Crítica del disco de Crisálida - 'Terra Ancestral' (2015)

Una nueva mirada a lo ancestral

Crisálida - 'Terra Ancestral'
(17 julio 2015, Mechanix Records)

Crisálida - Terra Ancestral

La gente de CRISÁLIDA reinventa su maquinaria musical mientras la va asentando dentro de la provincia sonora que cada vez se siente más íntima dentro de su modus operandi y su creatividad compositiva: “Terra Ancestral” es un álbum que exhibe un fidedigno testimonio de esto que acabamos de decir, siendo ‘Hidromachi’ y ‘Kawesqar’ dos de las canciones que más poderosamente reflejan la aureola de furia indomable y el espíritu reivindicativo que la banda expone a través del repertorio. También hay un consistente trabajo de inserción de cadencias propias del folklore del sur chileno en varias instancias de “Terra Ancestral”, algo muy a tener en cuenta a la hora de entender el lugar musical donde CRISÁLIDA ha estado situándose desde los días de “Solar”, su disco anterior del año 2012. La línea prog-metalera del grupo ahora se centra más en lo atmosférico que en lo clasicista, y esto supone un acercamiento a los modelos de OPETH, ANATHEMA, KING’S X y, colateralmente, la última etapa de PORCUPINE TREE. Este disco “Terra Ancestral” tiene una edición especial de CD+Bluray, así como otra de CD y vinilo: estos formatos expandidos permiten al grupo dar rienda suelta a la imaginería ambientalista que reivindica la urgencia de proteger la dimensión de la esencia de lo chileno desde fuera de los paradigmas del modelo urbano moderno. Reducido actualmente al cuarteto de Cinthia Santibáñez [canto], Rodrigo Sánchez [batería y efectos], Damián Agurto [guitarras] y Braulio Aspé [bajo], se contó con las colaboraciones del guitarrista Cristián Castillo y del teclista Felipe Troncoso para la compleción del repertorio de este disco grabado. Troncoso, quien estuvo en la banda hasta el año 2008, también se encargó de componer las partes de teclado que terminó ejecutando para la grabación del álbum.


Durando poco menos de 7 minutos, ‘Cabo De Hornos’ da inicio al repertorio con un majestuoso dramatismo que halla en la robustez rockera en curso su locación idónea: el swing de la dupla rítmica ostenta una solemnidad poderosa en un recurrente compás de 6/8, mientras que los riffs y bases armónicas de los guitarreos se asientan con una solidez inapelable. El canto de Cinthia, una vez que entra en acción para adueñarse del centro neurálgico del sonido grupal, despliega un escenario poético cautivador. Esta solemnidad intensa se eleva hacia un nivel de desgarro vibrante en ‘Morir Aquí’, una pieza que canta el desasosiego del espíritu humano en medio del dinamismo estresante de la vida urbana: la arquitectura pesada de la instrumentación se torna más densa a la par que ostenta una intuición estética más refinada en su ingeniería musical. ¡Si tan solo hubiera sido un poco más larga! Con estas dos canciones, la gente de CRISÁLIDA nos ha puesto en autos sobre la aureola de reflexividad existencial que se impone como leitmotiv del álbum, y es justamente con la tercera canción ‘Bosque Triste’ que dicha actitud de mirar hacia el bosque interior de las propias ansiedades goza de una refrescante luminosidad. Con esta luz no hay esperanza sino autoafirmación de las ganas de gritar las ansiedades motivadas por el triste espectáculo del deterioro del mundo que se despliega alrededor. ‘Hidromachi’ funciona prácticamente como un recurso de continuidad de ‘Bosque Triste’ a la par que recoge el aura de sofisticada solemnidad que antes percibimos en ‘Morir Aquí’. Hay espacio para un breve pero eficaz pasaje solista del bajo, así como la edificación de una hermosa coda instrumental; de esta forma, ‘Hidromachi’ se erige como un cénit bien definido del álbum. ‘Lágrimas Negras’ tiene como misión la de aligerar un poco – solo un poco – las vibraciones espirituales mientras incursiona en nuevas arquitecturas rítmicas que ostentan la complejidad estilizada propia del género progresivo. El rol de los teclados tiene más relevancia dentro del desarrollo temático que en las canciones precedentes, mientras Cinthia explora matices más serenos de su siempre expresivo canto.

Los últimos 11 ¼ minutos del disco están ocupados por la dupla de ‘Kawesqar’ y ‘Violeta Gris’. La primera de estas canciones funciona como una perfecta síntesis de la dimensión emocionalmente pesada y los recursos sinfónicos que han estado alternando el protagonismo a lo largo del repertorio precedente. El ensamblaje de los arreglos instrumentales y los juegos de contrastes entre las diversas atmósferas que emergen a lo largo de los 7 ¼ minutos que dura esta canción son simplemente fenomenales: sin duda, se trata de otro cénit incuestionable del disco. ‘Violeta Gris’, que es un homenaje a la figura de Violeta Parra, es una power-ballad diseñada para brindar un talante elegíaco para un álbum que, como repetimos ahora, ha hecho del desgarro existencial su leitmotiv: en este caso específico, el tenor elegíaco de la letra marca el aire de añoranza tormentosa del cual se hace cargo el bloque instrumental. En cuanto al vídeo de Blu-ray, éste contiene un minucioso documental sobre el proceso de producción y grabación de “Terra Ancestral”, con un especial énfasis en el reto que suponía trabajar bajo la guía del productor portugués Daniel Cardoso (mayormente conocido por ANATHEMA). También hay oportunas explicaciones sobre los conceptos referentes a las letras de algunas canciones, las cuales están a cargo de Cinthia. También hay pequeños documentales sobre los procesos creativos del arte gráfica del álbum y del hermoso vídeo-clip para la canción ‘Morir Aquí’, así como el vídeo-clip mismo, cómo no.

Como síntesis final, solo nos cabe reiterar que “Terra Ancestral” es un trabajo musical lleno de pasión y músculo que permite a CRISÁLIDA afianzar su posición destaca dentro de la escena progresiva chilena del nuevo milenio. Es un disco simple y llanamente imperdible.


- Muestras de 'Terra Ancestral':

Morir Aquí [vídeo-clip]:

Hidromachi [en vivo]:


firma cesar inca mendoza

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