2014, el sello Mylodon Records se está encargando de su distribución a un nivel más expansivo. Bueno, más vale tarde que nunca cuando se trata de descubrir, apreciar y maravillarse ante la buena música progresiva del momento que se sigue haciendo en todas las partes del mundo.

La dupla de ‘De La Esquina A La Plaza’ y ‘Futuros Recuerdos’ pone a funcionar la maquinaria grupal, haciendo que ésta luzca sin tapujos de ningún tipo sus colores, grooves y cadencias, todos ellos organizados dentro de una ingeniería tan ágil como compleja, expandiéndose a su gusto a través de un espacio compartido de 9 ½ minutos. En ‘De La Esquina A La Plaza’ con un esplendor luminoso ágil y un tanto travieso, mientras que en ‘Futuros Recuerdos’ el ambiente predominante es de cálido y alegre sosiego. El canto de Mardones se ajusta milimétricamente a las florituras del viento o el teclado cuando no gesta retazos por su cuenta con miras a completar las comisuras y texturas latentes del motivo melódico en curso. En general, lo que encontramos en estos dos temas de entrada es una fluida confluencia de los estándares de PAT METHENY GROUP, HATFIELD & THE NORTH y el FULANO de los dos primeros discos. Para cuando llega el turno de ‘5 De 3’, el esquema sonoro se vuelve un poco más oscuro, con una llamativa acentuación de las bases del piano eléctrico que refuerza la labor rítmica de Castro e Ibáñez, mientras las florituras de la flauta aportan elementos intensamente celebratorios. Hay un interludio mesuradamente aguerrido que sirve para aliviar la tensión reinante. Ciertos aires de familia con el paradigma de ESKATON y ZAO hay, pues se trata casi de una aproximación al Zeuhl a través del camino del jazz-rock. El cuarto tema del álbum es justamente el que le da título, y ahora el grupo se pone a coquetear con el modelo RIO de HENRY COW (primer disco), además de enfatizar sus cercanías con la tradición del Canterbury. Los complejos juegos de disonancias con los que se arma el cuerpo central son simplemente fabulosos, siendo así que el talante constreñido de la base rítmica ayuda a mantener la densidad musical bajo un severo control en la expresividad. Las cosas se tranquilizan un poco con el arribo de ‘Estrellazos’, tema que sirve para explorar la faceta contemplativa del jazz-fusión, muy a tono con WEATHER REPORT y KENSO, aunque también ostentando algunos matices juguetonamente bizarros propios del Canterbury en su aspecto más ambicioso.

La pieza más larga del disco es ‘Sangre’, durando 8 ¼ minutos. Su dinámica general nos recuerda mucho a la de ‘Futuros Recuerdos’, así como a la de ‘5 De 3’, pues incorpora recursos ocasionales de inquietante densidad a través de la expansiva calidez que es tan abiertamente patente en el desarrollo del motif central. Dicho sea de paso, Acevedo elabora una de sus intervenciones más impresionantes del disco cuando hace un fantástico solo en dos claves sucesivas, una de jazz etéreo y otra al modo del rock progresivo: un solo muy extenso que guía la estructuración de la sección final de la pieza. ‘Piletismos’ es un preludio de tenor space-rockero que sirve de preparación para ‘La Pileta De Pájaros Gigantes’, el tema que sigue a continuación: éste se inserta rotundamente en las arenas del jazz-rock de los 70s con un sutil matiz de vigor psicodélico dentro del entramado sonoro. ‘Destapes’, por su parte, regresa al terreno del Canterbury remodelado con grooves avant-progresivos, o dicho de forma más específica, un ágil híbrido de NATIONAL HEALTH y ESKATON. Acercándonos ya al final, ‘Persecuciones’ cierra el repertorio oficial con una delirante manifestación de jolgorio que se hace debido eco del tema precedente pero con ciertos resabios Zappianos. En efecto, hay un “no sé qué” surrealista que empapa al cuerpo central mientras éste se va reforzando.

Pero hay algo más. En efecto, durando poco menos de 6 ½ minutos, el décimo primer tema – un bonus track titulado ‘Espejismos’ – da el verdadero broche de oro a este bello disco; este tema es un pretexto para que la banda, en un bloque netamente instrumental, explore a fondo su faceta más sutil, exponiendo luminosos climas reflexivos a través del desarrollo temático del motivo central. El swing sólido y sofisticado de la dupla rítmica resulta crucial para que los dibujos y trazos del teclado, la guitarra y el saxo se desarrollen e hilen con una fluidez de lo más exquisita. Se puede notar, tal vez, similitudes con HAPPY THE MAN. Todo esto es “El Color De Las Cosas”, la impactante carta de presentación de ZEPTELAR, una de las más brillantes entidades que ha emergido en los últimos años de la escena vanguardista chilena, y sin duda, una voz señorial dentro de la música jazz-progresiva sudamericana del momento. ¡Imperdible este disco!


Nota: 9/10


- Muestras de 'El color de las cosas':

El Color De Las Cosas:

Sangre:


firma cesar inca mendoza

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