Crítica del disco de Deus ex machina - 'Devoto' (2016)

Permanente devoción por la magia del jazz-rock progresivo

Deus ex machina - 'Devoto'
(24 junio 2016, Cuneiform Records)

Deus ex machina - Devoto

DEUS EX MACHINA es cualquier cosa menos un Deus ex machina, es una fuerza vigente y constante dentro de la vanguardia italiana desde la década de los 90s: hoy, cuando el segundo decenio del nuevo milenio ha superado su ecuador, el sexteto nos brinda su nuevo trabajo fonográfico “Devoto”. Se trata de una nueva obra magnífica a cargo de este colectivo conformado por Mauro Collins [guitarras, bouzouki y dobro], Alessandro Bonetti [violín y mandolina], Alessandro Porreca [bajos], Luigi Riciardello [órgano, pianos acústico y eléctrico, y sintetizadores], Claudio Trotta [batería] y Alberto Piras [canto, insultos y fracturas óseas]. Como se ve hay algo de sorna y mofa en estos créditos, pero también se registra las participaciones ocasionales de los colaboradores Luigi Savine (al sintetizador y el contrabajo), Alessandro Meroli (al saxofón barítono), Marco Matteuzzi (al saxofón contralto) y Massimo Greco (a la trompeta). Lo que nos trae aquí la gente de DEUS EX MACHINA es un fornido ejercicio de macizos dinamismos y expresivas expansiones temáticas en total fidelidad al esquema jazz-rockero de su peculiar visión progresiva, tal como se había estado acomodando y asentando en sus dos discos de estudio precedentes (“Cinque” e “Impăris”, del 2002 y 2008, respectivamente). El grupo se ha tomado un buen tiempo para madurar esta nueva entrega fonográfica pero no se lo vamos a echar en cara: más bien, veamos ahora las razones detalladas para justificar nuestra alegría de tener un nuevo disco de ellos en las manos.

La canción homónima abre el disco con bastante punche, un impacto efectivo que se prolonga durante casi seis minutos. El importante rol de la alternancia de 7/8 y algunas variantes en la instalación de cuerpo central ayuda bastante a crear una aureola de dinámica sofisticación a la experiencia melómana. Para la sección intermedia, el groove se hace más estandarizado para que el grupo se centre particularmente en la capitalización del vigor reinante: el electrizante solo de violín – a medio camino entre EDDIE JOBSON y JEAN-LUC PONTY – destila una musculatura bárbara que solo puede beneficiar a la luminosidad integral de la instrumentación. ‘Sotterfugio’ es una cósmica miniatura de sintetizador y violín que nos regala un momento de heteróclito solipsismo antes de que ‘Multiverso’ nos lleve hacia los terrenos de la extroversión y la exaltación. En efecto, se trata de una pieza llena de mucha polenta en la que los frentes (tan dispares entre sí) de la exuberante batería y los arquitectónicos teclados modelan un encuadre perfecto para el ágil desarrollo temático. El rol de la guitarra es mayormente contenido pero al final se explaya en una sobria soltura que viene muy bien para organizar el momento del fade-out. Ocupando un espacio de casi 7 ½ minutos, ‘Distratto Da Me’ se revela inicialmente como una semibalada en clave blues-rockera, sazonada con arreglos de metales muy al estilo del soul modernizado de los 70s (estamos pensando en el STEVIE WONDER de “Music Of My Mind” y “Talking Book”). Para una segunda instancia, el grupo aumenta intensidad y musculatura para gestar un sólido ejercicio de jazz-rock donde se cruzan los mundos de MAHAVISHNU ORCHESTRA, el WEATHER REPORT pre-Pastorius y el AREA post-Tofani. Bajo el muy Nietzscheano título de ‘Eterno Ritorno’ se esconde una magnífica pieza centrada en un cálido tenor folklórico: guitarra acústica, dobro y violín acompañan al evocativo canto de Piras mientras el desarrollo temático surca en aguas donde se mezclan el Mediterráneo y el Delta de una manera muy atractiva.

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El tema más extenso del disco se titula ‘Più Iguale’, ocupando el ecuador del mismo. Durando 10 minutos y pico, su espiritualidad extrovertida reitera el dinamismo que ya hemos disfrutado tanto en la canción homónima como en ‘Multiverso’. Con las ilaciones multitemáticas y los cambios de atmósfera y ritmo que tienen lugar, la vitalidad de la pieza se mantiene incólume e irrefutable durante todo el tiempo que se toma. Una mención especial debe ir para el arrollador epílogo cósmico en el que los sintetizadores parecen construir un lugar nuevo a partir de ciertas coordenadas impuestas en el esquema general de la pieza. Cumpliendo con la misión de suceder a esta pieza tan larga, ‘Transizione’ pone el énfasis rockero en la idea del jazz-rock: bien se pude describir a esta canción como una idea perdida de DIXIE DREGS que fue remodelada por el JEFF BECK GROUP tras escuchar cuatro discos seguidos de CARAVAN. ‘Autore Del Futuro’ asume un groove de inspiración bluesera desde el cual la guitarra cobra un protagonismo especial, con sus inteligentes manejos de los silencios a punta de desplegar fraseos meticulosamente precisos. También hay un destaque especial de la batería en su manera de sostener la instrumentación global, y eso se nota aún más cuando el ensamble vira hacia un esquema jazz-rockero de clara tendencia fusionesca para el inesperado intermedio. La sección final ostenta un talante celebratorio que nos sabe a poco por culpa del pronto arribo del fade-out. ‘Figli’ sigue a continuación para reinstaurar los más llamativos recursos de la esencia jazz-progresiva de la banda: jovial soltura en el desarrollo temático, empleo de complejos compases siempre sujetos a variaciones a lo largo del camino, compactas conexiones entre la dupla rítmica y las armazones gestadas desde las cuerdas y las teclas, un par de geniales solos de violín… con todos estos ingredientes presentes solo se puede obtener un triunfo musical por necesidad. Los arreglos de vientos añaden un color mayestático al asunto sumamente elegante que se está manejando en esta canción, la cual se nos manifiesta magníficamente como un nuevo cénit del álbum mientras terminamos de disfrutar del sereno pasaje final traviesamente sazonado con fraseos neuróticos de guitarra.

El álbum concluye con ‘Quattro Picole Mani’, pieza que consiste básicamente en una amalgama de guitarra acústica y dobro con flotantes retazos de guitarra eléctrica. La referencia principal parece estar a medio camino entre el JEFF BECK maestro del jazz-rock y la faceta folklórica de un JIMMY PAGE: las adiciones de contrabajo cerca del final capitalizan la mágica belleza del momento. Y en fin, todo esto fue “Devoto”, un disco que ha de motivar una perpetuación de la inmensa devoción que los DEUS EX MACHINA han venido despertando en el público progresivo desde sus mismos inicios. Nuestros temas preferidos son el tercero, el cuarto, el sexto y el noveno, pero más allá de esto valoramos al disco como una entidad sonora completa. Es claro que en los últimos discos el grupo ha estado cultivando un sonido más terrenal que en sus primeros trabajos, los cuales incorporaban alegremente varios elementos particularmente tensos del estándar del avant-prog, pero nada de esto supone una suavización ni un aburguesamiento, sino un viraje refrescante en sus continuas exploraciones dentro de un parámetro estilizado bien definido y muy exigente. Alabados sean estos monstruos del rock progresivo italiano de las tres últimas décadas: recomendamos este disco a ojos y oídos cerrados.


- Muestras de 'Devoto':


cesar inca mendoza

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