Crítica del disco de Filulas Juz - 'Astralopithecus' (2015)

Alturas astrales de la avanzada jazz-progresiva mexicana

Filulas Juz - 'Astralopithecus'
(4 marzo 2015, Great Winds/Musea/Azafran Media)

Filulas Juz - Astralopithecus

Hoy tenemos el enorme placer de centrar nuestros oídos y cerebros en el conjunto jazz-progresivo mexicano FILULAS JUZ, una gran novedad. Siendo un quinteto conformado por el baterista Adriano Morales, el guitarrista Armando Cuevas, el flautista-teclista José Javier Rodríguez y el bajista Luigino Marín, radicado en la localidad de Querétaro, su repertorio ha sido publicado en el hermoso disco “Astralopithecus” en una producción compartida por Azafrán Media, La Encrucijada Records y Musea Records. El grupo ha contado con colaboraciones adicionales del trompetista Alejandro Sierra, el teclista Pablo Olaya y el percusionista Francisco Jiménez. Con edades que oscilan entre los 24 y 27 años, este joven ensamble jazz-progresivo de reciente formación escogió su nombre a partir del famoso capítulo 68 del “Rayuela” de JULIO CORTÁZAR, donde se despliega el discurso literario en lenguaje glígico: ya desde esta acción nominativa se nota que el grupo tiene como misión propia aportar un impulso renovador a las fuerzas creativas de la vanguardia musical de su país. A pesar de su relativamente corta existencia, los FILULAS JUZ han pasado por algunos cambios de formación, pero más allá de eso, ya se instalan como una importante fuerza musical en la vanguardia mexicana. Bueno, veamos cómo se tradujo su impulso creativo en el repertorio de “Astralopithecus”.

Durando solamente 2 minutos, la alegre primera pieza, titulada ‘Mariner (Skit)’ pone sobre el tapete buena parte de los tipos de groove y colorido que cabe esperar de la banda, y de hecho, ‘Belle Folie’ empieza a confirmar esto de forma instantánea. La agilidad del groove básico y la sabia ingeniería con que arman los esquemas melódicos y los sucesivos solos de flauta, guitarra y piano eléctrico impulsan una calidez musical única. La dupla de ‘Introc’ y ‘Troc’ sigue a continuación, pasando de un inicio sigiloso y aleatorio a un despliegue de juguetona vitalidad, bien movida por vibraciones de inspiración Latin-jazz mientras edifica una ambientación jazz-rockera enérgica y tremendamente atractiva. Dueño de una arquitectura temática bien definida, ‘Green Dolphin Skit’ porta un aura grisácea que invita a una actitud contemplativa: las narraciones a cargo del invitado José Manuel Hernández Hernández que expresan el desencanto ante la desnaturalización del arte en la sociedad contemporánea y la necesidad de que éste se renueve en una oposición a los esquemas imperantes actuales recalcan este factor contemplativo. El sexto tema del disco es justamente el que le da título, y en cierto modo absorbe los ecos del tema precedente, pero es patente que se beneficia de un dinamismo más intenso que se explaya a través de su talante sereno. El compás predominante es el 7/8, lo cual empuja al grupo a asentar una estrategia sofisticada para el jam en curso; hallamos aquí uno de los mejores solos de guitarra de todo el disco, además de varias incursiones de la trompeta. Alrededor de la frontera del tercer minuto y medio se da un quiebre desde el cual se abre campo para un nuevo jam, esta vez con una aureola más metida en el lenguaje del nu-jazz. Se trata de una suerte de epílogo que lamentamos, en lo personal, que no sea más extenso pues tiene un gancho muy eficaz. Pero bueno, ya es hora de que emerja ‘Rebambaramba’ para devolvernos algo de la alegría sistemática que habíamos disfrutado en la secuencia de los tres primeros temas del álbum, aunque el desarrollo de los coloridos y atmósferas centrales de la pieza son manejados con una bien calculada auto-constricción. Los aires funky de la armazón rítmica y los arquitectónicos duetos de flauta y guitarra marcan los principales rasgos del esquema temático de esta pieza. La sección final vira hacia un frenesí en clave de free-fusion que ostenta un atractivo sólido y atrapante, pero es una pena para nosotros que no se prolongue más de lo que se le da en este registro.

Más allá de estas “frustraciones” puntuales con respecto a las duracines de algunas piezas específicas, queda claro que el repertorio de “Astralopithecus” es un festín musical de gran calidad, y esta sensación se sigue conformando mientras nos vamos acercando al final del disco. En efecto, cuando surge ‘Voyager’, la banda se encarga de desplegar fehacientemente todo la vitalidad añorada que disfrutamos en los primeros temas del álbum. Sustentado mayormente sobre un compás de 11/8, la banda saca buen provecho del potencial de extravagante dinamismo que tan complejo esquema rítmico exige; de hecho, hay varios momentos de lucimiento del baterista con ingeniosos ornamentos que usa mientras se desarrolla el solo de guitarra. Cerca del final se crea un groove más directo en clave jazz-funky, un poco al estilo del WEATHER REPORT de la época con JACO PASTORIUS, cosa que aprovecha la flauta para crear bellas florituras con un infinitamente talante ágil. El disco concluye con su ítem más extenso, ‘Xena’, el mismo que dura 8 ¾ minutos, y de hecho, se trata de la pieza en la que el grupo y sus colaboradores de turno procuran trabajar las dimensiones más fastuosas de su visión musical, incluso plasmando armazones experimentales en el desarrollo multi-temático con un vigor majestuosamente exultante. El primer periplo es en clave fusionesca que ya percibimos como típica de la banda, pero con un punche rockero un poco más pulido, no por el empleo de riffs aguerrido sino por el incremento de luminosidad en el groove general y la fuerte presencia de efectos de eco en las bases de guitarra mientras la flauta desarrolla uno de sus mejores solos del disco. Luego sigue un solo de bajo que sirve para ahondar en las alusiones psicodélicas del primer pasaje, incluso llevándolas a ciertos matices oscurantistas. El ensamble regresa en pleno haciendo un breve juego de intercalaciones temáticas que deriva en un cierre enérgico donde los fabulosos climas sintetizados y el solo de trompeta gestan un fragor cósmico sobre un compás muy marchoso: se trata realmente de un broche de oro, literalmente hablando.

¡Qué grata sorpresa llega a nosotros desde México! La gente de FILULAS JUZ nos obsequia una experiencia melómana innegablemente maravillosa desde su posición particular en el terreno de la música jazz-progresiva. Vale la pena tomarse en serio a este grupo y seguirle la huella en los próximos proyectos que le tenga deparado el destino en sus horizontes astrales próximos.


Nota: -/10


- Escucha el disco 'Astralopithecus':


firma cesar inca mendoza

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