Crítica del disco de Scale The Summit - 'V' (2015)

Quinta jornada de gloria prog-metalera para Scale The Summit

Scale The Summit - 'V'
(18 septiembre 2015, Prosthetic)

Scale The Summit - V

La gente del cuarteto instrumental norteamericano SCALE THE SUMMIT ha vuelto a lucir la prestancia de su provincia dentro del mundo prog-metalero con su quinto disco, el mismo que precisamente se titula “V”. Este cuarteto de Chris Letchford [guitarra de 7 cuerdas], Travis Levrier [guitarra de 7 cuerdas], Mark Michell [bajo de 6 cuerdas] y J.C. Bryant [batería y percusión] publicó esta quinta placa a mediados de setiembre de 2015 a través del sello Prosthetic Records (el mismo que los apoya desde los tiempos de su segundo álbum “Carving Desert Canyons”, que data del año 2009). La misión esencial de “V” es la de seguir perpetuando sentimientos triunfantes y pensamientos arquitectónicos: el predominio de las atmósferas sugerentes y los esquemas rítmicos exigentes sobre lo melódico marcan decisivamente el modus operandi del grupo. Éste es el segundo disco en el que toca Michell en reemplazo del bajista original Jordan Eberhardt y el primero en el que toca Bryant en sustitución de Pat Skeffington, siendo así que esta ligera modificación de planes no ha afectado en nada al mapamundi musical de SCALE THE SUMMIT. Bueno, veamos ahora los detalles de este disco que tenemos en nuestras manos.

‘Winged Bull’ da inicio al repertorio con una sólida exhibición de gancho en los riffs así como en los trazos melódicos de los solos de las guitarras, mientras la armazón rítmica juega hábilmente con estructuras sincopadas de inspiración jazz-rockera. Tras esta estupenda vía de entrada surge ‘Soria Moria’, durando poco menos de 6 minutos y constituyendo bien pronto un cénit significativo del álbum. El grupo da rienda suelta a su dimensión más progresivamente sofisticada, principalmente bajo la influencia del paradigma Crimsoniano de los 80s, a la par que preserva la vitalidad y la musculatura inherentes a su visión musical. Con la dupla de ‘Pontus Euxinus’ y ‘Trapped In Ice’, el ensamble se dispone a seguir ahondando en la visión musical que nos exhibe con la soltura y clase de siempre: básicamente, encontramos en ‘Pontus Euxinus’ un equilibrio perfecto entre la fastuosidad absorbente de LIQUID TENSION EXPERIMENT y la peculiar exquisitez de GORDIAN KNOT; por su parte, ‘Trapped in Ice’ empieza llevándonos por senderos inundados de incandescente lava rockera donde lo incandescente y lo fulgurante se encapsulan en un dinamismo convincentemente frenético… hasta que llega la coda con una calmada guitarra que elabora una solitaria elegía minimalista. ‘Stolas’ emerge a continuación con la misión de revitalizar las aristas más extrovertidas del vigor musical de la banda, y de este modo retoma el sentido del gancho de ‘Winged Bull’ en combinación con algunos ornamentos propios de la experimentación psicodélica. Situado en el ecuador del disco, ‘The Isle Of Mull’ exhibe un aura de majestuosidad en su sección introductoria, lo cual nos prepara para otro ejercicio de musculares musicalidades y complejos desarrollos rítmicos. Las osadas ingenierías de los riffs y las no menos osadas expansiones armónicas sobre las cuales se elabora el cuerpo central ostentan un vigor genial, hasta que llega el momento del epílogo, un breve momento de serenidad lírica.

Ostentando un porte épico, ‘Kestral’ se siente señorial desde las primas instancias de la instauración de su solemne motif central, no ajeno a la presencia de atmósferas sinfónicas. El despliegue de vigor metálico es notorio, y de hecho, a partir de la frontera del tercer minuto la pieza se torna ominosamente filuda, pero la función principal de ‘Kestral’ parece ser la de enfatizar las inquietudes más sofisticadas del grupo. Luego sigue ‘Oort Cloud’, otra pieza particularmente llamativa dentro del repertorio global del disco: volviendo a los matices Crimsonianos que ya disfrutamos anteriormente en ‘Soria Moria’, el cuarteto también se atreve a coquetear con estándares del math-rock mientras convierte a esta pieza en la más autoconstreñida del álbum. Si además entran a tallar momentáneos grooves jazz-rockeros – solo de bajo incluido –, cómo no advertir confluencias con sus compatriotas de GORDIAN KNOT y AT WAR WITH SELF. Nos vamos acercando al final de “V” cuando emerge ‘Blue Sun’, tema que con su espacio de 7 minutos se erige en el más extenso del repertorio del “V”. Amalgamando influencias de FATES WARNING, STEVE VAI, los CANVAS SOLARIS de los primeros discos y los KING CRIMSON de los 80s, el grupo se explaya en una ilación de poderosos motivos repartidos a través de atmósferas muy diversas: pasando de la musculatura machacante a parajes de arquitectónica sobriedad, transitando con igual solvencia por momentos de calidez melódica y por otros que se centran en lo agresivo, el cuarteto se luce como quiere, haciendo que los 7 minutos pasen volando a la velocidad de la luz. Pero todavía queda un poco más de iluminación musical. En efecto, ‘The Golden Bird’ pone al disco un broche que ostenta la robusta gracilidad de un águila y el brillo de oro: o sea, dignifica su propio título. De hecho, en cuanto a las ideas básicas de esta pieza, se puede decir que la banda recibe el impacto de ‘Blue Sun’ a la par que recupera atmósferas sofisticadas al estilo de ‘Trapped In Ice’ y ‘Kestral’.

Todo esto es “V”, un testimonio fehaciente de cuán incombustible e inagotable es la plantación musical de la cual los SCALE THE SUMMIT extraen sus sucesivas cosechas prog-metaleras. Seguimos convencidos de que la presencia de este grupo es muy valiosa para cualquier buena colección de música progresiva de nuestros tiempos.


- Muestras de 'V':


firma cesar inca mendoza

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